RECUPERAR LA SENSACIÓN PROFANA COMO MAGOS por Mariano Vílchez

 

El conocimiento del mago tiene su precio.

Conocer métodos, trampas y secretos nos hace cada vez más insensibles a los efectos mágicos. Al conocer la explicación –o creer que la conocemos- lo que antes era un milagro para nosotros se convierte en un puzzle frío que sólo nos interesa cuando no podemos destriparlo por completo.

Es más, aun cuando no demos por completo con el método, el mero hecho de saber que lo hay hace que contemplemos impertérritos las maravillas de otro mago en un show o en una sesión de ensayo.

Qué lejos quedan esos comienzos, cuando la magia nos ponía los vellos de punta y nos hacía soñar noches enteras en soluciones y posibilidades, la maravillosa sensación ante la intriga y el puro misterio, esa maravillosa sensación primigenia que reivindica Eugene.

Dicho esto, ¿es realmente necesario anhelar ese estado? ¿Es recomendable intentar retornar –aunque sea parcialmente- a él? Y, de ser así, ¿hay caminos para lograrlo? ¿Hay alguna forma de volvernos a sentir de nuevo como niños fascinados por la magia recién descubierta?

Mi respuesta a estas preguntas es un doble sí.

Sí. Es deseable retornar –o al menos regresar un poco- al estado virginal profano.

Y sí. Hay maneras de lograr de algún modo, aunque sean parciales y conscientes.

 

RAZONES PARA VOLVER AL ESTADO VIRGINAL PROFANO.

La primera razón es la de disfrutar más cuando asistes a un espectáculo o a una sesión de magia. Si puedes recuperar esa visión sin filtros, sin las gafas de mago, vas a gozar de un modo mucho más profundo de la magia a la que asistas.

La segunda es que probablemente harás mucha más magia para profanos. Al volver a valorar los efectos esenciales como se merecen, te apetecerá volver a compartirlos de nuevo. Y en última instancia ésa es nuestra misión fundamental como magos: regalar y expandir nuestra magia para gozo de los demás.

Finalmente, si recuperas parcialmente la mentalidad del profano cuando hagas magia, es probable que el impacto de lo que hagas sea mayor, ya que te mente estará más puesta en la vida externa (en el impacto para los espectadores) que en la interna (truco, métodos, trampas construcción).

 

FORMAS DE RECUPERAR (AL MENOS PARCIALMENTE LA SENSACIÓN PROFANA)

Ver magia con gafas de profano

Te propongo ver magia con ojos nuevos. Antes de asistir a una sensación, mentalízate para disfrutar de las presentaciones, del texto y del guión que te proponga el mago. Deja de escudriñar las manos en busca de manejos conocidos y déjate llevar por la propuesta narrativa del artista.

Luego al salir plantéate los cómo, si hay lugar.

Cuando salgas del espectáculo, tendrás miles de DVD, libros y vídeos explicativos a tu disposición para investigar tus propios efectos y métodos. Así que, al menos durante el show, olvídate de ellos por un momento y disfruta del espectáculo sin más.

 

Domina tus efectos

Si dominas tus efectos a nivel de técnica, construcción y guión, cuando actúes, te podrás olvidar de la vida interna. Podrás centrarte en la comunicación con tus espectadores. Al tenerlo todo automatizado, será como si la magia sucediera por sí sola, a pesar –y más allá- de ti mismo.

Y su las cosas suceden por sí solas, entonces, por un momento, te sentirás mago de verdad y te pondrás en la piel de tu público cuando disfrute con tus milagros.

 

Asiste a especialidades de la magia que desconozcas

No hay nada más potente que para recuperar la sensación profana que asistir a un show donde no podemos explicar nada de lo que hemos visto.

Yo nunca estudié grandes ilusiones porque no voy a hacerlas nunca. Así que no sé cómo van y las gozo a tope cuando las presencio en alguna gala.

Me negué en el útlimo Congreso Nacional de Granada a entrar a una conferencia de Quick change  porque me parece milagroso mutar de indumentaria una y otra vez a esa velocidad. Quiero seguir teniendo esa sensación de imposibilidad cuando vea este tipo de espectáculos.

Deja un margen a lo desconocido. Estudia los métodos de lo que te apetezca hacer o explorar. pero el resto deja que permanezca bajo el abrigo del insondable misterio.

 

Realiza efectos sin preparación

Si haces cartomagia y tienes efectos que requieren complejas ordenaciones (no obtenibles por métodos justificados dentro de la propia sesión) entonces tienes un problema, porque cada vez que emplees ese tiempo en ordenar las cartas te estás recordando a ti mismo de forma subrepticia que realmente no eres mago.

Esta idea se la escuché por primera vez a Tommy Wonder, quien en uno de los DVD de L&L  invitaba a los magos a realizar efectos autoreseteables cuando hicieran mesas de restaurante. El tener que irse aparte para prepararse la siguiente mesa mina nuestra halo de magos, no sólo para quienes nos ven apartarnos, sino para nosotros mismos cuando tenemos montar el chiringuito una y otra vez.

 

Realiza efectos impromptu

Creo sinceramente que todos nosotros deberíamos tener un repertorio de efectos absolutamente impromptu con barajas prestadas y objetos cotidianos.

No hay nada que refuerza más tu halo como mago auténtico que poder hacer algo sin preparación, simplemente con lo que te encuentres en un determinado momento.

Colecciona, pues, efectos con distintos elementos (aunque sea uno solo por categoría): monedas, billetes, mentalismo con libros prestados, algo con lápiz y papel, baraja prestada española, tenedor, cuchara, sin elementos, etc. Te supondrá un esfuerzo de investigación, ensayo y experimentación, pero TE ASEGURO que el bagaje así obtenido valdrá la pena.

 

Realiza efectos con métodos y construcciones a prueba de bombas

Si tu método y toda la construcción de tu rutina está blindada y resistente al análisis, entonces te sientes más seguro y esa seguridad te da fuerza mágica. Esto un punto clave a favor de tu halo mágico.

 

Métodos misteriosos en sí mismos

Hay métodos que son pura magia en sí mismos. Cuando los usas, eres verdaderamente mago pues estás usando un principio mágico real. Las mezclas por cortes del efecto de la posada, la maravilla del Rito de Iniciación, los efectos basados en el principio de Gilbreath y otras maravillas deberían ejercer en ti una fascinación por sí solos.

Piénsalo. Son magia de verdad.

 

La magia sucede a tu pesar

El enfoque de los objetos que se rebelan, de la magia que sucede a pesar del mago es maravilloso para volverse a sentir profano. En estas rutinas, si las tienes bien interiorizadas –véase el epígrafe inicial- sientes que la magia sucede a pesar de ti mismo, lo que es muy cercano a la sensación profana.

Al mismo tiempo, los espectadores, que perciben ese apuro (si lo sientes, claro) son mucho menos proclives a analizar, porque te ven sujeto pasivo de lo que te está sucediendo y se dejan enrolar en la ficción de tu carencia de responsabilidad ante la magia.

 

Visualiza el modo exacto del efecto

Si tu moneda desaparece de la mano, ¿cómo desaparece? ¿Se desvanece? ¿Se convierte en humo? ¿Empequeñece hasta disolverse en nada? Imagínate el proceso exacto y visualízalo. De este modo sentirás la moneda en la mano hasta el último momento y esa sensación se transmitirá a los espectadores.

Y, lo más importante, te sentirás más mago porque vivirás la ficción interna de una magia real.

Y una vez más, si te sientes mago, al tiempo que vives esa realidad, llevarás un profano dentro que cree en la magia. Y eso se transmitirá a tu público.

 

Crea tu propia vía mágica y créetela

¿De dónde vienen tus poderes? ¿Es la enseñanza profunda de tu maestro? ¿Es un talento que descubriste te pequeño y has desarrollado con los años? ¿O acaso eres mentalista porque has heredado las capacidades de adivinación de una tía abuela?

Sea cual sea la ficción que elijas, interiorízala y elevarás tu ilusionismo a otro nivel.

 

Recuerda la primera vez que viste ese efecto

No se olvida nunca un primer beso. Ni se olvida un efecto que se descubre por primera vez. Recuerdo la primera versión del Fuera de este Mundo que presencié en un programa de televisión. Fue un impacto demoledor que me llevó días y semana soñando con el método.

Cuando voy presentar el efecto, en ocasiones evoco ese momento para activar en mí la sensación que quiero comunicar a los espectadores.

Si el efecto que presentas tuvo una primera vez, activa su recuerdo en el momento de hacerlo. Volverás a sentir el impacto primigenio y eso se comunicará a los espectadores.

 

Retoma los juegos de inicio

Nos habituamos pronto a los efectos que aprendemos en la primera fase de nuestra formación como magos. Cada vez buscamos más sofisticación y nuevos vericuetos en esta búsqueda incesante de lo nuevo y mejor.

La cuestión es que algunos de estos efectos de inicio son especialmente claros, potentes y redondos para los espectadores profanos y, al no hacerlos por estar acostumbrados a ellos, privamos a los espectadores de su magnitud.

Cuanto actúes para un público profano, plantéate volver a presentar estas joyas de inicio. Y recuerda –véase el punto anterior- el gozo que te supuso presenciarlas y presentarlas cuando empezabas.

 

Recuerda las verdades básicas del profano

Hay una serie de verdades que tienes que recordar. Entre ellas la de que cortar es mezclar, o la de que nunca se puede obligar a elegir una carta o un objeto, o la de que los juegos son lineales y sólo pueden terminar de una manera.

Estas y otras creencias profanas son impepinables. Embébete de ellas y que se palpen en tu actitud cuando hagas magia.

 

La verdadera razón de estudiar teoría mágica

En última instancia, la verdadera razón de estudiar teoría mágica es la de volver a saber, aunque de forma consciente y artificiosa, lo que puede llegar a sentir un profano al presenciar un efecto y cómo hacer que el impacto sea máximo.

De esta manera nos hacemos conscientes de todos los factores implicados en el impacto, alguno de los cuáles hicieron mella en nosotros cuando éramos vírgenes de conocimiento mágico.

Nos desmontó un efecto porque vimos la situación inicial un instante antes y desconocíamos la existencia de la FALSA CONTINUIDAD.

Ahora, cuando apliquemos esta falsa continuidad recordemos que para el espectador –como para nosotros en su día- este concepto no existe, por lo que le estamos ofreciendo magia pura. Y al confiar en la fuerza de ese principio teórico, nuestro halo como mago crece, además de permitirnos (si nos dejamos llevar un poquito) experimentar el efecto en su estado puro.

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