LA FALSA COMPLICACIÓN por Mariano Vílchez

 

El maestro Pit Hartling, quien me inspiró el concepto de falsa complicación a través de su idea del reto provocado.

El maestro Pit Hartling, quien me inspiró el concepto de falsa complicación a través de su idea del reto provocado.

Este artículo está dedicado a Pit Hartling, ya que el concepto tratado está muy relacionado con el concepto de reto provocado que desarrolla en Cartoficciones, un libro intenso e inteligente de esos que se disfrutan de principio a fin y que suponen un antes y un después en tu forma de ver la magia. De hecho, el reto provocado podría considerarse como un tipo de falsa complicación,  tal como vamos a ver a continuación.

La falsa complicación consiste en que el mago provoca secretamente una situación que parece complicar e imposibilitar definitivamente el resultado mágico pretendido. Sin embargo, en realidad esto no es así, ya que, al tener la situación prevista desde un principio, el mago puede resolverla, de un modo eficaz, inesperado y muy impactante para el público.La situación provocada puede consistir en alguna de las 4 siguientes eventualidades:

 

1. Un fallo o error producto de circunstancias ajenas al mago y al espectador

Imagina que estás en casa con amigos, realizando un efecto donde das a elegir una carta que un espectador pierde en la baraja. Entonces, en el preciso momento en que te dispones a recuperar el mazo para encontrarla, resulta que se va la luz. Como resultado de ese contratiempo, le adivinas directamente la carta al espectador sin coger siquiera la baraja.

En principio, no parece que este tipo de situaciones sean fáciles de provocar sin que pueda sospecharse de una intención por parte del mago. No obstante incluyo esta categoría por si se te enciende la chispa creativa y te inspira una idea que pueda encajar con tu estilo y circunstancias.

 

2. Un fallo o error del mago.

Supongamos que das a elegir una carta y, tras devolver el espectador la carta en el sitio que le indicas, al iniciar una mezcla resulta la baraja se te desparrama por la mesa por torpeza, pudiéndose incluso caer algunas cartas al suelo. En este caso, la falsa complicación surge por un fallo tuyo.

Si la carta fue forzada o utilizas baraja marcada, la revelación de la carta tendrá ahora una mayor potencia, siempre, claro está, que el fallo haya sido creíble, como resultado de una interpretación no afectada de la situación.

 

3. Un fallo o error del espectador.

Supongamos ahora que, tras forzar una carta o conocer su identidad por estar marcada como en el caso anterior, le anuncias al espectador que vas a dejar caer cartas de dorso en cascada sobre la mesa mientras miras hacia otro lado para que él devuelva la carta “cuando quiera”. El espectador así lo hace, pero tú sigues echando cartas como si no te hubieras percatado de este hecho y, en un momento determinado detienes la cascada y le pides que devuelva la carta.

Entonces es probable que el pobre espectador con cara de circunstancias te indique que ya la ha devuelto. En este caso la falsa complicación proviene de lo que se percibirá por parte del público como un fallo involuntario del espectador, lo que propiciará que la revelación posterior adquiera una particular fuerza.

Recuerdo haber visto a Tamariz aplicar este principio con mucho morro en un efecto de cuerda rota y recompuesta.

Tamariz tenía en sus manos la cuerda con el bucle en posición de ser cortado falsamente. Entonces le pedía al espectador que cogiera unas tijeras y bromeaba un rato con él sobre la posibilidad de cortar la cuerda.

Entonces en un momento de la rutina llevaba al espectador hasta el punto de cortarla realmente, momento en el que el maestro ponía cara de sorprendido y le soltaba algo así al espectador:

Ah, ¿pero has cortado?

Tanto el espectador y el público sentían que esta ruptura de la cuerda sucedía a contratiempo, lo cual agravaba la dificultad de resolución del juego, pues no sólo había cortado el espectador, sino que además parecía que no tenía que haberlo hecho, o al menos no en aquel momento. El resultado era la sensación definitiva e incuestionable de que se partía de una cuerda rota y bien rota, lo que potenciaba la restauración posterior.

Como último ejemplo de este tipo de falsa complicación, te propongo ahora que evoques el conocido el juego de la cerilla en el pañuelo, donde se restaura una cerilla rota bajo un pañuelo, cuando lo que sucede en realidad es que previamente se ha roto otra oculta en el dobladillo del pañuelo.

Pues bien, imagina que realizas el efecto pidiéndole al espectador que doble un poco la cerilla para ver cómo se hace más elástica precisamente por estar bajo el pañuelo. Le insistes en que la vaya doblando más y más hasta que, llegado un punto, ésta se rompe de forma “inesperada”. Cuando a continuación abres el pañuelo para mostrar la cerilla intacta, el impacto ante le recomposición sea mayor.

 

4. Un desafío o reto del espectador (reto provocado de Pit Hartling).

En este caso, pongamos que estás haciendo magia por las mesas en una boda. En un momento dado, das a elegir una carta a un espectador y luego cortas el mazo por la mitad para que la devuelva en un punto preciso. Sin embargo, el espectador se niega y te pide devolverla en otro lugar donde a él le parezca. Incluso llega a arrebatarte la baraja, introducir él mismo la carta en la misma y luego mezclar a su antojo.

Esta dramática situación (tanto para el público como para ti) tiene la ventaja de que lleva al máximo la atención de todos los espectadores de la mesa. No hay duda de que si logras resolverla, el clímax tendrá una potencia inusitada.

Pero y si resulta que, al acercarte a la mesa, has calado al espectador, intuyendo su posible conflictividad. ¿Y si le has forzado la carta o llevabas baraja ordenada o incluso marcada? Entonces, al conocer la identidad de la carta desde un primer momento, has jugado un poco con él, enfatizando la palabra ahí en la frase “Coloca tu carta ahí“.

Dadas las circunstancias, es ahora bastante probable que pueda plantearte el reto descrito anteriormente, lo que te permitirá encontrar su carta de un modo especialmente asombroso e inesperado para el resto de los espectadores de la mesa.

 

 

 ¡Y AHORA TE TOCA A TI!

Cuéntame qué es lo que te ha parecido más interesante, si ya aplicas este concepto en tu magia o si se te ha ocurrido alguna idea para aplicarlo.

¿Tienes alguna anécdota en relación con algún reto de algún espectador? Anímate a compartirla con nosotros.

 

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4 pensamientos en “LA FALSA COMPLICACIÓN por Mariano Vílchez

  1. Un interesante artículo y sumamente útil para aficionados y profesionales. Gracias por todo ello. La Magia no es solo un arte o una disciplina es un complejo compendio de saberes donde la inteligencia emocional y la rapidez de ideas y recursos es fundamental. Un gran abrazo amigo.

  2. Artículo interesante como todos los que vas desgranando. Gracias.
    Para posible errores que se puedan producir ejecutando juegos con cartas, procuro ir preparado con una baraja invisible y otra con mitad de dorsos de color rojo y la otra mitad de color azul tratada con antiderrapante e intercaladas una roja y otra azul y dependiendo de las circunstancias, utilizo una o la otra.
    Un saludo amigo.

    • Siempre es un buen out contar con este tipo de barajas para ganar confianza por si algo no sale como esperábamos, como por ejemplo ante un fallo o un reto inesperado del espectador.

      Un abrazo, Francisco!

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