EL ARTE DE LA COBERTURA EN MAGIA por Mariano Vílchez

El gran Miguel Gómez

 

En magia hay movimientos en los que no quieres que reparen los espectadores porque estos movimientos podrían dar pistas sobre cuál es el método de tu efecto y desmontar el fantástico castillo de naipes que estás construyendo para ellos.

Para conseguir esto tienes dos caminos:

1. Que estos movimientos no se vean (misdirection)

2. Que aunque se vean, no se les eche cuenta alguna (cobertura)

Hoy vamos abordar un concepto de importancia capital, el de la cobertura en magia. En este artículo definiremos la cobertura, la diferenciaremos de su hermana la misdirection y luego enunciaremos los tipos de cobertura que he recopilado hasta ahora.

 ¿Qué es exactamente la cobertura?

Una cobertura consiste en que el espectador asimile un movimiento tramposo como normal o natural, independientemente de que dicho espectador llegue a percibirlo de forma consciente o no. En una cobertura, no importa que el espectador le preste atención al movimiento tramposo, o que incluso lo recuerde, ya que éste va a ser percibido como lógico, coherente y natural. En otras palabras el espectador no le va a echar cuenta alguna al movimiento (siempre que establezcamos una buena cobertura, claro).

Un primer ejemplo sencillo sería guardarnos un rotulador recién utilizado al  bolsillo externo de la chaqueta, al tiempo que empalmamos una moneda situada en su interior para producirla posteriormente.

Lo mismo da que el espectador le preste atención o no a la acción de guardarse el rotulador, ya que ésta es perfectamente natural y no va a ser cuestionada. Es más, probablemente se olvide para cuando llegue el final de la rutina. Y aunque no se olvidase, tanto da, ya que la acción tiene toda la lógica del mundo.

 

Cobertura versus misdirection

La cobertura se diferencia de la misdirection en que en esta última, y en el mejor de los casos, la acción tramposa no se percibe, ya que la atención del espectador se dirige a otro punto o foco. Además, en este caso, dicha acción no debe percibirse porque no está justificada, ya que resulta incoherente dentro de su contexto.

Un ejemplo sencillo de misdirection sería la carga de una fruta dentro de un cubilete. Supongamos que para cargar la fruta, el mago vuelca el cubilete en dirección a los espectadores y la bolita sale despedida hacia ellos, amenazando con salirse de la mesa. En ese momento, aprovechando que todos están pendientes de la bolita, el mago retrae el cubilete hasta el borde de la mesa, permitiendo que la mano libre saque la fruta del bolsillo y la coloque en su interior.

En este caso, la acción de retraer el cubilete hasta el borde de la mesa no es, en modo alguno, coherente ni justificable desde el punto de vista de los espectadores, y mucho menos el movimiento furtivo de la otra mano cogiendo la fruta e introduciéndola dentro del cubilete. Ambas acciones son incoherentes dada la situación, por lo que conviene que permanezcan ocultas y que no sean percibidas por el espectador. Y ésa es la función de la misdirection creada por el lanzamiento de la bolita, el permitir que dichas acciones -en el mejor de los casos- pasen inadvertidas.

Resumiendo, en la cobertura la acción tramposa puede percibirse, ya que queda justificada con la construcción. En cambio, en la misdirection evitamos que se perciba dicha acción, ya que no hay forma fácil de justificarla ni de darle lógica.

 

Movimiento falso versus movimiento oculto

La distinción que hace Ascanio de las acciones tramposas encaja perfectamente con lo que acabamos de ver en el punto anterior.

El maestro distingue entre acciones falsas y acciones ocultas. Las acciones falsas son las que se realizan de forma abierta y sin embargo no son lo que parecen. Un ejemplo de acción falsa sería la cuenta elmsley, que supuestamente consiste en pasar cuatro cartas de forma visible de una mano a otra, cuando, en realidad, sólo se muestran tres de la caras de las cartas, ocultándose la cuarta.

Las acciones ocultas, en cambio, no deben verse ni percibirse, ya que no tienen vida externa para el espectador. Un ejemplo sencillo sería el empalme de una carta.

Según lo explicado, la cobertura se asociaría con las acciones falsas, mientras que la misdirection iría de la mano con las acciones ocultas.

 

Zen y cobertura

Antes de proseguir con un intento de clasificación de los tipos de cobertura, quiero hacer un apunte sobre la justificación de un movimiento en magia.

La cuestión es que no es realmente necesario que un movimiento esté globalmente justificado dentro de la rutina para que “cuele”. Lo único que importa es que dicho movimiento esté justificado dentro de un contexto momentáneo.

Me explico. Supongamos que saco un rotulador, lo uso y lo vuelvo a guardar. Si más tarde lo saco de  nuevo para volverlo a usar, la lógica global de la acción es inexistente. ¿Para qué lo he guardado, si luego he de usarlo otra vez? Sin embargo, como si de una cuestión zen se tratase, el movimiento tiene sentido por la lógica del instante.

Me lo he guardado por despiste, porque no me acordaba de que había que firmar otra carta después. Más adelante, la necesidad momentánea de tener que firmar otra carta es suficiente para que el espectador sienta que la acción de volver a sacar el rotulador está totalmente justificada. Obviamente, en el caso que nos ocupa, hemos podido aprovechar las acciones de sacar y meter el rotulador como cobertura para guardar y sacar, de forma oculta, los objetos que nos interesen.

Que se caiga una baraja al suelo no tiene lógica global, pues se supone que el mago es hábil y este tipo de cosas no tienen el por qué sucederle. Sin embargo, la lógica del contexto presente se impone y el espectador asume con naturalidad que el mago tiene que agacharse para recogerla. Lo que no sabe es que el artista aprovechó la acción para cambiar la baraja por otra trucada.

 

UNA POSIBLE CLASIFICACIÓN DE LAS COBERTURAS

Para estudiar la cobertura, he ido observando ciertos patrones en los magos que he estudiado o he visto actuar. A partir de ello, he establecido un listado que quizá te sirva de inspiración a la hora de encontrar la cobertura que necesitas para una determinada acción tramposa. Algunas de las categorías que vas a leer son fruto de una conferencia teórica de Miguel Gómez.

Para terminar el artículo de hoy, te enuncio los 10 tipos de cobertura que tengo conceptualizados hasta ahora. Desarrollaremos cada uno de ellos en los dos próximos artículos.

1. La de meter y sacar objetos

2. La protocolaria o situacional (Miguel Gómez)

 

3. La explicativa (Vernon)

a. Cobertura explicativa procedimental.

b. Cobertura explicativa ilustrativa.

c. Cobertura explicativa por pseudoexplicación.

 

4. La de corrección de un error intencionado (Tamariz)

5. La idiosincrática

6. La cobertura por gag (Ricardo Rodríguez)

7. La de quitarse un estorbo

8. La de falsa intención (Pit Hartling)

9. La del falso pretexto de demostrar que no hay trampa.

10. Las acciones en tránsito

 

NOTA FINAL

En cabecera tienes una foto mía con Miguel Gómez, a quien le escuché las primeras conceptualizaciones sobre cobertura en una inolvidable conferencia matutina del Alicante Mágico del 2009.

¡Y AHORA TE TOCA A TI!

Cuéntame que te ha parecido esta introducción a la cobertura, si es algo que cuidas y priorizas en tus construcciones. 

Y, como siempre, si tienes alguna duda acerca de alguno de los conceptos explicados o acerca de su aplicación en una rutina concreta, si hay algún punto con el que estés especialmente de acuerdo (o en desacuerdo) o si quieres matizar o aclarar algún punto, siéntete libre de realizar cualquier comentario más bajo o por privado (a mi nuevo correo mariano@potenciatumagia.com).

 

¡Y si te ha gustado especialmente el artículo, compártelo!

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