LA UTOPÍA DE LA IMPOSIBILIDAD EN MAGIA por Mariano Vílchez

La imposibilidad mágica es un reto para la mente racional del espectador profano.

Necesitamos saber, explicarnos cómo, averiguar la manera…

Es la fascinación del enigma, de la novela de misterio, de la búsqueda científica o de la simple adivinanza.

No podemos evitarlo.

Hoy en día, además, el espectador cuenta con medios que antes no existían:

1. Sabe que la magia ilusionista tiene truco. A estas alturas no le queda ya la más mínima duda.

2. En muchas ocasiones ve magia en vídeo y, si quiere, puede rebobinar mil veces el juego grabado.

Y ahora yo te pregunto:

¿Cuántos juegos resisten un rebobinado y visionado sostenido para la mirada del espectador curioso y avezado?

Menos de lo que se podría pensar en un primer momento. Si no consiguen ser desmantelados por completo, al menos revelarán algún detalle o manejo que conduzca a alguna solución,  sea ésta falsa… o verdadera.

(Conozco a un profano que necesitó rebobinar un vídeo una tarde entera para lograr detectar el mecanismo del Hang Pien Chien.  Fíjate si es buena esta técnica.)

3. El profano también puede acudir a Internet, a YouTube, y encontrar claves valiosas para satisfacer su curiosidad en el acto.

4. Finalmente –y esto es de toda la vida- el profano puede discutir con sus amigos tras una actuación y entre todos destripar el show presenciado.

Una vez, tras una actuación de magia de escena, cenando con amigos profanos comprobé  –mudo y consternado, aunque traté de disimularlo- que de dos horas de espectáculo, al final lo único que no llegaron a destripar estos amigos fue lo de la caja que siempre estuvo colgada en el escenario y al final contenía una predicción de todo lo sucedido, esas tres cuerdas desiguales que se igualaron y desigualaron de nuevo, y aquél mago que producía incesantes cartas de sus manos vacías.

Todo lo demás había sido destripado. ¡Y en la mayoría de los casos de forma certera!

La cuestión es…

¿Qué podemos hacer en estos tiempos para seguir luchado por esta utopía de la imposibilidad en magia?

Te voy a dar 8 ideas que quizá puedan ayudarte a acercarte un poco más a esta formidable empresa. Estos 8  puntos son inherentes a mi estilo y forma de ver la magia ilusionista.

1.Meaning is the best misdirection.

En palabras de Robert E. Neale, el sentido (o significado) es la mejor misdirection.

Si tu efecto tiene una presentación sugerente, una ficción que envuelve desde el principio y/o un mensaje esperanzador para el espectador, entonces hay muchas menos probabilidades de que el espectador se ponga a analizar el efecto, y mucho menos buscar posteriormente información sobre cómo fue posible su realización.

Y esto es así porque el profano  va a quedar satisfecho por el sentido que, consciente e inconscientemente, percibe del efecto.

Y esa satisfacción compensa sobradamente la frustración de la racionalidad rota.

Y si no mira este vídeo de Eugene Burger realizando su versión del hilo roto y recompuesto.

¿Qué te ha parecido? ¿Crees que alguien va a pensar en el método al presenciar este efecto?

Claro que no. La atmósfera mágica  creada –y es vídeo, imagínate verlo en vivo-, la alegoría, el simbolismo, la profundidad del texto hacen que al espectador se la sople cómo se reconstituye el hilo.

Y no le va a apetecer analizar ni rastrear el método porque ha quedado profundamente satisfecho con el impacto de la emoción mágica.

Recuérdalo. El sentido es la mejor misdirection

 

2. Estudia teoría mágica a jopo. ¿Qué te voy a decirte yo?

Como twitteé una vez, los trucos son fácilmente rastreables en internet, en cambio los principios de teoría mágica son invisibles e insondables.

La teoría requiere tiempo y estudio metódico. Y normalmente es que un profano curioso busca métodos y trucajes. Rara vez llegará al punto de estudiar principios de teoría mágica. Y si lo hace, a lo mejor es que lleva un mago dentro  (o un neurocientífico).

El caso es que existen un montón de principios teóricos que pueden blindar tu magia ante el intento de análisis de un profano. Y éste ni se imagina que la base principal de la imposibilidad es la combinación de detalles y sutilezas psicológicas relevantes para el juego en cuestión.

Dicho sea de paso, los principios teóricos que pretenden salvaguardar la imposibilidad de un juego son el objeto de mi inminente libro sobre resistencia al análisis, el cuarto y último de la serie Los Pilares del Asombro.

3. Domina la técnica y, si no, esfuérzate en buscar juegos automáticos y semiautomáticos maravillosos.

Si la técnica que has de usar para un determinado juego no está templada, óbviala y no hagas ese juego aún. Ten paciencia y sigue ensayando.

Si estás empezando y estás aún verde a nivel técnico, busca, estudia y presenta esas perlas que son los juegos automáticos y semiautomáticos.

Hay verdaderas joyas (Fuera de este Mundo, rutinas de Póker, el Triunfo de Bannon, localizaciones imposibles…).

Merece la pena dedicar años de esfuerzo en  buscar y recopilar estos juegos estudiando a los mejores magos, ya sea en libros o en DVDs.

En estos efectos, además, puedes dedicar tu energía a encontrar una presentación sugerente, que llegue al espectador y suspenda su tendencia analítica (ver punto 1.).

 

4. Prueba el juego en ambientes de confianza.

Tus familiares y amigos conocen bien tu gestualidad y expresiones faciales. Si el juego los engaña, a pesar de que te conocen bien, entonces es bastante probable que engañe también a tus espectadores.

Además, esto te dará la confianza necesaria para transmitir con más seguridad la emoción de lo imposible a tus espectadores.

Pero no abuses.

Como decía un compañero del Círculo Mágico Granadino, “Cuando me ofrezco a probar un juego en casa, mi mujer y mis hijas salen despavoridas. Sólo se quedan mis dos gatas. Eso sí, nunca ponen pegas.”

 

5. No escatimes el esfuerzo. Cuida los detalles que la mayoría no cuida.

Recuerdo que un profano me comentó una vez que sabía que los magos “obligábamos” a elegir una carta.

Y es que resulta que en una boda había seguido de mesa en mesa al mago contratado para ese banquete. El mago daba a elegir una carta – según, me comentó- y luego calentaba un alambre que se retorcía solo para formar el nombre de la carta.

Lo que más le asombró a aquél profano fue que “en cada mesa elegían la misma carta: el dos de corazones”.

Moraleja: Cuida los detalles. Si vas a hacer el wiregram, lleva tres cuatro diferentes para ir variando en cada mesa. Claro que eso requiere el esfuerzo de comprarlos, de clasificarlos en la chaqueta y de acordarte de la carta a f… en cada una de las mesas.

Otro ejemplo, si haces magia con una baraja “especial” que no puede darse a examinar en ningún momento, busca la manera de cambiarla por otra normal entre el final de esa rutina y el principio de la siguiente.

Luego déjala en la mesa y espera… Si algún profano te pregunta por ella, pide examinarla o le echa mano directamente, el misterio está completamente servido.

(Ahora bien, no sugieras tú que la examinen. Sería mucho menos impactante.)

 

Yo he llegado incluso a hacer magia para una espectador sin que él lo sepa.  En alguna ocasión, tras transformar la baraja en omni deck (bloque de metacrilato), al final de una rutina de carta ambiciosa, me he situado solitariamente en algún rincón del pub con el bloque en mano y he reparado en que algún espectador me miraba de reojo.

A la que se descuidaba este espectador –mi visión periférica es bastante amplia- y dejaba de un momento de mirar, he cambio de nuevo el bloque por la baraja. Entonces, cuando noto que vuelve a mirar, levanto el mazo –como si fuera aún el bloque- soplo en él con intención y de repente extiendo las cartas, mostrándole indirectamente a ese espectador que el bloque se ha vuelto a convertir en una baraja.

Entonces, siempre mirando de reojo, disfruto de su exacerbada reacción y de cómo comenta inmediatamente lo que acaba de ver con sus vecinos de barra.

 

Una vez más, no escatimes en esfuerzo. Encuentra ese detalle adicional que hará tu rutina demoledora e impenetrable.

 

 

6. Si tu espectáculo no resiste la grabación y los múltiples rebobinados, niégate a que te graben.

No dejes pistas. Me ha pasado. En mis comienzos he hecho galas en bodas y cumpleaños donde he permitido que me grabasen.

Recuerdo que en una actuación todos los juegos colaron sin problemas e impactaron bastante en los allí presentes. Sin embargo, al cabo del tiempo, me encontré a uno de los asistentes que me dijo que ya sabía cómo hacia tal y cual juego.

Y es que al cabo de unos días se reunió con sus amigos para ver la grabación y sí… rebobinaron una y otra vez.

Por eso, insisto. No permitas que graben tu actuación si no está a prueba de rebobinado.

Y estos es mejor que lo anticipes.

Me explico. Adviértelo desde el principio, antes incluso de ir al bolo. Si hay algún juego que resista la grabación, ofrece entonces dejarte grabar un momento para el recuerdo y haz el juego ése que resiste el implacable  ojo de la señora cámara, como diría René Lavand. De este modo tu actitud resultará más simpática para el que te contrata.

Y, huelga decirlo, ten cuidado con lo que subes a YouTube.

Y ahora una pregunta de reflexión antes de pasar al siguiente punto.

¿Cuántos de tus juegos resistirían perfectamente más de un rebobinado?

Ponte a pensar y momento en tu repertorio y reflexiona sobre esta idea antes de pasar al siguiente punto.

 

7. Atiende a ese espectador que te persigue de mesa en mesa

¿Qué pasa con ese espectador que te sigue te mesa en mesa cuando haces magia de cerca en un banquete?

Joder, a mí me ha pasado. Ese tipo pegajoso que pretende ver los mismos juegos una y otra vez para ver si logra analizarlos (en el peor de los casos) o simplemente por revivir el impacto de los mismos y ver la cara que se les pone a los demás (en el mejor de ellos).

Para solucionar esto, no sólo tendrás que hacer juegos resistentes al rebobinado, sino resistentes a la visión de varios “pases” del mismo juego, que es distinto y más delicado aún.

Porque un juego grabado una vez no delata el forzaje. En esa ocasión salió esa carta o esa información y punto.

Pero de mesa en mesa, si tienes que hacer un forzaje -ver el punto 3.- ese espectador persistente será testigo de cómo te cogen la misma carta una y otra vez, o de cómo eligen la misma información a nivel.  Al final los mecanismos implicados en el forzaje –técnico o psicológico- se volverán más asequibles, si no evidentes.

¿Solución a esto?

1. Ten un espectáculo a prueba no sólo de rebobinado, sino de pases múltiples, con juegos que pueden ser presenciados una y otra vez, y mantengan -aun así- su misterio e imposibilidad.

2. La segundo opción es la que yo utilizo. Cuando veo que un espectador me sigue por las mesas, hablo con él y le ofrezco y hacerle un par de juegos exclusivos a cambio de dejar de seguirme.

Siempre accede.

Entonces le hago las gomitas enlazadas, un pasa pasa de monedas en su mano o algún efecto de mentalismo de cerca con alguna tarjeta que le entrego al final.

Llegados a este punto, se queda satisfecho y deja de seguirme.

 

 

8. No digas el nombre del juego.

Aquí me vas a decir que estoy rizando el rizo.

Da igual. Lo he comprobado.

Si dices el nombre del juego, te garantizo que algún espectador analítico y curioso se va a lanzar a la piscina de YouTube y va a bucear hasta encontrar la versión “revelada” del dicho juego.

“Chicos voy a haceros un clásico de la magia. Se trata del F… (Ese juego en el que los espectadores separan las cartas en dos grupos y resulta que han separado las cartas rojas de las de negras.)

“Y ahora los Ases M… (Esa asamblea de ases maravillosa que haces tomándote una hamburguesa, y que, con ciertos manejos –gracias Faustino Palmero-, es prácticamente resistente al rebobinado de vídeo.)

¿Para qué dar pistas?

Cierto que lo de los puntos suspensivos en un artículo como éste puede resultar excesivo.

¿Qué profano va a llegar hasta este punto?

Bueno, nunca se sabe.

Aunque también puede tratarse de un mago en ciernes o, mejor aún, de un neurocientífico.

 

BONUS FINAL: LA PARANOIA DEL ENSAYO VIGILADO

Definición de la paranoia del ensayo vigilado

Síndrome consistente en el cuidado que ponen los magos cuando ensayan en un bar o en un pub, por si algún parroquiano del local los puede estar observando desde atrás o desde los laterales, descubriendo así secretos inconmensurables de la magia.

 

Si tienes este síndrome, quédate tranquilo, nadie le va a dar sentido a lo que pueda observar en tales circunstancias.

Limítate a cuidar los puntos anteriores.

Si todos cuidásemos estos puntos, nos acercaríamos un poco más a la maravillosa utopía de la imposibilidad en magia.

 

 

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