10 ERRORES TÍPICOS DE CLARIDAD QUE DEBERÍAS EVITAR

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Una vez vista la importancia de la claridad en el artículo previo, así como los peligros que conlleva el no cuidarla, en el artículo de hoy te cuento 10 errores típicos que los magos a veces cometemos y que merman la preciada claridad de nuestras rutinas.

Vamos con ellos.

1. No asegurarte de que el efecto que quieres transmitir es el que realmente percibe el espectador.

Esto parece una perogrullada pero, sobre todo si llevas poco tiempo en magia, es posible que el espectador no perciba el efecto que pretendes hacerle ver.

Tú entiendes tu efecto porque lo has creado y en tu cabeza sabes lo que sucede. Sin embargo puede que la estructura y la presentación no lo reflejen del modo en que imaginas.

Por ello te aconsejo, sobre todo en los comienzos -o al probar un efecto nuevo- y en situaciones de intimidad (amigos, conocidos), que preguntes a tus espectadores qué han visto o qué ha sucedido para ellos.

Entonces comprobarás varias cosas:

a. Sabrás si se han enterado del efecto.

b. Comprobarán si recuerdan el efecto, sus condiciones y hasta qué nivel de detalles.

c. Te asegurarás de que el efecto percibido es el que querías transmitir.

Lo mismo te llevas una sorpresa y resulta que no han percibido efecto algunos porque las condiciones de imposibilidad no eran claras para él. O no han percibido efecto porque saben cuál es el método o -lo que es lo mismo- creen saberlo. Puede incluso que hayan percibido un efecto diferente al concebido por ti, en ocasiones incluso superior al original.

 

2. Que no te vean bien o que no te escuchen bien. 

Esto puede parecerte una perogrullada pero si falla total o parcialmente la luz y/o el sonido, tu claridad de tu sesión se estrellará estrepitosamente a nivel de claridad.

Es una pena después del trabajo que te has tomado para concebir, construir y ensayar tus rutinas, que al final por este tipo de problemas.

Para evitarlo:

a. Cuida la iluminación.

b. Usa un buen micro y un equipo de sonido donde tu voz y la de tus espectadores se escuchen con nitidez y claridad.

c. Usa un micro si la situación lo requiere. A veces puedes creer que proyectas la voz hasta los últimos espectadores pero en realidad no es así. Y usa un buen micro y equipo de sonido para que tu voz -y la de tus espectadores voluntarios- suene nítida y clara.

d. En magia de cerca, si actúas sentado, asegúrate de que los espectadores están sentados a mayor altura que tú.

Y si no es así, inclina bien las muñecas para que en las enseñadas y cuentas cartomágicas se vean bien las caras de las cartas.

También tienes la opción de intentar verticalizar ciertos manejos como enseñadas y cuentas (sí, la Elmsley se puede realizar verticalmente en la punta de los dedos. Pruébalo ante un espejo).

Finalmente puedes usar un buen proyector. Ensaya previamente para cerciorarte de lo que los espectadores ven y no ven para que puedas optimizar los manejos correspondientes.

 

3. Ir demasiado rápido.

La velocidad es típica del novato que tiene miedo a que se pille la trampa. Pero también puede ser un defecto de magos más avezados. A la hora de actuar solemos ir más rápido de lo que creemos realmente. Sosegar el ritmo ayuda a los espectador a asimilar lo que sucede, lo que redunda en una mayor claridad.

Grábate y, tras ciertas pruebas de ensayo y error, descubre cuál es la sensación de ritmo interior que tienes que llevar para transmitir el ritmo adecuado desde fuera.

 

4. No dejar clarísima la situación inicial.

Si quieres convertir una manzana en pera, asegúrate de que el espectador está convencido de que realmente partes de una manzana. Esta frase de maestro insiste sobre la necesidad de dejar claramente establecida la situación inicial.

En Diseño de Milagros, Darwin Ortiz cuenta la siguiente experiencia que te va a aclarar enormemente el concepto.

Imagina que dejas las llaves en un sitio y que, mientras estás en otra habitación, un familiar o amigo escondido va y las cambia de sitio a hurtadillas. Entonces vas a cogerlas y no están donde esperabas. Buscas un poco y finalmente las encuentras en su nuevo paradero. Fíjate que en estas condiciones no te planteas que alguien las hayan cambiado de sitio. Simplemente deduces que no estaban dónde pensabas originalmente y asumes sin más que siempre estuvieron donde las encontraste al final.

No ha habido efecto porque la situación inicial no estaba claramente establecida en tu mente.

Imagina ahora esto. Las coges de nuevo y las pones en su lugar original. Sales de la habitación y la persona escondida las vuelve a cambiar una vez más, y al volver de nuevo, te las encuentras en el otro sitio. Ahora sí que empiezas a preocuparte. Has corroborado la situación inicial al establecerla por segunda vez. Y como esta situación inicial está ya bien clara (la ubicación primera de las llaves), entonces sí que experimentas el efecto, en este caso el desconcierto por no saber qué diantres está pasando.

No todos los esquemas estructurales admiten la corroboración de la situación inicial. El esquema de falso cambio por autoconvencimiento, por ejemplo, parte de una situación inicial aparente pero falsa, con lo que se asume a base de acciones sedales y no se establece claramente al principio. En cambio, su carácter sorpresivo y el hecho de que no hay que realizar trampa principal delante del espectador pueden compensar de alguna manera la falta de posibilidad de esta corroboración inicial.

 

5. Demasiados efectos y/o incoherentes entre sí.

Demasiados efectos y/o incoherentes entre sí, llevan a la confusión y a la no asimilación de las rutinas construidas mediante ellos. La sofisticación no tiene que suponer confusión. La rutina del gran premio nacional de este año a cargo de Miguel Ajo contenía varios efectos pero todos coherentes con la temática (colores) y además estos efectos ligados con una presentación coherente de principio a fin, lo que le conferían una especial claridad a toda la rutina a pesar de su complejidad estructural.

No añadas, por tanto, efectos extra simplemente por el hecho de añadirlos, sobre todo si no son coherentes entre sí o no encajan con una determinada presentación o ficción. Si no existe esa coherencia, prescinde de ellos. En este caso menos será más. Es preferible sacrificar un efecto aislado a perder la coherencia unitaria que da claridad a toda la rutina.

 

6. Presentar a profanos enfoques para magos.

Los magos estamos acostumbrados a los efectos clásicos, con lo cual nos deleitan las variaciones y las vueltas de tuerca de estos conocidos juegos. Sin embargo, a los profanos estas variaciones no les van a resultar tan claras como el juego clásico original de las que parten.

Un triunfo clásico será más claro que el triunfo de Bannon, por lo que si tus espectadores no conocen el efecto original, priorízalo antes que realizar su variación.

Otra cosa es que tus espectadores sean conocedores y ya hayan visto el efecto original. En este caso sí que pueden estar preparados para disfrutar de la variación.

Otra alternativa que tienes es crear rutinas donde en las primeras fases aparezca el efecto original y en fases sucesivas alguna variación. En este caso, por ejemplo, realizarías primero el triunfo clásico y luego te ofrecerías a repetirlo, olvidando devolver la carta elegida a la baraja, con lo que se te quedaría justifica la divertida variación del triunfo de Bannon (play it straight triumph).

 

7. Usar un guión sobrecargado, que aburre y distrae del efecto.

Si tu guión es demasiado largo y recargado, puede distraer de los efectos que se van sucediendo, con lo que la rutina pierde claridad. Usa las palabras justas, sobre todo cuando tu presentación exija contar una historia.

Un maestro en el uso justo del texto es Gabi Pareras. También puedes apreciar esta cualidad en los guiones de Eugene Burger.

 

8. Empeñarte en rutinas con exceso de elementos cuando quizá convendría una enfoque más minimalista.

Plantéate si realmente necesitas dos barajas en vez de una para esa carta al número. Y en cuanto a esa rutina de aros, ¿de verdad necesita ocho aros? ¿No sería más clara una de tres, si tu estilo lo permite?

Cuantos menos elementos en juegos, más fácilmente los va a procesar el profano y por consiguiente más clara le va a resultar la rutina.

 

9. Usar elementos desconocidos o sospechosos.  

Puede ser duro escuchar esto pero es así:

Una rutina con baraja española es más clara que una con baraja de póker.

Un pasa pasa con monedas de dos euros es más claro que otro con medios dólares.

Si el profano conoce el elemento, su atención puede focalizarse en lo que sucede.

Si no, pues albergará dudas. Y esas dudas mermarán la claridad.

Esas monedas no las conozco yo, tendrán algo especial.

Esas barajas de póker que usáis los magos algo tienen que tener. (escuchado literalmente a varios profanos).

Eso no significa que tengamos que renunciar a la baraja de póker, ni a la sonoridad única de los medios dólares al chocar entre sí. Significa más bien que tenemos que dedicar un tiempo para que los espectadores asimilen el elemento antes de ponerlo en acción.

Puedes darlo naturalmente a examinar al principio comentando algo que justifique sutilmente su uso frente al otro elemento más conocido.

Los magos usamos las barajas de póker porque tienen dos colores y eso permite hacer efectos muy chulos.

Podría hacer el juego con euros, pero estas monedas se ven mejor y fíjate como suenan. Compruébalo tú mismo. 

Cuando los espectadores toqueteen el elemento al principio de la rutina y escuchen frases como estas, abandonarán toda posible sospecha, así como la inquietud que puede provocarles el elemento desconocido.

Y recuerda. En ocasiones siempre tienes la opción de usar euros o baraja española. Verás cómo tu magia ganas en impacto.

Lo dicho anteriormente vale para cualquier elemento extraño (candado, cajita, objeto misterioso). Dalo a examinar (si es posible) y/o comenta algo que despierte intriga y que explique su función y funcionamiento (también si es posible), y que además justifique sutilmente su presencia.

Liberarás la atención del profano para que disfrute más claramente de la magia.

 

10. No explicitar lo extraño y lo insólito.

Si sucede algo extraño en la actuación, la atención del espectador va a dedicar gran parte de su energía a ese suceso.

Si se va la luz un momento, si se rompe algo o si irrumpe inesperadamente alguna persona por el salón donde actúas, no tienes más remedio que comentar el suceso, soltando alguna broma sobre él para que tu público lo asimile más fácilmente y vuelva a dedicar toda su atención a tu rutina.

Si lo dejas pasar sin más, vas a perder la atención de los espectadores durante un cierto tiempo, con lo cual no atenderán tan claramente lo que suceda durante esos instantes.

Recuerdo que en una ocasión asistí a la actuación de un mago muy bajito durante el concurso del festival de magia Cabra Cadabra organizado por Paco Galo.

Cuando apareció el muchacho -que luego hizo un concurso muy digno- llamaba mucho la atención su bajísima estatura. El tipo comenzó haciendo un par de bromas sobre este hecho, lo cual relajó el ambiente y ayudó a los espectadores a asumir su particular complexión. Desde ese momento todos estuvimos pendientes de su magia.

De no haber sido así, probablemente este factor habría estado de fondo y no habríamos disfrutado tan claramente de su estupenda actuación por tener la atención parcialmente centrada en él.

Recuerda. Si algo insólito o inusual ocurre en tu show, no dejes de comentarlo e incluirlo en tu guión.

¡Y AHORA TE TOCA A TI!

Cuéntame que te ha parecido el artículo.

Y, como siempre, si tienes alguna duda acerca de alguno de los conceptos explicados o acerca de su aplicación en una rutina concreta, si hay algún punto con el que estés especialmente de acuerdo (o en desacuerdo) o si quieres matizar o aclarar algún punto, siéntete libre de realizar cualquier comentario más bajo o por privado (a mi nuevo correo marianovilchez@potenciatumagia.com).

 

NOTA FINAL

En breve, saldrá un ebook que se distribuirá a través del blog y que está exclusivamente dedicado a la claridad. En él revelaré todos los principios teóricos que he compilado durante años sobre este pilar clave de toda buena construcción.

EL GESTO MÁGICO por Mariano Vílchez

el gesto mágico www.tarinda.net

El gesto mágico es un gran potenciador de impacto, pero normalmente no le damos la importancia que se merece. A menudo no consiste más que en un simple e intrascendente chasquido de dedos o, a lo sumo, en algún sonido bucal, del cual muchas veces el mago ni siquiera es consciente.

En un juego bien estructurado, el gesto mágico suele darse una vez que se ha realizado la trampa y (normalmente) tras haberse establecido algún tipo de falsa continuidad o acción de continuidad aparente (técnica, argucia o recurso psicológico que demuestra o sugiere que la situación inicial sigue siendo la misma a pesar de la trampa).

Imaginemos un juego en el que descargamos una moneda al regazo al ir a cogerla de la mesa con la mano derecha. Tras la descarga, dicha mano finge un falso depósito a la mano izquierda. En realidad este falso depósito es un bluff, ya que la mano derecha está vacía por la descarga previa y no tiene moneda alguna que depositar en la mano izquierda. A continuación reajustamos los dedos de la mano izquierda como recolocando la inexistente moneda (acción de continua aparente psicológica).

Finalmente llega el momento decisivo. Sabemos que la moneda ya no está en la mano, pero para el espectador –si hemos hecho bien las cosas-  sí que sigue estando en ella. Por lo tanto, para ser coherentes con la vida externa del efecto (o punto de vista del espectador), tenemos que generar una causa para que la situación cambie mágicamente para él.

Y esa causa es el gesto mágico.

Podemos por ejemplo soplar sobre la mano, imaginando que la moneda se deshace en humo con nuestro soplo. Sentimos su desaparición. Es el instante del ya referido punto g (momento en el que sucede la magia). Ahora abrimos la mano izquierda. Está vacía. En un gesto expresivo se muestran ambas manos vacías.

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¿CÓMO MEJORAR TU JUEGO DE MAGIA?: 10 PREGUNTAS GUÍA por Mariano Vílchez

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A veces tienes dudas acerca de cómo mejorar tu juego de magia.

Ni siquiera sabes si quieres que siga formando parte de tu repertorio, y ello por alguna de las razones siguientes:

Tu juego de magia…

  • Tiene ciertas debilidades que no te acaban de convencer.
  • Por alguna razón, no lo haces casi nunca.
  • No causa el impacto que esperabas en el público.
  • Sientes que se le pueden aplicar conceptos teóricos para potenciarlo pero no atinas a ver cuáles.
  • Recientemente te has topado con información nueva (libro, dvd, conferencia…) que te ha hecho replanteártelo.
  • Ya no encaja en tu estilo personal por tu propia evolución mágica.
  • No encaja en una determinada concepción mágica a la que has llegado por madurez y/o por influencia.
  • Simplemente porque, a pesar de ser bueno, QUIERES INTENTAR MEJORARLO AÚN MÁS, por esa actitud tuya de cuestionarte continuamente.

En este artículo voy a compartir contigo 10 preguntas guía que te van a ayudar a revisar y mejorar ese efecto de magia que te trae de cabeza y que no sabes si rescatar u olvidar para siempre.

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¿POR QUÉ TUS ESPECTADORES REACCIONAN MENOS DE LO ESPERADO? por Mariano Vílchez

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Este artículo está dedicado a la memoria de Thomas Edison, por su extraordinaria vida llena de invenciones increíbles que cambiaron nuestra forma de vivir y por sus magníficas máximas de vida.

Una de ellas -que podríamos relacionar de algún modo con el artículo que sigue- surgió cuando, tras muchísimos intentos de crear un filamento que alcanzara la incandescencia sin fundirse (en busca del perfeccionamiento de la futura bombilla), finalmente alcanzó su objetivo en 1879.

Cuando le preguntaron cómo se sentía al haber fracasado miles de veces en su intento de encontrar el filamento adecuado, él contestó lo siguiente.

Yo no he fracasado 10.000 veces antes de encontrar el filamento que funciona, he tenido éxito 10.000 veces al descubrir cuáles no funcionaban.

 

Hay dos momentos especialmente reveladores, dos momentos de verdad que no puedes dejar pasar.

El primero se da cuando esperabas una buena reacción de los espectadores ante un juego y resulta que no se da, sino que se quedan fríos, como no valorando el milagro que les has ofrecido.

El otro momento es precisamente lo contrario. No esperabas gran cosa del juego y, sin embargo, para tu sorpresa, el personal flipa con él.

En ambos momentos se ha producido uno disonancia entre tu conocimiento mágico acerca del posible impacto mágico de juego y la realidad de cómo lo percibe el espectador. En ambos casos tienes que aprender de la situación. No sólo hay algo que se te escapa, sino que te conviene coger el toro por los cuernos en ese mismo momento y averiguar qué diantres ha pasado.

La sabiduría que puedes sacar por este pequeño esfuerzo es impagable. Este artículo contiene claves que te ayudará a hacerlo mejor.

En primer lugar, hazte alguna de estas preguntas.

¿Qué se me escapa aquí?
¿Qué factor no he tenido en cuenta?
¿Qué han visto los espectadores que yo no he visto?
¿Qué factor han valorado que yo no he considerado?
¿Por qué no han reaccionado tanto como esperaba?
¿Por qué han reaccionado tanto, si el juego es una tontería?
¿Por qué se han quedado fríos, si el juego es la pera?

Hoy veremos el primero de los dos casos: esperabas una gran reacción y ésta no se ha producido.

Veamos siete factores que pueden explicar lo sucedido.

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EFECTO DE MAGIA: S. S. TERMINATOR por Mariano Vílchez

 

 

EFECTO PERCIBIDO POR EL ESPECTADOR

El espectador mezcla y corta la baraja hasta que decide parar. Llegado a este punto, el mago, que ha permanecido girado en todo momento, le pide que coja las tres cartas superiores, las mezcle y las mire para sí. Ahora tiene que pensar en una de ellas.

Una vez pensada la carta, el espectador vuelve a mezclar las tres cartas y las introduce dentro de la baraja.

El mago se gira ahora hacia el espectador y anuncia que va a encontrar la carta. De pronto se arrepiente y decide que la va adivinar.

Tras una pequeña broma o directamente, el mago anuncia la carta.

MÉTODO Y PREPARACIÓN Sigue leyendo