5 COSAS QUE APRENDER CUANDO TUS ESPECTADORES REACCIONAN MÁS DE LO ESPERADO? por Mariano Vílchez

fictiontv.forosactivos.net

En el artículo previo vimos los posibles factores en juego cuando, al esperar una buena reacción por parte de los espectadores, ésta no se produce.

Hoy vamos a ver algo más revelador, si cabe.

¿Qué pasa cuando sucede lo contrario?

¿Qué pasa cuando esperabas poco de un determinado efecto y se produce una reacción enorme en los espectadores?

La tendencia natural en este caso es felicitarse y pasar a otra cosa.

Craso error.

En realidad, ésta es una magnífica oportunidad para entender un poco más la psicología del espectador profano.

Hay algo que no entiendes y que te ha pillado por sorpresa. Algo que no valoras.

En este artículo vamos a barajar los posibles factores que pueden explicar que haya sucedido esto, de modo que, la próxima vez que te ocurra, puedas aprender algo muy valioso de tus espectadores.

Te voy a exponer 5 factores posibles.

Atento.

 

1. Al perder nuestra inocencia primigenia de profanos, hemos olvidado lo que causa asombro mágico en la gente.

Hay una serie de cosas en magia que causan un asombro natural en la gente. Sin embargo, con el tiempo, por conocer los secretos y estar acostumbrado a ellos, casi nos la refanfinfla.

Entre ellas:

  • La posibilidad increíble de que se pueda obligar a elegir una carta (forzaje).
  • El hecho de que cortar no altere realmente el orden de las cartas.
  • La fuerza de una simple adivinación directa con baraja ordenada (a lo Si Stebbins, por ejemplo).
  • La potencia de un buen juego automático sin apenas técnica.

Recuerdo una anécdota de Lennart Green que el maestro del caos contó en una de sus conferencias.

Nos contó que, al final de una de sus sesiones de magia, había realizado un juego de predicción donde un espectador mezclaba y arrojando la baraja a la mesa una y otra vez, eliminando en cada ocasión las las cartas que caían de dorso, hasta que al final quedaba una sola carta de cara.

Dicha carta coincidía con una predicción establecida previamente.

Comentó que había realizado este juego al final de una de sus sesiones, llena de juegos basados en técnicas complejas y personales (como es propio en él).

¡Pues resulta que al final la gente había alucinado más con este último efecto que todo lo que había hecho anteriormente!

Lo irónico de la situación es que el juego no se basaba en técnica alguna, sino tan sólo en el hecho de usar una carta con doble cara repetida.

Lennart nos confesó que desde ese día se había planteado utilizar más juegos de este tipo en sus sesiones.

 

2. La situación ha sido impromptu, con alguna complicación inesperada.

También puede haber sucedido que nos han pillado realmente impromptu.

  • A lo mejor la baraja ha sido prestada.
  • Quizá haya ocurrido algo que pareció complicar la situación, pero que supimos aprovechar.
  • Tal vez incluso la suerte jugó a nuestro favor en algún detalle y no acabamos de verlo.

En resumen, parecía que nos pillaban fuera de juego pero supimos salir adelante de forma inesperada. Por eso, por muy sencillo que fuera el efecto realizado, la situación ha permitido que nos llevemos el gato al agua.

Ojo. A veces podemos hacer trampa con esto. Podemos aplicar, por ejemplo, el concepto de preparación inverosímil según el cual, dada la situación, parece imposible que nos hayamos preparado nada, cuando en realidad sí que lo hemos hecho.

A veces cuando estoy con amigos en algún pub, llevo continuamente una moneda de 50 cms empalmada en el clásico de la mano derecha. Mientras sostengo mi copa, aguardo el posible momento en que me soliciten algún juego.

Si no sucede, no pasa nada. Estoy ensayando el empalme clásico, al tiempo que aplico el célebre uso inocuo de la mano cargada del maestro Ascanio.

Si sucede, si me piden un efecto, entonces realizo un efecto de magia mental donde produzco una moneda imaginaria de entre tres (una de 2 euros, otra de 1 euro y la de 50 cms).

Tras forzar psicológicamente la de 50 cms, la produzco de la “nada”.

La cosa es potente por dos razones.

  • Voy remangado desde un comienzo.
  • Y además llevo la moneda empalmada de antemano (preparación inverosímil).

Se acercan, me piden un efecto, suelto el vaso y procedo directamente. Saco de la nada una moneda imaginaria completamente contrapié. Pruébalo y ya me comentarás.

(En breve, amigo suscriptor, te enviaré mi efecto El tarro imaginario, donde te explicaré detalladamente el procedimiento del forzaje anterior).

 

3. La tercera razón por la que los espectadores reaccionan más de lo esperado es porque habíamos descartado el juego, sólo por haberlo aprendido de un libro elemental de nuestros inicios.

Sucede a menudo. Despreciamos los juegos de nuestros comienzos, los que aprendimos en los manuales de iniciación y en los primeros libros que estudiamos.

Con el tiempo, al haber estudiado muchos más juegos y técnicas en otros libros y DVDs más avanzados, nos olvidamos de esas joyitas ocultas en estos textos olvidados.

Entonces, de repente, en ciertas ocasión, vamos y realizamos algunos de estos juegos de nuestros inicios a algún profano. Y obtenemos una reacción espectacular.

Y ello por dos razones:

a. El juego era buenísimo sin más. Lo único que nos acostumbramos a él y dejamos de valorarlo.

b. Ahora lo hacemos mejor, no sólo por nuestro mayor nivel técnico, sino por nuestra mayor conocimiento (fruto del estudio y la experiencia) de la magia ilusionista.

A menudo, cuando consigues un cierto éxito con ese juego de tus comienzos, es muy probable que te animes a repasar ese libro de tus inicios en busca de otras joyas olvidadas.

Te animo a hacerlo próximamente. La navidad es una buena época para ello.

Como cierre de este punto, comparto un vídeo de Mago Migue (quien conoce bien el valor de los clásicos), que realiza en él un efecto que aprendí en mis inicios del libro de Vicente Canuto, Triple cambio, basado en una idea de Marlo.

Lo hice un tiempo y me encantaba. Luego lo fui olvidando. Sin embargo, al volverlo a ver hace poco en las manos de Migue aquí, caí en la cuenta, pasados los años, de lo bueno que es.

¡Con sólo un añadido de Braue (esencialmente), hay que ver todo lo que sucede aquí!

4. Hemos vuelto a realizar un juego en su forma original, clásica, primigenia.

Este cuarto punto es el reverso de otra idea citada en el artículo anterior.

A los magos nos gusta realizar versiones más complejas y sofisticadas de rutinas clásicas. Lo hacemos por el placer de variar y de sorprender a nuestros colegas magos.

A menudo esa búsqueda nos lleva a mejorar el juego, añadiendo detalles importantes en método, manejo y presentación.

Sin embargo, a veces no sucede así. A menudo veces el juego pierde con la variación, en relación a lo que era la versión clásica original.

Tamariz comenta que esto le ha sucedido en varias ocasiones. Tratando de mejorar un juego, después de un tiempo de prueba y ensayo con el público, descubre que, tras la sucesión de modificaciones, termina haciendo algo similar o prácticamente igual que en la versión original. Comenta que esto le ha sucedido sobre todo con ciertos maestros del pasado. Si mal no recuerdo, cita a Kaplan y a Vernon.

Yo también lo he vivido, hace unos años, obsesionado por encontrar mi versión perfecta del trilero. Partiendo de la versión de Vernon, fue añadiendo y quitando pases buscando en decenas de libros y DVDs.

Cuando llegué a la versión que funcionaba con todo tipo de público, tanto el que iba a pillarte como el que se dejaba llevar, comprobé alucinado que era prácticamente la misma secuencia original de Vernon de la que había partido.

De las decenas de asambleas -planteamiento que me apasiona, por la metáfora de amor y reunión que lleva implícita el efecto-, al final he terminado haciendo tres de las más clásicas: la de los ases macdonalds (de fuerza mágica difícil de superar), la del añadido de Braue (con ciertos toques personales teóricos) y la de los Jazz Aces de Peter Kane.

De todas las variaciones que probé para no aburrirme y compartir con colegas magos, resulta que éstas eran las que más impactaban en mis espectadores.

 

5. Hemos descartado la potencia del juego por considerarlo excesivamente simple y poco sofisticado.

A veces lo que impacta al profano es simplemente la sencillez. Un planteamiento claro y potente, sin tantos giros y revueltas, especialmente pensadas para magos o espectadores conocedores.

A veces lo que impresiona es un efecto tan claro como comercial, al que quizá nos hemos acostumbrado y que no presentamos con la fuerza que se merece, porque quizá olvidamos el impacto que produjo en nosotros la primera vez que lo vimos, si es que tuvimos la suerte de presenciarlo como profanos.

A saber.

Una predicción abierta.

Una baraja invisible bien presentada.

Una asamblea pura.

Una rutina aros chinos clara y precisa, sin excesos.

Un fuera de este mundo.

Una adivinación por Si Stebbins con presentación sugerente y verosímil.

A veces es bueno regresar a lo sencillo.

En mi caso, la mayoría de las veces he obtenido el máximo impacto en los espectadores profanos realizando efectos de este tipo, sencillos, fáciles de entender y -por tanto-, con más espacio para interpretar, pensar y soñar.

Ésta es una de las causas de mi personal preferencia por el minimalismo en magia.

 

¡Y AHORA TE TOCA A TI!

Anímate y déjame algún comentario.

Cuéntame por ejemplo:

1. ¿Qué factor de los cinco vistos es el que más te ha sorprendido o el que más descuidas?

2. ¿Cuál de los cinco factores es el que más tienes ya en cuenta y aplicas en tu magia?

3. ¿Qué efecto o efectos de tus libros de iniciación sigues haciendo con mucha reacción de los espectadores?

NOTA

La imagen de cabecera está tomada de  fictiontv.forosactivos.net.

 

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