EFECTO DE MAGIA: S. S. TERMINATOR por Mariano Vílchez

 

 

EFECTO PERCIBIDO POR EL ESPECTADOR

El espectador mezcla y corta la baraja hasta que decide parar. Llegado a este punto, el mago, que ha permanecido girado en todo momento, le pide que coja las tres cartas superiores, las mezcle y las mire para sí. Ahora tiene que pensar en una de ellas.

Una vez pensada la carta, el espectador vuelve a mezclar las tres cartas y las introduce dentro de la baraja.

El mago se gira ahora hacia el espectador y anuncia que va a encontrar la carta. De pronto se arrepiente y decide que la va adivinar.

Tras una pequeña broma o directamente, el mago anuncia la carta.

MÉTODO Y PREPARACIÓN

1. Partes de una baraja de dorso rojo ordenada en Si Stebbins. Supongo que ya conoces la ordenación. Se van sucediendo palos cíclicamente (trébol, corazones, picas y diamantes) y la numeración va saltando de tres en tres unidades.

2. Al principio mezclas pero a base de cortes, tal y como viene en libro de la mnemónica de Tamariz y como puedes apreciar en el vídeo. Es importante apretar con el pulgar izquierdo para que parezca que insertas unas cartas dentro de otras. El caso es que, tras tu mezcla, la baraja permanece en Si Stebbins.

3. Le entregas el mazo al espectador pidiéndole que corte varias veces hasta su satisfacción.

4. Cuando para, le pides que coja las tres cartas superiores, las mezcle, las vuelva para sí y piense en una. Una vez que lo hecho, las vuelve a mezclar y las introduce dentro de la baraja cortando por un punto cualquiera de la misma. Tú has permanecido todo el rato girado sin mirar el proceso.

5. Ahora te giras y coges un momento el mazo mientras dices: “¿Te imaginas que cogiera la baraja y extrajera la carta que has pensado?”. Aprovechas ese momento para fijarte en la carta inferior. Sumando 3 y pasando al palo siguiente de la ordenación ya sabes cuál es la primera carta de la secuencia de tres cartas que cogió.

Por ejemplo, si la carta de abajo del mazo es un dos de picas, sabes que la primera carta de la secuencia es un cinco de diamantes, según la secuencia cíclica (trébol, corazones, picas y diamantes).  Por tanto, las tres cartas que el espectador ha tenido en sus manos, en este caso, han sido: 5 de diamantes y 8 de trébol y Jota (11) de corazones.

Ahora bien,  ¿cómo determinar en cuál de ellas ha pensado?

Vas a realizar dos tanteos muy sencillos que te van a llevar directamente a la carta sin error, a lo sumo a costa de una pequeña broma.

En primer lugar, usas un tanteo por ejemplificación. Al hacerlo, vas a nombras la primera carta de la serie, en este caso el 5 de diamantes, y le dices al espectador.

Quiero que repitas una y otra vez el nombre de tu carta, por ejemplo 5 de diamantes, 5 de diamantes, 5 de diamantes y así.

Al decirlo, adoptas una media sonrisa. Si resulta ser la carta pensada, el espectador reaccionará de inmediato y tú lo confirmarás con una sonrisa definitiva:

Has flipao, ¿eh?

Si el espectador sigue indiferente, borras la media sonrisa de tu cara y prosigues con el siguiente tanteo, en este caso un tanteo que aprendí de John Bannon y que llamaremos tanteo de la broma del color. Concretamente le dices al espectador, con tono bromista, lo siguiente:

No me llega mucho de la carta todavía… pero de una cosa estoy seguro. Tu carta es roja.

Ahora pueden suceder dos cosas:

a. El espectador te dice que no. Entonces señalas el dorso de la baraja y comentas que es de color rojo. Tras este divertido gag, ya sabes cuál es la carta pensada: el 8 de trébol, la única negra de la tríada. Entonces le dices algo así:

Fuera bromas, proyecta ahora tu carta delante de mí… Ahora lo veo clarísimo… el 8 de trébol.

b. El espectador te dice que sí, que es roja, entonces has acertado en tu estimación del color y te apuntas un tanto. Además, ya sabes cuál es la carta: la única roja que queda, la Jota de corazones, ya que la otra roja (el 5 de diamantes) la descartaste al principio, gracias al tanteo por ejemplificación.

En otras palabras, o aciertas la carta a la primera (a veces con adivinación de color previa) o la aciertas tras realizar una pequeña broma que cuela sin problemas.

Veamos otro ejemplo y sus posibilidades. Supón que, al mirar la carta inferior, ves que se trata de la Q de picas. En este caso la triada que verá el espectador será el 2 de diamantes, el 5 de trébol y el 8 de corazones. De momento basta con que te quedes con la primera de la serie, que es la que usas para el tanteo por ejemplificación:

Quiero que repitas una y otra vez tu carta, por ejemplo 2 de diamantes, 2 de diamantes, 2 de diamantes… y así.

Entonces puede pasar lo siguiente:

1. El espectador reacciona. Bingo. Sonríes y le das la mano. Fin de trayecto.

2. El espectador no reacciona, sino que hace lo que le pides pero con su carta. Entonces, vas por el tanteo por la broma del color.

No me llega mucho de la carta todavía… pero de una cosa estoy seguro. Tu carta es roja.

2.a  El espectador confirma tu acierto. Ya sabes que la carta es la roja, con lo cual tiene que ser el 8 de corazones. Si no visualizas fácilmente la tríada, para facilitar el cálculo, ten en cuenta que, al ser roja la primera carta de la tríada, la siguiente roja es la de distinto palo (corazones) y 6 puntos mayor que la primera (ten en cuenta que van dos lugares).

2.b  El espectador niega que sea roja. Entonces haces el gag de que el dorso de las cartas sí que es rojo. Automáticamente sabes que la carta es negra, con lo cual sólo puede ser el 5 de trébol.

Ensáyalo, cortando varias veces y ensayando las distintas posibilidades. Llegará un momento en que la mecánica se hará evidente y automática. Cuando compruebes la reacción del personal, te aseguro que este esfuerzo habrá merecido la pena.

ATAJOS Y FACILIDADES

Si, a pesar de lo sencillo del proceso, te cuesta concentrarte y determinar exactamente las tres cartas o te lías para realizar el último cálculo, por ejemplo no sabes si sumar 3 (la siguiente) o 6 (la tercera) o te lías con los palos, una pequeña ayuda consiste en dibujar en el canto del estuche que estará enfrentado a ti, la secuencia de palos: trébol, corazones, picas, diamantes, trébol, corazones, picas.

Con que dibujes siete palos seguidos, tienes todas las tríadas posibles.

Si por ejemplo, la carta de abajo es de corazones, entonces miras la lista es sabes que la tríada es picas (la siguiente a corazones), diamantes y trébol. Con esta referencia, es ahora más fácil sumar 3 o 6, ya que no tienes que los palos en mente al mismo tiempo.

TRATAMIENTO TEÓRICO

1. Podemos establecer una ambigüedad lingüística tamariciana al principio del efecto. Tras mezclar por cortes y darle la baraja al espectador para que corte, podemos decirle.

La baraja ha sido mezclada… y cortada por ti.

Con esta afirmación, algunos espectador asumirán que fue el espectador quien, además de cortar, mezcló. Y así se establecerá en el recuerdo tras el juego, lo cual eliminará en un intento de análisis todo tipo de soluciones que supongan alguna ordenación.

2. Cuando se dice la frase: “¿Te imaginas que cogiera el mazo y extrajera la carta que has pensado?”, lo que se está haciendo es una pregunta obnubilante ascaniana. Obligamos a los espectadores a ponderar una posibilidad en el mismísimo momento en el que cogemos la baraja en una cobertura por ejemplificación.

Este factor puede contribuir a que se preste tan poca atención a este hecho que ni siquiera se recuerde al final, quedándose los espectadores con la sensación de que el mago nunca llegó a tocar el mazo.

Para más inri, hay una cobertura por rectificación cuando nos arrepentimos de esa idea y anunciamos que vamos a ir más lejos aún, adivinando directamente la carta captándola del espectador. Tal y como veremos en algún artículo, la cobertura por rectificación a menudo permite el olvido de la acción o intención primera, un principio que no tenemos tiempo de desarrollar aquí.

3. Podemos aplicar el principio de los múltiples velos y añadir algún principio mágico más (además de la ordenación Si Stebbins y los tanteos).

Si no nos importa,  podemos, por ejemplo, usar una baraja marcada. En este caso el manejo es aún más limpio, pues el mago se puede permitir literalmente no tocar la baraja una vez que se la  ha entregado al espectador para que corte.

Simplemente, tomamos toma nota de la marca de la carta superior y ya conocemos directamente la primera carta de la tríada.

Esta opción contribuirá a fundirles los plomos a la mayoría de los magos a los que les realicemos el efecto, aunque el método sin baraja marcada también puede engañar a más de un colega.

4. Finalmente es importante tomarse en serio el proceso de transmisión de la carta por parte del espectador. Cuando le pedimos que repita la carta una y otra vez, o que la proyecte ante nosotros, se lo estamos diciendo totalmente en serio, imaginando que nos llegan sus señales y que nos basamos en ellas para adivinar la carta.

De este modo, la ficción será mucho más seductora, propiciándole un mayor impacto al espectador, y alejando su mente de un posible intento de análisis, por otro lado harto complicado.

ENFOQUE TRASCENDENTE

Este es un efecto usable en primera parte de sesión, pues puede contribuir a establecer la autoridad del mago, su halo, carisma o, en términos de mi amigo Vicente Mustieles, su credibilidad inicial.

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2 pensamientos en “EFECTO DE MAGIA: S. S. TERMINATOR por Mariano Vílchez

  1. Exactamente el tipo de contenidos que buscaba. Que gran pedagogía, que claro y que útil. Muchísimas gracias por todos estos grandes aportes para mejorar la magia en general y que no se pierda ninguna de estas enseñanzas de los grandes maestros.

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