FACTORES PARA POTENCIAR EL IMPACTO DE TUS PREDICCIONES

 

En este artículo vamos a estudiar algunos factores que puedes manejar para potenciar al máximo la fuerza de la revelación de tus predicciones.

No se trata de estudiar todos los factores teóricos implicados en una predicción, sino tan sólo unos pocos que puedes manejar a tu favor para lograr el máximo interés del público e impacto en él.

 

LA PRESENTACIÓN DE LA PREDICCIÓN COMO MOMENTO DE INTERÉS

Jay Sankey opina que el término “predicción” es demasiado obvio, redundante y anticipatorio como para usarlo ante los espectadores. Él y otros autores prefieren hablar “futuro” o de “sobre misterioso”, creando así una mayor intriga inicial.

Se trata de ganar un momento de interés en tu guión mágico.

Si empiezas diciendo que vas a predecir algo, especificando incluso en qué va a consistir la predicción, y luego la concretas, bien escribiendo esta predicción, o bien simplemente esgrimiendo el sobre que la contiene, este momento perderá fuerza, ya que acabas de anticiparlo.

En cambio, si escribes primero la predicción sin decir nada –tal vez con cierto énfasis dramático-, entonces ese momento adquiere fuerza por la intriga que estás creando, ya que los espectadores pensarán algo así:

¿Qué diantres está escribiendo y por qué lo oculta tanto?

o

¿Por qué me enseña este sobre? ¿Qué es lo que contiene?

Prueba esta estrategia y descubrirás que puedes ganar un momento de interés que la mayoría de los magos suelen descuidar.

 

AISLAMIENTO DE LA PREDICCIÓN

Es muy importante eliminar de la mente del espectador la posibilidad de cambio o de alteración de la predicción (si es que no adoptamos esa solución), por lo que ésta tendría que hallarse a la vista durante toda la rutina, o incluso en manos de algún voluntario, procurando incluso que este hecho quede bien registrado en la memoria de los espectadores.

Recuerda, por ejemplo el socorrido gag tamariciano: “Si me acerco a la predicción, chilla”.

La sospecha de que de algún modo pudiste cambiar la predicción arruinará automáticamente el impacto de la misma, ya que algunos espectadores se agarrarán a esta solución como a un clavo ardiendo (te lo digo por experiencia), sobre todo si no hay otro modo de que den con el método real.

 

EL PELIGRO DE LA TECNOLOGÍA

El soporte de la predicción debería lo más casero y mecánico posible, alejándonos de la sospechosa tecnología y sus cada vez mayores posibilidades.

Según Richard Osterlind, es preferible una pizarra clásica de tiza a una pizarra blanca de rotulador, ya que la primera evoca lo tradicional y se asocia menos con trampas tecnológicas modernas (¡Viva la pizarra de G. B.!).

Y por supuesto es preferible cualquier pizarra (de tiza o rotulador) a una de esas aplicaciones de iPhone donde, según la forma de girar el teléfono se revelan los distintos o. de la predicción.

Si bien valoro el ingenio de estas aplicaciones, también me consta que los espectadores conocen las posibilidades las mismas, lo que minimiza el impacto que puedan tener. Y es que ya hemos llegado a ese momento de la humanidad donde, según Arthur C. Clarke, una tecnología lo suficientemente avanzada es indistinguible de la magia.

Plantéate volver a lo rudimentario y a lo clásico.

 

LA EXPRESIVIDAD DEL ROSTRO DEL ESPECTADOR

Si revelas primero la predicción al espectador voluntario, al ver la coincidencia de predicción y suceso, su cara reflejará el asombro por el acierto.

De este modo, esta emoción se contagiará al resto de los espectadores que, por haber atisbado el efecto un instante antes, experimentarán a su vez una mayor reacción cuando el mago les muestre también a ellos –y acto seguido, sin demoras- que la predicción efectivamente se ha cumplido.

Supón, por ejemplo, que le entregas a un espectador un sobre cerrado con una predicción donde pone que nos parará en el Tres de Picas.

Entonces empiezas echando cartas de dorso sobre la mesa. Cuando al final te paren en el Tres de Picas (ya sea por forzaje clásico o por baraja tipo m——–d), le pides a la espectadora (mejor si es chica, ya que las mujeres son más expresivas) que abra el sobre y compruebe ella primero la predicción. Entonces, en el momento en que su rostro refleje el asombro, coges y muestras la predicción al resto de los espectadores, al tiempo que la lees en voz alta.

Con este detalle, multiplicas la reacción del público.

Aunque es conveniente que la predicción se lea bien desde la distancia a la que están sentados los espectadores,  es interesante constatar que la mayoría de ellos aplaudirán aun cuando no distingan bien lo que pone, ya que asumirán que la predicción se ha cumplido al haber visto la cara de la espectadora reaccionar.

 

SACA PARTIDO A LOS MÁXIMOS MOMENTOS DE INTERÉS

Desde el punto de vista del guión mágica, es interesante aprovechar todos los potenciales momentos de interés para lograr un efecto de predicción interesante de principio a fin, a la par que claro.

En toda predicción puedes aprovechar los siguientes momentos:

1. Escritura de la predicción

Ya hemos comentado que hay que potenciar este momento, dejando cierta intriga acerca del sobre que esgrimes o de lo que estás escribiendo en el papel.

(En el caso de que tu predicción sea abierta, es decir que el método de tu rutina te permita revelar abiertamente su contenido desde el principio, entonces puedes vender dos momentos).

a. La introducción de la predicción o su escritura con la intriga de la que ya hemos hablado.

b. La decisión de revelar su contenido por adelantado como algo excepcional.

Es decir que al principio escribes o muestras algo secreto y luego, como giro inesperado, decides revelarlo desde un primer momento.

En el caso de la predicción abierta de una carta, escribes la predicción sin decir nada, suscitando la curiosidad de los espectadores. Y luego, como cambiando de idea, comentas que vas a revelar el contenido de la predicción y enseñas que has escrito “el tres de picas”.)

La apuesta ha subido enteros y te aseguras toda la atención de los espectadores para el resto del efecto.

2. Decisión del suceso

Hay que aprovechar el momento de decisión del espectador al elegir conscientemente -o aleatoriamente- el suceso (llamo “suceso” a la elección del espectador).

Si es posible, hay que darle la opción de cambiar para darle más intensidad dramática al momento, de modo que se recuerde luego que pudo cambiar su decisión y no lo hizo –o al revés-, algo que viene para dificultar el intento de análisis posterior del juego.

En el caso de nuestra predicción, le pides al espectador si quiere que eches alguna carta más o alguna carta menos. Además recalcas lo sucedido para que se recuerde al final.

3. Revelación del suceso

Una vez que el espectador se ha decidido, se revela el suceso (es decir, la elección), lo cual es otro momento digno de potenciar mediante algún comentario pertinente.

En nuestro caso, la revelación del suceso sería voltear la carta en la que se ha detenido el espectador, constatándose que se trata del Tres de Picas.

(En el caso de que el espectador haya elegido abiertamente el suceso desde un primer momento -nombrando, por ejemplo, una carta o una palabra-, este momento, lógicamente, se perdería.)

 

4. Enseñada de la predicción a la espectadora

Tal como hemos comentado, se enseña primero la predicción a la espectadora para que su reacción permita atisbar a los espectadores el éxito de la predicción, y de este modo se les contagie esta emoción un instante antes de ser revelada.

 

5. Enseñada de la predicción al resto del público

Se termina enseñando la predicción a los espectadores, al tiempo que la enunciamos verbalmente con la energía suficiente para darle el énfasis que se merece, amplificando de esta manera el clímax de la revelación.

 

ORDEN DE LA REVELACIÓN

El orden lógico y clásico es conocer primero el suceso y luego la predicción. Y ello por alguna de razones que te enuncio a continuación.

a. En primer lugar es una cuestión dramática, de simetría narrativa. Si la predicción se esgrime al principio del efecto es equilibrado cerrar con ella.

b. A menudo el suceso es de naturaleza trucada o limitada, por lo que conviene alejar el foco final del mismo, lo que se consigue terminando con la predicción, que casi siempre es clara, limpia y examinable.

c. En muchas ocasiones la enseñada o revelación del suceso por parte del espectador podría ser titubeante, lo que resultaría anticlimático.

Imagínate por ejemplo que revelas primero el resultado de una suma de varios números mostrando la pizarra al público y luego esperas que el espectador desde su butaca vaya sumando y enunciando uno a uno los dígitos del resultado.

¡Anticlímax total!

 

Orden inverso?

A pesar de todo, a veces puede ser interesante invertir el orden predicción y suceso, y revelar primero la predicción y luego el suceso.

Veamos algunos casos.

a. El primer caso es el de los efectos que tienen un método realmente bueno en el que el suceso se puede apreciar claramente y es examinable (o al menos no suscita el deseo de examen). Eso ocurre en los efectos de predicción abierta de una carta.

(A mí me gusta especialmente la versión de Pablo Amira. Para más referencias, consulta el libro de Thomas Baxter “The open prediction Project”.)

b. Cuando queremos variar la forma de revelación. Si por ejemplo eres mentalista y tienes varios efectos de predicción en tu sesión, es recomendable que varíes la manera de revelarlas.

Una muy divertida que me viene a la memoria ahora es la de Richard Osterlind que enseña la pizarra al público con el número de teléfono predicho y va señalando los dígitos uno a uno, mientras que el espectador hace lo propio con cada dígito del número que ha elegido de un anuario telefónico.

Sólo al final Richard muestra la predicción al espectador.

En esta sesión Richard ha revelado varias predicciones, con lo que se agradece ésta y otras variaciones.

c. Para terminar, una genialidad de Jay Sankey.

En un efecto, empieza dando a elegir una carta a un espectador y le pide que coloque su mano sobre ella, sin verla.

Luego coge una fotografía cara abajo e invita a un espectador a que corte el mazo en cuatro montones. A continuación pide que vuelva las cuatro cartas superiores de los montones. Entonces gira la foto y se ven exactamente cuatro montones con las mismas cartas encima.

Pero la cosa no acaba aquí al dejar la foto sobre la mesa (y quitar el pulgar que la sujetaba) se ve que hay otra carta cara arriba de cara en una esquina. Entonces, al espectador que tiene su mano colocada encima de la carta elegida al principio y que no se ha visto hasta entonces, se le pide que levante la mano y vuelva la carta.

¡Coincide con la de la foto!

Observa el MARAVILLOSO VAIVÉN de esta revelación. De las cuatro cartas cortadas a la foto, y de ésta a la carta de mano del espectador.

Una obra maestra estructural.

 

NOTA FINAL

Como foto de cabecera el genial Gaetan Bloom, sacada de la web https://blogmagie.fr

 

 

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