ENTREVISTA A MIGUEL ÁNGEL GEA por Mariano Vílchez

tetera

La siguiente entrevista no refleja literalmente ni las palabras del entrevistado, ni el orden en que se dieron exactamente preguntas y respuestas durante la misma, sino que es una reconstrucción de las conversaciones -a partir de notas- revisada y aprobada por el entrevistado, todo ello en aras de una mayor claridad y ritmo del texto.

Esta tarde tengo cita con el gran Gea en Granada, en la tetería le Rendez Vous que significa cita en francés. Tengo una cita en la Cita. Cita al cuadrado.

Llego con cierta antelación y me pongo a revisar mis notas con cierto nerviosismo, pues hace años que anhelo este encuentro con él. Gea ha sido una inspiración en mi búsqueda de la esencia mágica e incluso teórica. De mis ocasionales y muy breves encuentros con él en el pasado he extraído pistas para reconducir mi ruta y mi labor de compilador teórico. Ha sido mi mentor sin saberlo y hoy se lo confesaré.

Al poco tiempo mis nervios se desvanecen, pues me doy cuenta de que, en realidad, ese encuentro ya se ha producido con el estudio de cada uno de sus libros.

Entre éste y otros pensamientos de repente se me aparece Gea en la oscura ambientación del local, un local sólo alumbrado por tenues velas colocadas en las mesas.

Tras un abrazo cordial pedimos un par de infusiones. Para mí elijo un té pakistaní (no me puedo resistir al sabor de la canela). Él elige otro de sabor y nombre desconocidos para mí.

Mientras se enfrían las tazas, vamos al tema.

 

REPERTORIO
¿Cómo evoluciona tu repertorio? ¿Cuál es el proceso por el que seleccionas tus juegos y luego los vas descartando? En su entrevista, Migue hacía una analogía con los amigos: los conoces, mantienes una amistad con ellos, luego se alejan de tu vida, unos para siempre, otros para regresar al cabo de unos años…

En mi caso yo establecería una analogía biológica. Los juegos nacen, viven y mueren. Pero cuando mueren, ya no resucitan.

¿Ninguno te ha durado?

Normalmente no, aunque algunos siguen conmigo después de muchos años. Depende del público, de la fase que atravieso y de la evolución del propio juego. Te diría que incluso los juegos que llevo haciendo durante años pueden morir el día menos pensado. Dependen de la mentalidad mágica de cada momento.

Hay excepciones. El juego del deletreo por ejemplo. La rutina empezó con un enfoque realista, luego adoptó con un enfoque ficcional, entonces evolucionó para presentarla a un concurso, y en una última fase ha adoptado un tono nuevo como más de comedia. Ha sobrevivido porque ha ido adaptándose a mi propia evolución y a los avatares de mi vida.

¿El público es determinante a la hora guiar la elección de tu repertorio o los juegos de una determinada sesión? En otras palabras, ¿es el público y su buena reacción ante los juegos tu prioridad?

¡Qué va! Ni mucho menos. Hay juegos que hago exclusivamente para mí, para mi propio gozo artístico.

Hubo una época en que yo andaba con Nacho y Piñeiro. Nacho es un historiador del arte y uno de los personajes más cultos que me he encontrado en el mundo de la magia y esto se unió a la inteligencia, sensibilidad y mundo absurdo propio de Piñeiro. Entre los tres trabajamos investigando y experimentando alrededor de los ismos del siglo xx. Probamos diferentes aspectos y conceptos tratados por tendencias como surrealismo, dadaísmos… Y ello sin que nos limitasen ni el tipo público ni el contexto en que las íbamos a realizar.

Por ejemplo uno de esos ismos planteaba que sólo contar la idea de una obra –sin necesidad de realizarla siquiera- era ya darle vida a esa obra.

En esa misma época escenifiqué junto a Celia (hermana de Miguel Muñoz) a una cantante de ópera en la rutina del Acto hacia Lolita (que viene en el último capítulo del libro reciente escrito por Koke). Y lo hicimos en escenario muy pequeños.

Todas estas propuestas partían de ideas claras que, a priori, no se planteaban de inicio el criterio del público, sino que buscaban la más pura experimentación.

¿Qué pasa si el público te pido un determinado juego una y otra vez?
Que puede que lo haga durante un tiempo, pero si no va conmigo ni con la mentalidad mágica del momento, al final muere igualmente.

Y esto forma parte de un proceso natural que creo es conveniente, en el que al final muchísimos efectos tienen que caer en el pozo del olvido para ir destilando un buen repertorio propio.

¿Cuál es el momento de probar un juego? En Esencias comentas que en el pasado necesitabas un mayor grado de sensación de perfección. Luego tomaste la decisión de anticipar la exposición al público y a magos para que participaran más del proceso. ¿Cuál es tu postura actual sobre esta cuestión?

Hay dos formas de trabajar a la hora de expresarse artísticamente.

La primera opción consiste en encerrarte durante bastante tiempo e ir construyendo la obra pasando por las distintas fases en total soledad, y al final sacar el efecto a la luz mucho tiempo después. Se saca a la luz cuando se siente que el juego está terminado y se expone como una obra cerrada al público con la esperanza de que guste.

La segunda opción sería sacar inmediatamente la obra a la luz y exponerla a las reacciones del público para ir luego modificando el juego hasta que guste al público.

Indiscutiblemente, en general, esta segunda forma va a funcionar mejor con el tiempo, pues va a sufrir modificaciones acordes con el gusto del público, sin embargo la rutina no va a tener ya tanto de nosotros mismo, y puede incluso perder la identidad y el germen que la originaron en un primer momento.

En el primer caso, en cambio, al estar muy hecha y muy pensada por nosotros, la obra va a sufrir menos modificaciones y al final va a reflejar más en nuestro estilo y forma de ser como artistas.

¿Dónde te sitúas tú entre estas dos opciones?

Mi visión es ecléctica. Entremedias Lo ideal sería un 50% de base personal y luego otro 50% de espacio para la evolución y mejora.

¿Ese equilibrio daría lugar a rutinas de más calidad?

Bueno no sé. Lo de la calidad es relativo ¿Qué es la calidad realmente? ¿Quién puede decir objetivamente que algo tenga calidad o no?

 

CLARIDAD
Siempre has valorado y trabajado en pos de la claridad en tus efectos. En mis recopilaciones de conceptos teóricos tengo muchas conceptualizaciones tuyas en relación con este pilar de toda buena construcción y estructura.

En cambio, últimamente he visto que estás experimentando con efectos no tan claros, donde prima más la sensación que el recuerdo cristalino del efecto en sí, como por ejemplo el efecto del bolígrafo y del mensaje. No se recuerda muy bien qué ocurrió ni en qué orden pero la verdad es que deja un excelente sabor de boca a quien lo presencia.

Cuéntame algo más de este enfoque experimental actual.

Pues esto también me viene inspirado por un ismo. Es el concepto de simultaneidad y confusión.

En ciertos magos también se llega a un estado similar por la vía realista, a base de bombardear el espectador con una serie de efectos fuertes, uno detrás de otro, que al final terminan generando un estado de mareo y confusión maravillosa en el espectador, que se ve desbordado ante el continuo imposible, como la magia de un joven Bebel o de un Daortiz.

En mi caso, ahora estoy buscando alcanzar esa sensación por otras vías. Mira, por ejemplo en el caso del efecto del rotulador, aunque el efecto no quede cristalino para el espectador y no pueda describir exactamente qué ha pasado, la sensación en él sigue siendo satisfactoria y redonda. Es una satisfacción no tanto racional como inconsciente.

Totalmente de acuerdo. Ésa es la sensación que me dejó cuando lo presencié.

Por otro lado, también está relacionado un poco con el hecho de olvidarse del ego y del orgullo de querer expresar un efecto absolutamente brillante y redondo. En el efecto simbólico -o incluso en el fenómeno ficcional- se disuelve el impacto del efecto puro, que queda en segundo plano en relación a otros factores. Por lo tanto el mago se luce menos.

Es cierto. En un efecto que realizo, El péndulo del deseo, el espectador encuentra una carta igual a otro que se corresponde con su deseo. Al final, si el espectador se mete en la presentación, el efecto de base se disuelve parcialmente. Ya no se trata de que encuentre una carta entre 52 desplazando el péndulo por la cinta de cartas extendidas, sino más bien de dar simbólicamente con su deseo. Es más sobre él, sobre su vida, que sobre un efecto racionalmente fuerte.

En alguna ocasión te he escuchado hablar de magia no lineal. ¿Es a esto a lo que se refiere el término?

Sí. Aunque éste es un término más general que puede englobar varias cosas. Luis García lo utiliza a su modo. En mi caso puede expresar el enfoque que acabamos de hablar, pero también puede referirse a ir preparando el siguiente efecto en una rutina mientras preparas la revelación del efecto previo.

Dicho de otra forma, la linealidad se rompe con una ruptura estructural de las formas clásicas de exponer la magia. Y de igual forma sucede en la vida interna, en la construcción mágica y en la forma de componer la parte de la trampa.

Me gusta el término. Es inspirador en sí mismo, como el de técnica inexistente del propio Luis, que también sugiere multitud de interpretaciones, lo que lo hace muy estimulante a nivel creativo.

 

CREATIVIDAD
Hablemos de creatividad. ¿Has leído libros sobre el tema? ¿Usas técnicas concretas para ser más creativo y dar con tantas y tantas ideas? Tu productividad es asombrosa…

En realidad no uso ninguna técnica específica ni me he planteado siquiera esa cuestión. Lo mío es currar, Creo que es con el trabajo continuo con lo que van surgiendo las ideas.

Pero vamos a ver, una técnica de creatividad, por ejemplo, es poner límites para encontrar nuevos caminos. Cuando uno dice que quiere hacer una rutina determinada que suele llevar regazo pero sin regazo, una rutina de monedas que suele con cascarilla pero prescindiendo de la misma, o un determinado efecto que requiere un empalme pero buscando una solución para ahorrárselo.

Cuando uno se pone un determinado límite, surgen ideas para superar el reto.

Es como cuando te planteas en Esencias encontrar una rutina donde sólo utilices técnicas creadas por ti. Pues ahí, no tienes más remedio que se creativo.

Bueno eso sí. Esa idea ya se la había escuchado a Piedrahita. Pero vamos que no me planteo técnicas de creatividad en sí mismas.

Cuéntame tu sistema para anotar y aguardar ideas. Me ha dicho nuestro común amigo Paco González que es muy curioso.

Bueno. Tampoco es nada del otro mundo. Yo anoto las ideas en este libretita –me saca una libretita de anillas pequeña¬-. Una idea por hoja. Una vez que la anoto, la arranco y la meto en caso dentro de la bolsa correspondiente en un sistema de carpetas que tengo en casa. Cada subcarpeta es un proyecto, libro o concepto por desarrollar.

Es un acierto usar una hojita por idea. Yo he escrito varias ideítas en una hoja y al final no sabes si están relacionadas y no tienes la suficiente muestra de información para saber qué querías decir, como la anécdota de Vernon y la servilleta de papel de bar. Que siempre que volvía a ella con el tiempo tenía que tirarla porque no entendía nada.

Entonces cuando decides emprender un proyecto te vas a la carpeta correspondiente a ver las ideas que has ido recopilando sobre el asunto. Y dime, al verlas, ¿qué te encuentras? Supongo que no siempre serán buenas.

Pues a veces son una mierda. Otras, han envejecido mal. Es decir, estaban bien para mi concepción de ese momento, pero ya no se sostienen. Otras veces, en cambio, sí que te encuentras con cosas que merece la pena trabajar, desarrollar e incorporar al proyecto o libro en cuestión.

En cuanto a cuando decido enfrentarme a mis bloques de ideas, viene de meditar que puede ser con lo que más feliz soy en ese momento, con lo que me veo más cercano en mi momento de vida y de trabajo conceptual.

¿Algún apunte más sobre el tema de la creatividad?

Para mí es clave alimentarse de varias fuentes. Leer y estudiar temas de diferentes artes y disciplinas (cine, teatro, psicología, etc.).

A menudo es la combinación de dos o más ideas la que da lugar a una idea nueva y eficaz. Hay que tener en cuenta que en muchos casos las ideas son conexiones neuronales, uniones de otras ideas previas.

Y, eso sí, para encontrar la calidad, también creo que confiar en tu idea hasta el final, elaborándola y apostando por ella hasta llegar a probarla en público y más allá, es lo que suele venir muy bien.

 

TEORÍA MÁGICA
No te consideras teórico aunque, paradójicamente, eres uno de los autores más citados en mis compilaciones de teoría, donde constan varias de tus conceptualizaciones.

En tu último libro, La magia de Miguel Ángel Gea escrito por Koke, sostienes que el aprovechamiento de la teoría tiene varios caminos. Uno es experimentar con los conceptos encontrados por otros maestros, comprobando su grado de eficacia. Y otro es analizar tus propias ideas, las que te gustan, para ver si esconden algún principio aplicable a otros contextos y efectos.

También dices en el libro que pensar demasiado en conceptos teóricos al comienzo de la elaboración puede constreñir la creatividad y limitar la eficacia de las construcciones.

Para encontrar la idea no pienso en nada, si puedo, aunque a veces uso conceptos como motivadores creativos. Luego a la hora de construir sí que pienso en la estructura y conceptos teóricos.

Mi proceso se equipara más bien al del fotógrafo clásico. Me encanta tomar todas las decisiones posibles a lo largo de todo el proceso. En fotografía se observa un paisaje o motivo que retratar, se encuadra, se realiza los ajustes pertinentes de luz, se toma la foto y luego se inicia el proceso de revelado, manejando correctamente los líquidos de velado y positivado, cuidado temperatura, eligiendo papel, todo bajo el riesgo de que luego la foto salga velada o mal enfocada.

A la hora de crear un juego, me sucede algo similar. Se toman muchas pequeñas decisiones desde que anoto la primera idea en mi cuaderno hasta que finalmente leo la emoción en los ojos de mi espectador.

Todo ese proceso es lo que realmente me interesa, el germen de la idea, el jugar con ella, combinarla con otras, hacerla evolucionar, madurar, exponerla a magos para obtener un feedback que permitirá modificaciones ulteriores hasta terminar con la interpretación frente al público.

Y sí, la teoría está ahí. A veces reconozco que estoy aplicando un concepto y entiendo por qué funciona. A veces descubro que se puede aplicar a otros juegos, pero no me obsesiono con ello.

 

MAGOS
¿Qué ha supuesto para ti conectar con distintas personalidades de la magia a la hora de realizar entrevistas, visitar maestros o realizar sesiones con diferentes magos del mundo? ¿Con qué espíritu abordas cada una de estas interacciones ¿Eres consciente de lo que te ha aportado cada una de ellas en tu magia y en tu propio ser o es un bagaje inconsciente que simplemente va creciendo con los años?

Pues al principio viajé muchísimo para conocer a magos españoles para el libro de La magia española del siglo XX. También lo hice fuera de España para intentar conocer maestros como Geoffrey Latta o Daniel Celma. Dediqué mucho tiempo a estas mentes pero luego, con el tiempo, por edad y quizá por egoísmo, estos viajes fueron a menos.

Me fue preocupando más expresar lo que llevaba dentro, sacar los proyectos propios que iban surgiendo.

Pero sigues haciéndolo. Hace poco fuiste a Canadá a conocer a David Ben…

Bueno, ése no fue el propósito inicial del viaje que era por motivos de trabajo, aunque de paso disfruté de ese encuentro que hacía tiempo que me apetecía tener. Pero lo que quiero decir es que ya no es lo primero.

Quizá porque ya estás “lleno”. Tras varios años de encontrarte con magos, de leer y de experimentar, llega un momento en que uno se encuentra, un poquito al menos, y puede empezar a desarrollar su esencia propia, lo que lleva dentro.

Pues sí. Supongo que también hay algo de eso. Pero insisto, cuando le dedicas tiempo al estudio de otras disciplinas o la visión de otros magos, es tiempo que le quitas a tu propia expresión.

Ahora tengo la necesidad de ir dando salida a esos proyectos para que dentro de unos años, cuando llegue el momento, pueda irme vacío.

Pero eres joven. Aún tienes mucho tiempo por delante.

La cuestión no sólo es el tiempo que vives, sino la salud y la energía con que lo vives.

El tema es estar con una cabeza lo suficientemente bien como para seguir creando, construyendo y generando con la misma capacidad que ahora mismo. No sé yo si, con el tren de vida que llevo, si estaré muy allá a los setenta años. Entradas y salidas, viajes, formas de comer no muy sanas. Aunque intento hacer cierto ejercicio, caminar bastante cada día, no es fácil llevar una vida sana a largo plazo, si no tienes el equilibro de una cierta estabilidad, de pararte un tiempo mínimo en algún sitio. Pero eso es difícil en este trabajo. Hay que viajar y eso desgasta mucho.

Volviendo poco al tema anterior, ¿qué ventajas y experiencias inesperadas puede suponer el colaborar con otro mago en un número determinado? ¿Han sido estas colaboraciones siempre fructuosas y positivas? ¿Por qué animarías al lector del blog a experimentarlas? ¿Qué le podría aportar trabajar un número junto a otro mago?

Pues pueden ser muy satisfactorias a nivel de acompañamiento, de enriquecimiento personal y emocional. Siempre me ha gustado la vida de músicos y actores que trabajan juntos, de forma grupal. Es algo muy enriquecedor a nivel creativo.

El problema es cuando no es un trabajo profesional o serio, porque la realidad es que muchas veces estas colaboraciones no son demasiadas productivas. Te encierras un mes y medio y al final la obra alcanzada no tiene la calidad esperada. En un trabajo grupal de amigos no impositivo, donde nadie dirige y todos opinan por igual, al final el resultado se resiente. La realidad es que en estos procesos se requiere de cierto liderazgo de algunos de los miembros del grupo, pero entre amigos esto no sucede así.

Si concebimos los procesos creativos de dos modos alternativos: uno que iría desde efecto a la idea o sensación que puede comunicar y otro, que partiría de la idea y buscaría la forma de concretarla con la creación del efecto, ¿cuál es tu opinión de ambos procesos, de su facilidad y conveniencia? ¿Qué experiencia tienes de construcciones partiendo previamente de la idea?

En La mirada del ciego, por ejemplo, ese efecto donde expresas la visión defectuosa o ceguera a través de la rutina, ¿qué fue primero el efecto o la idea?

Pues no sé muy bien. A menudo, el germen de una idea depende de las influencias recientes, de lo que estás leyendo en ese momento o de algún espectáculo que hayas presenciado hace poco.

La ficción de ese juego me sedujo desde el primero momento. No obstante es difícil decir que está antes, si la idea o el medio que conduce a ella.

A veces son patrones que te atraen y que reproduces con otros juegos y elementos. Para algunos magos estos patrones tienen que ver con su estilo, su forma de interpretar o su humor peculiar. En mi caso, me seducen ciertos efectos, la curioso o singular de los mismos, su estructura y la sensación que causan.

Una ambiciosa de cartas que inspira una ambiciosa con monedas…

Tal vez pero en el caso que dices ya no es lo mismo, al tratarse de otro elemento, el efecto no funciona igual, cambia. Es como dibujar una diana en una moneda o en una carta. No es igual.

Mira, para mí la creación de un juego tiene cuatro fases. La creativa, la del constructor, la del hacedor y la del intérprete.

La creativa es la más libre, se puede concebir lo que se quiera.

Entonces llega el constructor y se plantea cuestiones de practicidad, de establecer ciertos límites que la realidad impone a esa idea inicial.

Luego llega el hacedor que, gracias al filtro del público, va puliendo el efecto a partir de las reacciones y los comentarios que obtiene, o no obtiene.

Finalmente, llega el intérprete y, con él, la interpretación o presentación definitiva, que a menudo se terminar de encontrar en esta última fase. El intérprete vuelve a ser un ser libre como el creativo lleno de ganas de llegar a un lugar utópico.

Si te das cuenta, aquí aparece de nuevo la influencia de la fotografía, el querer controlar todo el proceso, desde la idea inicial hasta comunicarla al público con todos sus matices y emociones y hacer que le llegue.

Muchos magos parten del juego y comienzan por el hacedor y luego siguen con el intérprete. En mi caso, siempre que puedo, me gusta seguir todo el proceso.

Salvo alguna excepción, como las dimensiones del tiempo, el efecto que te regaló Miguel Aparicio.

Así es. Ese efecto lo abordé desde la última fase. Y fue un gran regalo que aún disfruto haciendo en ocasiones.

 

CLÁSICOS
Has tocado en tu carrera gran variedad de elementos y efectos.

Has probado y flirteado con muchas rutinas conocidas y otras tantas consideradas clásicas.

¿Cómo enfocas tu estudio de los clásicos? ¿Empiezas haciendo estrictamente la versión clásica y luego vas introduciendo modificaciones fruto del ensayo y la experiencia? ¿O desde el principio partes de una pulsión creativa que te lleva a implementar las cosas de un modo distinto desde un primer momento, ya sea por reto creador o en busca de superar alguna debilidad de la rutina? ¿Qué consejos darías a magos neófitos y más avezados para abordar los clásicos de la magia?

Los clásicos, me gusta conocerlos, vivirlos, hacer diferentes versiones aunque sea en mi casa. Leer y probar algunas entre público. Y de ahí, viajo a mi mundo y busco cómo me gustaría verme a mí hacer este clásico.

Es necesario conocer los clásicos para aprender, porque si directamente te vas a tu mundo, entonces te pierdes el aprendizaje de años, generaciones y diferentes culturas. La rutina de aros de Vernon, por ejemplo, o sus cubiletes. Hay varios clásicos que merecen la pena, pero la verdad es que con el tiempo he ido dejando de hacer muchos de ellos.

No daría ningún consejo. La vivencia debe ser personal de cada mago, y la experiencia que brote de ese enfrentamiento es algo que irá creando el mundo propio de cada uno.

 

PROLIFICIDAD
Me asombra tu capacidad para escribir obras tan complejas y extensas como La magia española del siglo XX o Esencias. Yo, que no logro escapar del laberinto de la revisión -como diría Luis García- de un único libro, no puedo por menos que preguntarte por ese secreto que te permite acometer y rematar obras de ese calibre.

En otras palabras, ¿cuál es el secreto de tu prolificidad?

Es bien sencillo. Los libros no los escribo yo en su totalidad. Yo dirijo las obras pero el trabajo es en equipo. Muchas personas colaboran en ellas. En Esencias por ejemplo, conté con el extraordinario trabajo de escritura de Javier Piñeiro y con las fotografía de Javier Benítez.

Insisto un libro, como cualquier otro proyecto, es un trabajo de muchos. Trabajo de escritura, de revisión de conceptos por parte de otros magos, de revisión de estilo, fotografía, edición, etc.

 

APRENDER DE LOS LIBROS
En la era del vídeo, luchemos por rescatar el valor del libro de magia, sus ventajas y puntos fuertes.

En tu caso, como lector, ¿cómo te enfrentas o te has enfrentado ahora o en el pasado al estudio de un libro de magia? ¿Y qué consejos darías a los lectores del blog para que valorasen las posibilidades de un buen libro y le extrajeran toda la savia?

Creo que lo de animar a magos acostumbrados al vídeo a leer libros es una batalla perdida. Si el hábito no viene de atrás, difícilmente va a adquirirse ahora.

En cuanto a mí, los libros son mi pasión. Los disfruto enormemente. Si están en español, los gozo. En cambio, si están en inglés, es una lucha porque no domino el idioma. Pero si el libro merece la pena, hago el esfuerzo de desentrañarlo hasta el final.

En cuanto al contenido, distingo dos tipos de libros. Los que son refritos de cosas antiguas, nuevas versiones de efectos clásicos y conocidos, con algunas modificaciones pero que no tocan lo esencial. Y luego están los libros de estudio, donde el mago expone su visión, su estilo y sus ideas, sean éstas buenas o malas.

Estos son los que más disfruto.

Obviamente en ambos casos los hay buenos y malos, hay libros de refritos con detalles maravillosos que crean la diferencia, y los hay originales pero donde la creatividad no es lo fuerte del autor.

¿Y a nivel de creador, qué supone para ti sacar un libro a la luz?

Pues sucede lo mismo a nivel personal. He sacado libros de juegos donde pueden aparecer entre cincuenta y cien rutinas. Son efectos que he seleccionado pensando en el aprovechamiento del lector, incluyendo a veces algunas ideas no probadas por si le sirven a algún lector. Y en cuanto a los juegos completos y probados, ni siquiera terminan formando parte de mi repertorio habitual. A lo mejor me quedo con dos o tres, los que van con mi estilo y la mentalidad del momento.

Otra cosa es el libro estudio, como Esencias por ejemplo, donde te metes en el laberinto de concretizar y concluir rutinas dentro de un aspecto o visión determinada de la magia.

Esos libros, una vez que los acabas, son como un parto, un acto simbólico liberador que te permite pasar página e iniciar otra fase como mago.

 

FICCIÓN
Siempre he pensado que la mejor forma de introducir la ficción es con nuestro discurso inicial al empezar el efecto, o incluso antes. Escribí hace un tiempo un artículo vendiendo la importancia de tiene incluso la primera frase de lo que decimos.

Para mí la buena ficción seduce el imaginario de los espectadores, al tiempo que actúa como una gran misdirection temática que distrae al espectador del modo analítico, ayudándole a saborear el efecto de un modo más intenso y puro.

He observado que tú a veces también juegas con eso. En tu último matrix, por ejemplo, el que parece en tu último libro La magia de Miguel Ángel Gea, la perorata que sueltas acerca de lo difícil que te va a resultar impactar a los magos contribuye luego en un mayor impacto cuando sucede la asamblea instantánea de monedas.

¿Esa introducción o premisa que introduces al inicio de ciertos efectos se te ocurre en fases avanzadas de la construcción o es un leitmotiv que sale en primer lugar y que le da espíritu –e incluso inspiración creadora- a toda la estructura del juego?

Pues depende del efecto, de la sensación que quiero producir. El juego te lo pide a lo largo de su propia elaboración.

Y no todos los juegos siguen este proceso que va desde la idea hasta la interpretación del juego terminado ante el público. Muchas ideas se quedan sin desarrollar. Requiere mucho tiempo elaborar estas ideas hasta la fase final, a veces una rutina o una sesión puede llevar dos años o más de trabajo para alcanzar un nivel artístico serio.

Claro que también hay sesiones y ocasiones en las me que permito “guarrear”, con rutinas aún no pulidas del todo sólo por divertirme y experimentar. Y en otras ocasiones, antiguamente, puedo realizar efectos de otros magos y me limito a interpretar lo que ellos han construido.

No todo en un espectáculo es magia de nivel, hay también una componente de diversión donde el mago actúa igualmente como entretenedor.

 

MINIMALISMO
En algún artículo he abogado en favor del minimalismo en magia: menos efectos y mejores o más coherentes, menos elementos y usados de un modo más intenso, mínima charla con las palabras precisas…

¿Qué piensas del minimalismo? ¿Le ves ciertas ventajas a un enfoque minimalista para determinadas rutinas?

El minimalismo está muy bien desde el punto de vista conceptual, y es factible intentar aplicarlo a una rutina individual. Pero es muy difícil sostener este enfoque en un espectáculo completo. A nivel comercial hace falta divertir a los espectadores, generarles una gran variedad de emociones, y eso es muy difícil sostenerlo durante toda la actuación.

No digo que sea imposible pero para lograr esto haría falta una calidad interpretativa extraordinaria por parte del mago.

 

ENFOQUE TRASCENDENTE
¿Qué opinas sobre un enfoque trascendente de la magia que busca tocar a los espectadores e incluso transformarlos, al regalarles mensajes esperanzadores y positivos?

No es ésa mi intención en todos los juegos de una sesión pero sí que puede haber juegos trabajados con más profundidad para evocar ciertos temas y tocar los espectadores a un nivel más profundo.

Lo que ocurre es que tú puedes tener una determinada intención pero ni mucho menos todos los espectadores van a resonar con ella. Puede que sólo uno conecte con el sentido que intentas expresar.

Yo creo que es como una canción, libro u obra de arte concreta, o incluso el hecho de que cuaje o no una determinada relación. Te tiene que pillar en el momento justo de tu vida con las vivencias y la mentalidad adecuadas.

Además, creo que la emoción que provoca una obra de arte oculta normalmente una lectura más profunda que no se queda en lo estético. Normalmente no controlamos conscientemente las emociones porque provienen del inconsciente. Por si algo te algo te toca por dentro, lo hace porque te ha tocado a un nivel más profundo.

Es posible que así sea…

Tengo además la sensación de que no estás muy a favor de explicitar qué es lo que se quiere expresar a través de la magia.

Es que lo metafórico requiere no explicitar.

Es interesante que las personas conecten con la idea que subyace por debajo del efecto a un nivel consciente o inconsciente. Si dices “tus dientes son como perlas” estás explicitando al comparar. La metáfora en cambio no da pistas, simplemente sugiere a un nivel profundo. “Me enamoraron las perlas de su sonrisa”.

Por otra parte, no hay nada de malo en explicitar. Todas las concepciones son respetables y es un error creer que una es mejor que la otra.

Tal vez todo consista en hallar el término medio. Gabi por ejemplo es muy preciso en sus guiones, con las palabras justas. Kenton Knepper también apunta a insinuar lo justo. Tal vez una sola frase ambigua que cada espectador pueda interpretar según su percepción o necesidad del momento…

 

NUMISMAGIA
¿Cómo ves el futuro de la numismagia? ¿Se acercará con el tiempo al nivel evolutivo de la cartomagia?
No, de ninguna manera. Y ello por dos razones. En primer lugar, por la naturaleza del elemento. Y en segundo lugar, por el hecho de que, de cada cien magos, sólo uno se inclina seriamente hacia las monedas.

¿Qué consejos le darías al lector sobre cómo encarar el sinuoso camino de esta disciplina para llegar a adquirir un cierto nivel en la mismo y, sobre todo, atreverse a compartir su saber hacer con el público (pues me consta que hay magos que con buenas rutinas ensayadas de monedas y que muy pocas veces –o nunca- las comparten con los espectadores)?

En primer lugar, le aconsejaría que se olvidase de la cartomagia. Que se alejase de ella un buen tiempo. Las monedas constituyen un elemento muy diferente, requieren otra lucha bien distinta. Van a requerir mucho trabajo y sacrificio, y ello sin garantías de éxito.

Y en segundo lugar le diría que, antes de ver lo que se hace ahora, que se asomase a la numismagia americana de los 50 y estudiase los efectos de esta época, que estaban mucho más pensados para profanos.

Por otro lado, desde esa época hasta nuestros días ha surgido otra línea que es más bien para magos, con rutinas que los magos disfrutan pero que a los profanos los dejan bastante fríos.

Dime alguna rutina que guste a los magos pero que no impacte especialmente a los profanos.

El 3 fly, por ejemplo, pero yo tengo una buena cantidad de juegos propios que gustan más a los magos que al público.

 

TÉCNICA Y ENSAYO
¿Cuáles son tus rituales de ensayo? ¿Sigues algunos principios tanto para el ensayo de determinadas técnicas como para el de juegos enteros?

Yo sé que has experimentado con muchas cosas (algunas bastante extremas, a lo Gabriel Moreno): diferentes músicas de fondo, ojos vendados…

Cuéntanos alguna de esas experiencias y también algún consejillo que le pueda aprovechar al lector para enfocar mejor su ensayo.

Es que no hay mucho que decir. Ensayar y ensayar. Dejar que la mano aprenda con las sucesivas repeticiones hasta que el movimiento salga solo.

Mientras Miguel Ángel habla, va realizando su versión del empalme de Amílkar, donde, mientras extiende las cartas de dorso, secretamente empalma una carta de la extensión y la inserta, tras voltearla (un aporte suyo) por el centro de la baraja.

Ves. Al final son muchos micromovimientos difíciles de explicar que surgen naturalmente de la repetición sostenida. Para el aprendizaje de manejos como éste más complejos, quizá si que convenga el soporte vídeo o DVD.

También tengo que decir que, al dar conferencias y clases (Miguel Ángel es profesor en la escuela de Ana Tamariz), al final aprendes mucho por tener que explicar cómo realizar las técnicas y transmitir ese conocimiento.

Eso está claro. El maestro aprende tanto como el alumno, o más.

Cuéntame algunos proyectos próximos para terminar.

Ahora mismo me muevo entro dos proyectos muy distintos.

Uno es mi nueva sesión de magia basada en la estructura de una película de aventuras. De esto no te puedo adelantar mucho más, ya lo verás cuando se estrene. Lo único que te puede decir es eso, que está inspirada en el esquema de guión propio de este tipo de películas, decisiones del héroe, avatares inesperados, etc.

Y el otro es un libro sobre numismagia, fruto de mi investigación sobre temas perceptivos. La verdad es que estoy contento con este proyecto. Creo que es un libro que puede estimular la creatividad de los numismagos y abrir nuevo caminos para la magia con monedas.

Me regocijo de antemano con la lectura de ese anunciado libro.

En ese momento empiezan a llegar amigos, Luisma, Voty, Pepelu… Salimos del local en buscar de algún lugar para tapear (Estamos en Granada, ¿o no?).

Vamos a cometer algún exceso gastronómico de ésos que me ha mencionado en la entrevista, de ésos que intenta moderar sin demasiado éxito hasta el momento.

Yo sé que al final lo logrará, pues tiene muchísimas actuaciones y conferencias que regalar, y libros de ésos que alumbran el camino a los buscadores que andamos un poco perdidos. Si en la madurez he acabado encontrándome un poco, es en parte gracias a él.

Confirmo mi teoría.

Gea es grande en sus textos y sencillo en las distancias cortas.

Print Friendly
(Visited 409 times, 1 visits today)

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.