EL SÍNDROME “YA LA TIENE ARRIBA” (1ª PARTE)

letters-416960_1280Aunque no lo verbalicen siempre,  muchos espectadores sospechan cuando devuelven la carta elegida a la baraja y los magos realizan inmediatamente el control de turno.

Lo he escuchado a menudo susurrar entre espectadores, al asistir a un control mío o al de otro mago:

Ya la tiene arriba.

El Síndrome “ya la tiene arriba” ocurre sobre todo cuando el mago realiza lo que yo denomino un control cepo, donde, por doble corte inmediato, lleva la carta recién devuelta a la posición superior de la baraja.

Es una acción sospechosa y evidente.

El objetivo de este artículo es el de ofrecerte estrategias prácticas para evitar esa molesta sospecha que ensucia la limpieza de cualquier rutina donde se da a elegir una carta.

Además, de paso te ofreceré ideas prácticas sobre controles, cartas guía, forzajes, vistazos y hasta tanteos.

Empecemos.

¿Cómo prevenir, pues, el Síndrome “ya la tiene arriba”?

A estas alturas, ya sabes que me gustan las listas. Te voy a dar 7 puntos con soluciones para acabar con este síndrome que nos hace perder cierta credibilidad ante espectadores analíticos y/o conocedores, al acecho de nuestros manejos ocultos.

 

1. Coloca un paréntesis de olvido cuando devuelvan la carta elegida a la baraja.

Tal como suena. El espectador devuelve la carta y al recomponer la baraja, tú estableces el break sin más. Y te esperas un poco. Retrasas el momento, como diría el maestro Erdnase.

Charlas por ejemplo sobre algo relevante para el juego. Y sólo después realizas el control.

En el artículo 7 PARÉNTESIS DE OLVIDO QUE OLVIDAS A VECES se desarrolla este punto. El vídeo que lo acompaña te lo puede ayudar a aclarar la estrategia.

 

2. Controla la carta posición TOP 2 o TOP3.

Algunos magos –entre ellos el entrañable Bill Mallone- utilizan esta despistante estrategia. La corta se controla no a la posición superior, sino a la posición segunda o tercera de la baraja.

Tras el control, el mago enseña la primera o las dos primeras cartas diciendo: “Supongo que tu carta no estará arriba.” Acto seguido pierde dichas cartas por en medio de la baraja.  A continuación dice: “Ni tampoco abajo.” Y enseña la carta inferior.

Al final, este manejo termina con la carta controlada en posición superior, pero toda la secuencia es muy engañosa. Muy pocos espectadores pueden sospechar que este momento la carta elegida sí que está arriba.

Un detalle para este manejo es que no enseñas que la carta elegida no está arriba ni abajo para demostrárselo a los espectadores, sino como para asegurarte tú de no ha aterrizado en algún lugar demasiado evidente, dando a entender por autoconvencimiento de que ni sabes ni te importa donde se halle dicha carta.

 

3. Retorna a la bendita carta guía.

Aunque la carta guía es principio de recién iniciados en la magia, sigue siendo una auténtica maravilla de la que no debemos olvidarnos nunca.

La carta guía es un instrumento poderoso que nos sigue engañando a los magos conocedores del mismo en cuanto nos hacen la más mínima variación de la misma.

Efectos como LA CARTA AL CORAZÓN  de Vernon o HAZ COMO YO engañan a magos que no conocen tales juegos, sólo por la forma sutil en que se usa la carta guía.

Me gustaría ofrecerte ahora dos ideas prácticas sobre la carta guía.

a. Yo uso un manejo dinámico y muy despistante de la carta guía cuando quiero dar a elegir y tener localizada una carta.

Lo que hago es dar a mezclar la baraja y, en cuanto me la devuelven, tomo discreta nota de la carta de abajo. Para ello, no intento echar un vistazo sutil a esa carta, sino que simplemente extiendo la baraja recién mezclada de cara ante el espectador diciendo: “Está bien mezclada, ¿no?”, al tiempo que tomo nota de la carta inferior.

Entonces cierro la extensión, giro las cartas de dorso y empiezo una mezcla tipo hindú que mantiene fija la carta inferior (aquélla en la que me he fijado y va a servirme de guía.

Le digo al espectador que coja alguna de las cartas que van cayendo de dorso a mi mano izquierda. En cuanto coge una y la mira, la pido que la vuelva a poner sobre el montón de mi mano izquierda EN EL MOMENTO QUE QUIERA mientras sigo pasando cartas por mezcla hindú. Cuando deja su carta, dejo caer encima de este montón de la mano izquierdas, las cartas que quedan por pasar de mi mano derecha. ESTO HACE QUE LA CARTA GUÍA QUEDE JUSTO POR ENCIMA DE LA ELEGIDA.

Este uso de la carta guía es muy despistante, ya que las cartas están en movimiento en todo momento, desde que el espectador elige la carta hasta que la devuelve.

Con el tiempo, he adaptado todo el manejo anterior a una mezcla por arrastre, en vez de hacer la clásica mezcla hindú. Creo que es un manejo menos llamativo.

Es todo igual, salvo que en vez de pasar cartas como en la mezcla hindú, lo hago desde una mezcla por arrastre de cartas de la mano derecha a la izquierda. Si pruebas con las cartas en mano, verás que la carta inferior del paquete de la mano izquierda permanece fija como en el caso de la mezcla hindú.

En cualquier caso, una vez que la carta guía cae encima de la elegida, procedo a hacer alguna falsa mezcla y un par de cortes que no alteran la ubicación relativa de las dos cartas. El propio espectador puede cortar al final. (No olvides que para los profanos no conocedores un corte sigue siendo una mezcla.)

Pero claro, para encontrar una carta elegida mediante carta guía, al final tienes que mirar las cartas, a diferencia de un control, donde puedes tener acceso a la carta sin tener que recorrer con la vista la secuencia de naipes.

¿Cómo usar la carta guía sin tener que mirar luego para buscar la carta?

La solución es simple: haciendo un crimp o un puente en la carta guía.

Si, a la hora de hacer usar la carta guía con mezcla hindú o por arrastre tal como lo acabo de describir, realizo un crimp sobre la carta guía, una vez que realizo la falsa mezcla y el espectador corta al final, sólo tengo que cortar por el crimp para tener la carta elegida arriba.

b. La segunda idea que quiero compartir contigo es mi preferencia por la doble carta guía. He aquí dos versiones de la misma:

i. Según una idea  que le vi a Bernat, partes de una baraja con dos cartas de referencia fáciles de recordar en posición superior e inferior. Yo uso los ases negros.

Partes, pues, de un as negro arriba y otro abajo (u otras cartas de tu elección). Realizas las mezclas que quieras, siempre que mantengan los ases en posición superior e inferior (por ejemplo una mezcla americana).

Extiendes las cartas de dorso en abanico para que cojan una carta. Una vez que lo hacen –y mientras toman nota de la identidad de la misma, hecho que te sirve de misdirection-, separas la extensión por el punto donde se cogió la carta e inviertes los biseles de los dos semipaquetes  (es decir, cambias al dirección de los abanicos).

Le pides al espectador que devuelva la carta en el (supuesto) lugar de donde la cogió. Al insertar la carta en el lugar de la separación de los dos abanicos, resulta que la carta queda atrapada entre los dos ases negros.

Prueba el manejo con las cartas en mano y lo entenderás de inmediato.

ii. La segunda opción es partir de la baraja con doble carta guía (un as negro arriba y otro abajo), pero en éste caso caso se parte con el mazo sobre la mesa. Entonces, le pides al espectador que corte un paquete de cartas, que coja y mire la carta por donde ha cortado, que coloque dicha carta sobre el otro paquete (el que levantó para cortar) y complete el corte colocando encima el otro paquete (el que quedó en la mesa tras cortar.)

Una vez más, si sigues la operación con las cartas en manos, verás que la carta elegida queda atrapada entre los ases negros.

Esta opción es especialmente poderosa porque EN NINGÚN MOMENTO TOCAS LA BARAJA.

¿Pero para qué tomarse la molestia de usar una doble carta guía?

La ventaja de la doble carta guía es que te permite que el espectador realice un breve mezcla, a pesar de la cual tienes muchas probabilidades de encontrar la carta.

Compruébalo.  Coloca una carta entre los ases negros (o las cartas guía que tú prefieras) y realiza una breve mezcla por arrastre o americana.  Tras la mezcla, pueden ocurrir  tres cosas:

i. La carta elegida sigue entre los ases negros, con lo cual sabes la carta elegida sin ningún problema. Pasa más a menudo de lo que puedes imaginar.

ii. Hay dos o tres cartas entre los ases negros. En este caso puedes usar un par de tanteos: el TANTEO NEGATIVO o el TANTEO DE LA CARTA EN MESA.

Ambos tanteos te sirven para discriminar cuál ha sido la elegida entre dos cartas dudosas. Si combinas ambos tanteos, podrás averiguar la carta elegida entre 4 ó 5 cartas.

Empecemos por el tanteo negativo. Éste consiste en hacer una afirmación negativa y apoyarla en un sentido o en otro, según nos responda el espectador.

Pongamos que entre los ases negros hay dos cartas: una roja y otra negra, en cuyo caso le dices al espectador:

¿Tu carta no será roja, verdad?

Si te dice que sí, entonces sacas la carta roja como la elegida diciendo algo así como “Así me lo parecía.”

Si te dice que no, entonces le dice algo así como: “Ya me parecía, es que yo veo que tu carta es negra, y es precisamente…”

En cuanto al tanteo de la carta en mesa, también te permite discriminar entre dos cartas y es muy sencillo.

Supongamos  que dudas entre la dama de rombos y el tres de trébol. Sacas la dama de la baraja –sin enseñarla- y la colocas de dorso sobre la mesa, cerca de ti y sin soltarla.

Entonces, le echas otro vistazo como para ti y nombras la otra carta, la que no has sacado:

¿Tu carta es el tres de tréboles?

Si te dicen que sí, entonces sonríes y vuelves a meter la carta en la baraja con cara de satisfacción y sin darle mayor importancia. Con este manejo, todos asumirán que  la sacaste era la propia carta. ¿Cómo ibas a nombrarla, si no?

Si te dicen que no, entonces preguntas cuál es la carta. Te nombrarán precisamente la que tienes en la mano. Entonces la giras y la muestras. Quedará como si hubieras hecho una pequeña broma antes de la revelación.

Si combinas los dos tanteos que te acabo de describir podrás discriminar cuál es la carta elegida, incluso de entre 4 ó 5 cartas.

iii. También puede darse el caso de que con la mezcla una de las dos cartas guías (o las dos) se desubiquen y no tengas ni idea de cuál es la carta.

En ese caso, ten un out preparado previamente. Puedes por ejemplo recurrir a la baraja invisible o puedes fingir cambiar de idea y que te nombren la carta para firmarla y realizar, por ejemplo, una rutina de ambiciosa.

De todas formas, si te las ingenias para que la mezcla del espectador sea breve, esta contingencia es poco probable.

Para terminar, te recomiendo que pruebas algunos de los métodos de carta guía señalados. En especial te sugiero el de la doble carta guía en mesa, donde el espectador corta y coge él mismo la carta, la pierde y luego mezcla antes de entregártela.

¡Cuando encuentres la carta, será un misterio inextricable para él!

 

¡Y AHORA TE TOCA A TI!

¿Cuál es tu control favorito? ¿Tienes en cuenta el síndrome “ya la tiene arriba” a la hora de aplicarlo?

¿Realizas algún uso de la carta guía en alguna de tus rutinas? Si es así, ¿cuál?

¿Tienes algún tanteo favorito en tu repertorio? Si es así, compártelo con nosotros.

 

 

EN BREVE, EL SÍNDROME YA LA TIENE ARRIBA 2ª PARTE (vistazos, cartas marcadas, forzajes y efectos alternativos).

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