ENTREVISTA CON PEDRO BRYCE por Mariano Vílchez

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Al final, una inesperada oportunidad permitió que una entrevista inicialmente concebida para Skype o teléfono se convirtiese en presencial. Me enteré de que Cieza se hallaba tan a sólo media de hora de Calasparra (Murcia), el pueblo de mi hermana. Así que aproveché una visita de fin de semana a la familia para entrevistarme en persona con Pedro Bryce en su tierra.

Pedro es un apasionado de la teoría mágica como yo, y además un seguidor no sólo del blog de potenciatumagia.com, sino también del anterior de teoría mágica estructural, en tiempos donde apenas me leía nadie. Sus ocasionales y pertinentes comentarios, así como su aliento acerca de esta tarea mía, me han alentado en momentos de desánimo y, la verdad, me sirvieron de acicate cuando me preguntaba si realmente tenía sentido un blog sólo sobre teoría pura y dura.

Nada más llegar, me conduce a un pub emblemático de Cieza, el Café San Sebastián, donde suele reunirse con otros magos como Juan Villarejo. Enseguida nos ponemos a la charla. Como siempre me fascinan el brillo de sus ojos, la rapidez de su pensamiento y la energía de su discurso.

 

PRECOCIDAD

Me fascina la precocidad en magia. En una de tus entrevistas, he leído que realizabas de pequeño un efecto de desaparición de una cera en el que ya te ingeniabas el método y la cobertura (descarga al regazo y cera del mismo color que la camiseta,  cruce de miradas para conseguir misdirection y seguir frotando las manos vacías tras la descarga al regazo para establecer así un acción de continuidad aparente psicológica).

¿Qué recuerdas de la visión de la magia cuando eras niño? ¿Tienes alguna otra anécdota que te parezca relevante?

Hasta dónde alcanzo a retrotraerme en mi memoria, siempre me ha gustado la magia. Me quedaba fascinado viendo magos en televisión (recuerdo especialmente a Pepe Carroll) y después jugaba a ser “mago”.

Como en aquella época creo que ni siquiera sabía que existían cajas o libros de magia intentaba idear “métodos” de las magias que había visto por televisión o “inventaba” nuevos “efectos”.

En el colegio hacía varias cosillas a mis compañeros con los elementos que tenía a mano (ceras de colores, lápices, gomas de borrar, etc.). En el efecto de la desaparición de la cera de color que comentas, y que recuerdo que ya realizaba en el parvulario, usaba instintivamente esos principios de cobertura, aunque de forma inconsciente y supongo que de manera muy burda…

En aquella temprana edad los dos únicos juegos que hacía eran los que había ideado, el de la cera y “La multiplicación de la canica”. Efecto: mostraba una pequeña canica azul pasándola de mano a mano varias veces, cerraba las manos entorno a ella y al abrirla ¡había dos canicas iguales! Método: casualmente poseía dos canicas idénticas. Una de ellas la empalmaba en la base de los dedos corazón y anular (años después supe que este empalme ya lo usaban los magos antiguos para el juego de los cubiletes).

Lo interesante es que, para mostrar que solo tenía una canica, siendo un niño idee una especie de pseudo-shuttle pass. A partir de aquí ya te puedes imaginar cómo seguía. Recuerdo que me vi obligado a dejar de hacer este juego el día que, al terminar de hacérselo a un vecino, una de las canicas cayó por el balcón desde el piso tercero de la casa de mis padres, bajé rápidamente a la calle para buscarla pero no la encontré…

Ahora me resulta curioso que fui capaz de redescubrir ese empalme e idear el pseudo-shuttle pass pero, para volver a hacer el juego, nunca se me ocurrió algo tan sencillo como pedir que me compraran otro par de pequeñas canicas iguales, o quizás no dije nada para mantener el secreto a salvo… (Risas).

Esto me lleva a recordar que algunos pocos años más tarde llevaba mucho cuidado para que no me descubrieran ninguna trampa (¡lo mínimo que se le puede exigir a un mago es que no se le vea el truco!). Sobre todo me molestaba que un fallo mío revelase un gran principio de la magia usado en otros muchos juegos.

Recuerdo una ocasión en la que estaba haciendo magia de pie a unos amigos sentados en un portal y, al estar mucho más bajos que yo, me vieron una carta empalmada…

¿Qué hacías cuando te ocurría alguna “pillada”, porque supongo que sucederían a menudo en esta época?

No muy a menudo, pero a veces pasaba.

Lo que hacía en esas ocasiones era, para restarle importancia al asunto, dar a entender que había sido una broma y les decía que a continuación les iba a hacer algo en serio… Ésa era mi salida normal. Entonces hacía algo que estaba seguro que no fallaría y que los dejaría lo suficientemente asombrados. Esto tenía dos funciones: no quedar del todo mal como mago y, principalmente, intentar que olvidasen el fallo.

Recuerdo que en mis inicios siempre probaba los juegos de espectador en espectador por si algo fallaba. De esta manera, si algo salía mal, el fallo solo lo contemplaría un solo espectador. Además, así tienes más control, puedes experimentar varias veces con cada uno de tus amigos y conocidos, pulir detalles y comprobar la eficacia del juego varias veces. Si lo pruebas con varias personas a la vez, pierdes oportunidades de probarlo en más ocasiones, sobre todo si no sueles hacer actuaciones frecuentemente.

Lo malo de probar los juegos de espectador en espectador era que algunos amigos se molestaban un poco conmigo y me decían “Ey, ¿por qué no me lo haces a mi?”.

Pues es un buen consejo que seguro le servirá a algún lector. Yo mismo he recurrido más de una vez a esa estrategia.

¿Es cierto que tu precocidad te privó de gozar la mayoría de los efectos como profano por haberlo leído antes de presenciarlos? ¿Sabías por ejemplo cómo iba el fuera de este mundo (mi efecto fetiche como profano) antes de verlo por primera vez?

Pues sí (me pone cara de circunstancia), ése y otros muchos… Ojalá no hubiese sido así. Y lo que es peor, recuerdo que incluso veía juegos por primera vez ya con mirada crítica. Sabía cómo iban y en mi cabeza ya me los había imaginado, pensaba cómo los haría, cómo los presentaría, etc.

La precocidad en cualquier disciplina tiene muchas ventajas pero, al menos en magia, puede tener un gran inconveniente y es que, en mi caso, acortó y casi eliminó mi etapa profana… me explico: yo he leído muchísima magia antes de poder ver algo de magia en persona. Sólo la veía, de vez en cuando, por televisión. No he experimentado el asombro ni la emoción del misterio en directo de muchos de los grandes efectos clásicos. Cuando los he visto por primera vez, ya los había leído antes, sabía el método y, en algunos  casos, incluso conocía versiones más refinadas.

Siempre he dicho que me encantaría tener un botón que al pulsarlo me hiciese olvidar todos mis conocimientos sobre magia y así volverme completamente profano. Si lo tuviese creo que siempre lo pulsaría antes de ver la actuación de algún mago y sólo lo volvería a pulsar, para recobrar mis conocimientos sobre magia, al terminar la actuación.

Es todo lo contrario de lo que me contó Migue en su entrevista. Con aquél tío suyo que le hacía magia los veranos y lo dejaba con la emoción del no saber hasta el verano siguiente. Pero, vamos a ver, ¿de vez en cuando te llevarás el regalo de ese colega mago que te funde los plomos con alguna variante o método que no conoces?

¡Por supuesto! Y cuando eso ocurre casi siempre les pido que no me cuenten el método. Pero me hubiese gustado presenciar la mayoría de los juegos clásicos en estado profano…

Además, así es más fácil transmitir la emoción del misterio, del no saber profano, si tú mismo la has experimentado con los mismos efectos que presentas como mago. A pesar de haber tenido una etapa profana muy corta, por suerte me es muy fácil ponerme en el lugar del espectador. Siempre procuro alejarme de la perniciosa “lógica de mago” y no perder la perspectiva del público.

 

EL ESTATUS DE AMATEUR

Pedro, en una entrevista tuya leí que, a pesar de realizar frecuentes actuaciones profesionales, te seguías considerando un amateur. ¿Has sobrepasado ya el límite del aficionado y podrías definirte ahora como profesional? 

Aficionado es lo mismo que amateur y esto es amador en francés, pues eso es lo que sigo siendo: un amador de la magia. Esto es perfectamente compatible con ser profesional.

Cierto. Así me lo decía Migue en su entrevista. A pesar de su largo recorrido profesional,  él se sigue considerando un aficionado de corazón.

Para ser un buen aficionado a la magia no es necesario hacer actuaciones ante público y ser un intérprete pero, si decides hacerlo, el hecho de ser un buen aficionado te obliga, por responsabilidad y respeto hacia este arte, a hacer magia de manera profesional (es decir, de forma muy correcta) aunque tu profesión no sea la magia.

Sin embargo no ocurre lo mismo al contrario: magos profesionales, cuya profesión es mago, o semiprofesionales, son muy poco aficionados… e incluso hacen magia de manera muy poco profesional (es decir, de forma muy incorrecta).

No se me olvidará la vez que conocí a un mago profesional que me dijo que no le apetecía hablar de magia, que habláramos de otro tema. ¡Como si la magia fuera sólo trabajo y algo tedioso para hablar de ella en horas de descanso! No me cabía en la cabeza… Hay magos que, fuera de sus rutinas profesionales, la magia no les apasiona en absoluto. Una cualidad común de todos los grandes magos que he conocido, de los que me han hablado o de los que he leído no es que se hayan dedicado profesionalmente a la magia sino que son, o han sido, muy grandes aficionados/amateurs/amadores de este arte.

 

LA OBSESIÓN POR LA MAGIA

Muchos magos comparten la gozosa obsesión de acostarse y levantarse pensando en magia, soñando con posibles soluciones mientras duermen. Yo pasé por esa fase mucho tiempo, aunque con la madurez mi obsesión ha remitido bastante. En tu caso, ¿cómo ha evolucionado esta obsesión por la magia desde que eras niño? ¿Ha sido constante?

En realidad ya tenía la respuesta a mi pregunta, pues Pedro se había levantado a las cuatro y media de la tarde para atenderme y, según decía él, había “madrugado” un poco en mi honor. Y es que siempre que puede, no suele levantarse antes de las cinco de la tarde tras una noche completa (a veces hasta las doce de la mañana) de estudio y ensayo mágico.

Pues ya ves, sigo tan obsesionado con la magia tanto o más que antes. La magia es mi mayor pasión y casi la única, ya que otras como la lectura, los viajes, etc. ya están contenidas dentro de la magia. Esta noche, por ejemplo, he estado trabajando en una solución para la cuerda rota y recompuesta inspirada por una ilustración, para un juego que nada tiene que ver, de un librito de Karl Fulves… Se me ha ocurrido un nuevo manejo y he estado trabajando en el.

No pasa un día sin que toques la baraja.

Bueno, puede que algún día no toque la baraja… pero es porque ese día he estado liado con monedas, cubiletes, cuerdas, pañuelos… (Risas).

Habrás escuchado hablar de las famosas 10.000 horas que dice la teoría de Malcom Gladwell que hay dedicarle a algo para hacernos maestros o expertos en ello. Sea cierta o no, no vamos a dedicar ese tiempo o cualquier otro a algo si no estamos tocado por la pasión.

Sí, es el amor obsesivo del que habla Santiago Ramón y Cajal en su libro “Los Tónicos de la Voluntad”, citado por Arturo de Ascanio en sus conferencias. Si algo te apasiona, le dedicas esas horas y más con mucho gusto. Por cierto, Dai Vernon decía que hay que llevar al menos diez años en magia para empezar a darse cuenta de qué va esto de la magia… y creo que tenía razón. Hace falta al menos ese tiempo para desarrollar el “buen paladar mágico”, saber cómo influye la magia en nuestros espectadores y ser conscientes de su auténtica dimensión artística donde, por ejemplo, no todo vale para conseguir el efecto.

 

PURISMO

Pedro, tengo un par de prejuicios sobre ti. Uno de ello es el de que eres un purista redomado. Me lo ha dicho un pajarito (Pedro me sonríe). ¿Cómo definirías tú el hecho de ser purista en magia? ¿Es para ti un concepto positivo? ¿Participas, de algún modo, en él?

Si ser purista es adecuar el método al efecto y prescindir de elementos extras o trucados siempre que los pueda suplir al mismo nivel una técnica o, por ejemplo, una sutileza pues sí, soy purista. Pero si usando un método “menos purista” el efecto realmente va a merecer la pena, habiendo descartado después de mucho pensar otras opciones, pues recurro a él sin problemas.

Para mí lo importante es el efecto ¡pero no a toda costa! Creo que en magia el fin no justifica los medios. También es un valor artístico muy importante la elegancia del método, que siempre debe estar equilibrado con el efecto.

Por ejemplo, en mi juego “El Comodín” (germen de mi número “El Comodín Universal”), publicado en enfilo.com, yo uso una carta de DC, porque quiero mostrar que el Comodín vale por todas transformándose en un duplicado exacto de las dos cartas elegidas. Aquí se necesitaría mínimamente un par de cartas extras para mostrar la duplicidad, enseñando dos cartas idénticas al mismo tiempo, pero, aun así, minimizo el número de cartas extras, ya que en vez de usar dos cartas repetidas, utilizo sólo una… de DC (que además tiene otra función previa y distinta en este juego, haciendo que sea una carta polivalente).

Además, ser purista tiene como consecuencia una ventaja práctica y es que podemos hacer o adaptar los juegos a casi cualquier entorno y condiciones con lo cual tendremos más posibilidades de poder mostrar nuestra magia.

¿Y cartas marcadas?

No las he utilizado aún, pues no me he enfrentado a ningún efecto que no se pudiese realizar sin merma de claridad con una opción alternativa a la de usarlas.

Pero imagínate un efecto mental puro, sin tocar la baraja. El espectador mezcla y corta. Al iniciar el corte, te fijas en la marca de la carta que va a quedar arriba. Tras terminar ese corte te giras, le pides que mire la carta superior, la recuerde, la devuelva a la baraja y mezcle. Y tú, en esas condiciones vas y la adivinas.

No me viene a la cabeza ningún caso donde usar cartas marcadas sea indudablemente la mejor opción.

Siguiendo el ejemplo del juego y las condiciones que propones una posible estrategia sin cartas marcadas podría ser coger la baraja un momento tras ser mezclada por el espectador y, bajo el pretexto de mostrar el desorden de las cartas, dar un vistazo a la carta superior. Tras un paréntesis de olvido, daríamos a elegir una carta mediante el F. cruzado (o de algún otro modo en el que el mago no toque la baraja).

Aunque en la vida externa del juego el mago tocó las cartas, en la vida mental del espectador, que es la única que le importa ya que esa es su realidad, podríamos conseguir que el espectador creyese que el mago en ningún momento tocó las cartas, ya que no recordaría que tuvimos la baraja en las manos con lo cual, para el espectador, habríamos hecho el mismo juego que propones sin cartas marcadas e incluso podríamos realizarlo con cualquier baraja prestada (la practicidad de la que hablaba antes).

En cualquier caso, no me cierro a casi ninguna posibilidad si realmente el efecto se va a ver reforzado de forma notable.

¿Y en cuanto a compinches?

Eso sí que no. Aunque principalmente en épocas pasadas los compinches en magia eran un recurso muy frecuente hoy en día el arte de la magia ha evolucionado lo suficiente para poder prescindir de ellos. Usarlos me parece una involución y hasta un profano diría que es un método de muy baja calidad artística…

Se podrían poner muchos ejemplos de efectos muy espectaculares que solo son posibles con compinches, por ejemplo: un espectador desaparece en escena y aparece instantáneamente al fondo del teatro. Un efecto tan fuerte como éste no quiere decir que, sólo por el efecto, ya se esté haciendo buena magia… Serían necesarias condiciones muy estrictas, sobre todo en la fase expositiva de elección del espectador y en la fase final de corroboración del efecto.

No es que este efecto sea demasiado imposible, como argumentaría la “Teoría del Demasiado Perfecto” de Rick Johnson, en la cual no creo, sino que simplemente, el método es imperfecto ya que no es capaz de soportar un efecto como el propuesto.

A un espectador medianamente inteligente y culto no le costaría deducir que el mago está usando compinches, porque no habría nada que contradijese esa hipótesis, por tanto descubriría el método, desilusionándose, y además restando valor al trabajo del mago. Lamentablemente esto es lo que suele pasar cuando se usan compinches, como últimamente está ocurriendo en algunos programas de televisión…

Si se usan su mejor aplicación siempre es indirecta. No debe ser el método principal pero, al igual que con las cartas marcadas, no me viene a la cabeza ningún efecto donde la mejor solución sea indudablemente un compinche. Tampoco soy partidario del compinche improvisado ya que sacrificamos la ilusión de un espectador para el disfrute de los demás y este espectador, involuntariamente compinche, tiene el mismo derecho que los demás a ser ilusionado con nuestra magia.

Otra cosa distinta y aceptable es el ayudante, una persona en colaboración con el mago que no finge ser un espectador y cuya presencia puede ser abierta (como una partenaire) o secreta (un ayudante entre bambalinas). Personalmente yo prescindo totalmente de ayudantes en mi magia de nuevo por practicidad y porque prefiero ser autosuficiente.

Por último podríamos hablar del antiguo principio de la doble realidad o realidad dual, que sí uso, donde no hay compinches ni ayudantes, ya que ninguna persona es consciente de que de alguna manera forma parte del método y donde todos viven un efecto mágico, aunque de formas distintas.

Cuéntame un ejemplo de cómo aplicas la realidad dual.

La uso en varios juegos como “La Carta General”, “Carta Pensada al Número Nombrado”, “Predicción Abierta”, “Carta Misteriosa”, etc. pero antes de contarlas mejor verlas ante público en alguna ocasión…

¿Y qué me dices de los juegos automáticos? Será otro prejuicio pero no te imagino a ti haciendo este tipo de efectos (de nuevo sonríe porque sabe que estoy intentando que entre al trapo).

¡Pues también realizo juegos automáticos!

¿Por ejemplo?

Por ejemplo, uso el principio del juego “Gemini Twins” de Karl Fulves para que el espectador localice dos, tres y hasta cuatro cartas del mismo valor u homónimas a otras cartas de relevancia en el juego).

(El Gemini Twins fue originalmente un juego muy popular en el que dos cartas cualesquiera son colocadas por el espectador en dos lugares diferentes de la baraja. Al final, resulta que el espectador ha colocado cada carta junto a su homónima, por ejemplo el Siete de Tréboles junto al Siete de Picas y el Tres de Diamantes junto con el Tres de Corazones. Aunque éste es el efecto original, hay variaciones con manejos que permiten encontrar hasta cuatro cartas determinadas, por ejemplo los cuatro Ases).

Pero no sólo ése. Hay fabulosos juegos sin técnica digital que realizo, como el maravilloso “Out of this World” de Paul Curry o una versión del magnífico “The Shuffling Lesson” de Chad Long.

Anda que no. El impacto de ese efecto es demoledor. Absolutamente inexplicable.

Como sabes, es muy beneficioso que los métodos que usemos sean de distinta naturaleza: técnicos, trucados, mecánicos, matemáticos, perceptivos, etc.

Yo tiendo a los métodos de tipo técnico, que son los que más me divierten. Además creo que en los métodos de este tipo se encuentra la máxima expresión de que el mago sea el único responsable de su magia en acto y eso me gusta por la satisfacción artística que conlleva, pero incluyo métodos de otros tipos como el contenido en mi juego “Premonición Española” (versión de un juego de William McCaffrey/Eddie Joseph cuyo origen está en la obra de Hofzinser) que no requiere de ninguna técnica digital pero también me gusta realizarlo por el ingenio de su construcción y ésta es mi principal labor en la creación de este juego.

La variedad de métodos en un juego, rutina, acto y especialmente en una sesión, es muy conveniente no solo para colocar “stops a las soluciones particulares del espectador” (“Teoría de la Vía Mágica” de Juan Tamariz), sino también para crear distintas condiciones de desarrollo como, por ejemplo, que el mago no toque, se aleje lo máximo posible de la mesa y que sea un espectador quien lo haga todo lo cual cambia las formas visuales si, por ejemplo, antes el mago estuvo todo el tiempo detrás de la mesa… Esto ayuda a evitar la monotonía y otorga variedad a nuestras formas.

 

CONSTRUCCIÓN Y TEORÍA

Sé que eres un apasionado de la teoría mágica, un ascaniano de pro, y demás me congratula que seas no sólo seguidor de este blog, sino también del anterior de Teoría Mágica Estructural, habiéndome aportado tu feedback en momentos claves donde no tenía demasiados lectores ni seguidores.

Cuéntame, Pedro. ¿Cuándo construyes o estudias un efecto aplicas la teoría intuitivamente o hay un cierto procesamiento consciente de la misma el que te vienen como de fondo los nombres teóricos de los conceptos? ¿Cómo funciona exactamente ese proceso, si es que eres consciente de él?

Creo que hay varias fases cuando uno lee libros como el de Arturo de Ascanio “La Concepción Estructural de la Magia” (¡Fundamental! ¡La base de la buena magia!). Lo conceptos se leen, se entienden, se releen, se comprenden, se asimilan, se detectan, se aplican y por último se interiorizan.

Al principio me esforzaba de forma consciente por aplicar los conceptos aprendidos pero, desde hace bastantes años, ya fueron interiorizados de manera que ahora, en el momento de construir un juego, los aplico de forma intuitiva. Aun así creo que siempre soy consciente de qué principios estoy aplicando aunque lo haga de forma intuitiva y, no sólo eso, sino que intento percatarme de qué mecanismos de todo tipo están jugando a mi favor (potenciando el efecto) y cuáles en contra (en detrimento del efecto) potenciando así los que me favorecen y minimizando o eliminando los que no lo hacen.

Como dice el maestro Gabi, “la magia puede ser un arma de doble filo”.

Mi charla/conferencia, siempre distinta, que he impartido por varias asociaciones mágicas de España, la titulo “Magia, un arte plenamente consciente”, es un una ponencia pensada no para enseñar juegos, que también, sino para compartir muchas ideas de todo tipo que son aplicables a cualquier rama de la magia. Desde psicología de la Gestalt para potenciar la situación inicial hasta la posición de los pies para cubrir empalmes. Lo ideal sería que el mago siempre supiese, aunque esto no sea del todo posible, que es lo que exactamente tiene entre manos… nunca mejor dicho.

Pero ese paladar intuitivo, aparte de la experiencia, también viene cultivado por el estudio teórico…

Efectivamente. El estudio teórico, y de la magia en general, es otra cualidad de los buenos amadores de la magia. Por cierto, otro punto común de los grandes magos es que han sido o son devoradores de libros y por tanto grandes conocedores de nuestro arte.

Por otra parte, y esto puede que te sorprenda, creo que no hay que pecar de “teoritis”, es decir, de obsesionarnos con la teoría, teorizando hasta desvariar, intentando aplicar todos los conceptos posibles a un mismo juego. Decía Schopenhauer que “La ciencia es el campo de la lógica y el arte el de la intuición”. La magia tiene algo de ciencia pero principalmente es un arte y por tanto creo que debe prevalecer la intuición en la creación artística.

Si la obra cumple con nuestros propósitos, ya la analizaremos teóricamente a posteriori o la mejoraremos aplicándole alguna teoría. Creo que los resultado así suelen ser más favorables que cuando se tiene una teoría (que puede incluso ser falaz o muy alejada de la realidad) y se pretende crear magia fundamentándose en ella. Esto me recuerda a lo que decía Alex Elmsley respecto a la aplicación de la teoría: es como un medicamento que se emplea de vez en cuando, sólo cuando el paciente está enfermo y si a una persona sana le aplicásemos todos los medicamentos ¡la mataríamos!

Aun así, cualquier buen juego, aunque haya sido creado sin una base teórica consciente, al analizarlo nos revelará que inexorablemente estará sustentado en grandes principios teóricos.

Lo hablamos una vez. No todos los conceptos son relevantes en todos los juegos. Conocer un principio teórico y asimilarlo hace que sepas de forma intuitiva en qué juego aplicarlo y en qué momento hacerlo y cómo.

¿Por qué crees –según he leído- que, a la hora de construir, el símil del jardinero es más adecuado que el del arquitecto?

La analogía del jardinero propuesta por Ascanio es sugerente en el sentido en que depende de factores externos, como las horas de sol, las inclemencias del tiempo, si llueve o si no, lo mismo que una construcción tiene que pasar por la prueba del público, de su apreciación, y de comprobar que realmente la rutina gusta y se goza.

Por otro lado,  pensar en jardinería sugiere un cuidado continuo, casi diario del jardín, lo que se asocia con un ensayo más o menos continuo de nuestras rutinas, sin abandonarlas demasiado tiempo para seguir teniéndolas en la punta de los dedos (timing, técnicas, etc.).

Además, aunque comúnmente digamos que un juego “está cerrado” cuando ya estamos satisfechos con él, lo cual nos permite centrarnos en otras cuestiones, creo que estaremos de acuerdo en que un juego realmente nunca está acabado… y siempre hay que estar alerta por si podemos modificar, añadir o suprimir algo para mejorarlo.

He leído que te consideras un perfeccionista. Ya sabes que la revisión y mejora de una rutina puede llegar a convertirse en el juego de nunca acabar. 

En mi caso el perfeccionismo se convirtió en miedo y bloqueo en mis inicios, y en parte fue responsable de que acabase obsesionado por la teoría. Quería tener pulidos los efectos antes de siquiera mostrarlos al público. Y en realidad una rutina nunca está lo suficiente perfecta cuando se enseña por primera vez. Necesita del público para terminar de pulirse.

¿En tu caso el perfeccionismo ha sido siempre algo positivo, un motor para la mejora continua, o a veces ha tenido tintes negativos, bloqueando o posponiendo en demasía la exposición al público de determinadas rutinas, al no estar estas rutinas del todo perfectas?

El perfeccionismo es un reto constante a mi mismo que me divierte mucho y además me hace avanzar. Es algo muy positivo aunque, a veces y como dices, este perfeccionismo puede hacer que se demore el momento de mostrar los juegos ante público, con lo cual la evolución de los mismos se vuelve más lenta… pero los resultados, en mayor o menor grado, siempre son positivos.

Creo que hay que saber encontrar el equilibrio y buscar el punto en el que un juego ya es presentable ante una audiencia, aun siendo consciente de que todavía es muy mejorable.

Como decía Ascanio “todo es infinitamente perfectible”, así que es la excelencia lo que hay que conseguir. Por suerte la magia nos permite cambiar nuestra obra con mucha facilidad, al contrarío que en otras artes como la pintura. Si fuese pintor creo que nunca podría dar por acabado un solo cuadro…

Creo que los críticos más exigentes con nuestra obra debemos ser nosotros mismos y marcarnos niveles de excelencia tan altos como sea posible.

 

CLARIDAD

He observado que la claridad es un factor clave en tus construcciones. Efectos claros, coherentes y en perfecta armonía con el tema principal, algo que yo comparto absolutamente.

En “Reunión Monárquica”, por ejemplo, consigues una asamblea meridiana con varias sutilezas que al final convierten el efecto en un total misterio. En “Vueltas al Nombrar” el efecto anunciado se repite cada vez con una claridad mayor, y en “El Comodín” pasa lo mismo (los tres efectos están publicados en enfilo.com).

¿Es ésta una constante deliberada en tus efectos?

Absolutamente. Construyo para que lo efectos sean claros y memorables. No suelen gustarme los efectos secundarios o añadidos que nada aportan y que no son coherentes con el tema principal.

O con el fenómeno, en términos de Gabi Pareras…

Con el fenómeno, más concretamente en términos de Henning Nelms, si la rutina tiene un enfoque englobado dentro de la concepción mágica ficcional propuesta por Gabi. Si el juego contiene un efecto que ilustra alguna idea del fenómeno, pues también tendría su coherencia ya que estaría dentro de las reglas impuesta por la ficción planteada.

Y si tuviéramos que hablar de una concepción de la magia…

Como casi todas las concepciones de la magia la mía es una mezcla de las concepciones de los magos que considero mis maestros: Arturo de Ascanio, Juan Tamariz, Pepe Carroll y Gabi Pareras, y de otros magos que me han influenciado.

Así pues intento que mi magia esté bien construida (uso equilibrado, eficiente, inteligente e ingenioso de los métodos), donde las trampas estén cubiertas en su justa medida (siempre buscando que el espectador tenga la sensación de haberlo visto todo), que aporte estética (en la elección, manejo, exposición y disposición de los elementos empleados), con técnica refinada (usando siempre las que considere más adecuadas para mi propósito, independientemente de su dificultad), bien estructurada (donde cada parte conduzca a la siguiente de un modo fluido y natural interna y externamente), buscando generalmente el misterio de lo imposible (la esencia de la magia como arte) mediante efectos y/o temas de presentación sugerentes (interesantes para los espectadores) capaces de crear una experiencia mágica (llena de emociones).

¡Toma ya!

Y también simplicidad, porque he visto que tiendes al minimalismo, algo que comparto contigo y así lo he expuesto en el artículo Las 7 ventajas del estilo minimalista en magia.

Lo leí y estoy bastante de acuerdo. Soy minimalista en cuanto a elementos empleados. Por ejemplo, realizo una versión de “Coincidencia total” de Juan Tamariz usando una baraja en vez de dos, por preferencia y también para facilitarme la revelación del larguísimo clímax final.

También abogo por la economía de movimientos. Que, por ejemplo, sepamos realizar ciertos manejos ascanianos, no justifica que los tengamos que realizar una y otra vez, porque sí. Hay que usarlos como cualquier otra técnica, en su momento y con una finalidad precisa.

Considero cada manejo con vida externa como lenguaje en expresión corporal. Entiendo que cada manejo comunica algo concreto al espectador y por tanto, deben ser siempre fácilmente interpretados por el espectador.

Por ejemplo, si mediante un culebreo vertical que culmina con una enseñada sincera hemos establecido, sin decirlo explícitamente, que “tenemos cuatro cartas”, los siguientes manejos no deberían comunicar lo mismo ya que el espectador podría no entender el motivo de esos manejos. Cuando esto ocurre, perdemos claridad y podemos levantar sospechas…

El exceso de manejos distrae y ensucia el juego. Para mí la economía de movimientos es un gran valor de construcción junto con la claridad. En magia, muy a menudo, menos es más y el equilibro siempre hay que buscarlo entre la “máxima economía de movimientos sin merma de claridad y la máxima claridad sin merma de economía de movimientos” (Gabi dixit).

 

CONCURSOS

Ganaste el Premio Ascanio.

Sí, ¡y ni siquiera sabía que me iba a presentar!

Yo fui a ese Memorial Ascanio contratado como ponente del seminario sobre la evolución de la magia de Pepe Carroll que tendría lugar el día siguiente al concurso. Unos días antes del Memorial me insistieron desde la organización para que también concursase. Como el jurado y la organización son entidades separadas no había ningún problema en ello. Nunca había participado en un concurso de magia y les advertí que yo no tenía un “número de concurso”, que si me presentaba haría algunos de los juegos que normalmente presento ante público.

Finalmente lo que hice fue seleccionar y arrutinar tres juegos de mi repertorio que llevaba mucho tiempo haciendo ante público y que pensaba que también iban a gustar a los magos.

Busqué un tema de presentación que diese unidad al número, idee conectores verbales entre los juegos, añadí un encore ¡y me dieron el premio! En cualquier caso nunca le he dado mucha importancia a los premios ni a los concursos… sí se la doy a las noches “magiando” con otro magos, muchos de ellos amigos, hasta la hora del desayuno y eso tuvo como consecuencia que me presenté al concurso ¡sin haber dormido nada la noche anterior!

A lo mejor esa borrachera de no dormir atenuó tus nervios…

Puede ser. Creo que el factor principal es que fui relativamente tranquilo al no darle excesiva importancia al concurso, con la única idea de pasármelo bien y disfrutar de la experiencia de poder mostrar mi magia, la que realmente hago ante público, ante tantos colegas.

¿Entonces cuál es tu visión de los concursos y qué consejos le darías al lector que está pensando presentarse a alguno?

Para mí los concursos simplemente son galas de magia donde un jurado puntúa en base a sus conocimientos y gustos personales. Al lector que está pensando presentarse a alguno le diría que no busque rutinas que se salgan de su estilo. Que parta de su magia personal, la que suele hacer realmente en público, y que la arrutine, que le dé una vuelta de tuerca y se presente con ella ante el jurado. Así estará más tranquilo, seguro de sí mismo, aumentará las probabilidades de que todo vaya bien y comunicará mejor.

He visto concursantes que recurrían al servante, al topit, a cartas cortas, a descargas, etc. cuando realmente no usan esos recursos en su magia cotidiana, así que en el momento de la actuación, con los nervios unidos a la falta de costumbre, es normal que algo falle. Quieren aprovechar las condiciones, los ángulos propicios y demás para intentar métodos que no les son propios y luego pasa lo que pasa…

Lo mejor es que sean ellos mismos, que ofrezcan la mejor versión de su magia al jurado, que le den la justa importancia al concurso y, sobretodo, que disfruten.

Entiendo también, por alguna entrevista tuya, que para ti los concursos deberían ser… como diríamos… más un proceso que un fin…

Eso es. Lo mejor que tienen, además de la experiencia y de hacer nuevos amigos, es que te obligan a trabajar, ya que llegado el momento debes poder presentar un número digno ante la comunidad mágica (aunque la magia que hacemos en cualquier ámbito siempre debería ser digna) y que durante el proceso aprendes cosas nuevas. Creo que deberían servir como pretexto para mejorar mágicamente, en vez de ir en busca de algún premio para satisfacer el ego o como medio de promoción. Lo fundamental es que el trabajo llevado a cabo mejore nuestra magia y a nosotros mismos como artistas.

 

MAGIA PARA MAGOS

En relación a la magia para magos, te he escuchado decir que los magos no necesitan necesariamente ser engañados para disfrutar de la magia de otro mago. También pueden disfrutar del punto de vista de este mago, de su forma de construir o de su presentación única y original.

Y es cierto. Hay muchos magos que no es que fundan los plomos sistemáticamente a los demás magos… pero tienen unas ideas, unos manejos, unas construcciones, unas sutilezas, etc bellísimas y estas cosas sólo pueden apreciarlas otros magos que por cierto, cuanto más conocedores sean, mejor y más apreciarán.

Sin embargo aquí el aprecio viene dado sólo por la vida interna y por imaginar el efecto que éste debe causar al espectador profano. Lo mejor siempre es cuando un mago siente el misterio de lo imposible mediante un efecto mágico (por que el método le ha engañado, entre otras cosas) y, en otro momento, destripar el juego para que aprecie la belleza y elegancia de la vida interna. A ver qué te parece esto, es una de mis últimas ideas:

A continuación me hace un juego. Es un homenaje a Dai Vernon, un Triunfo. Me habla del Castillo Mágico, de la historia de Vernon en el Castillo. De su supuesto rincón favorito, que en realidad era otro…

Y luego inicia el clásico Triunfo de Vernon. Todo similar: carta elegida y perdida en la baraja, dos amplias extensiones sobre la mesa que muestran la mitad de las cartas cara arriba y la mitad cara abajo, se recogen lentamente sin levantar las cartas de la mesa y se mezclan realmente entre sí, sólo que cuando tiene que llegar la extirpación, pues no la hay. Veo que cuadra lentamente sin más.

Me muestra con cortes que hay cartas cara arriba y cara abajo. Gesto mágico e inmediatamente extiende la baraja sobre la mesa revelando que todas las cartas que estaban cara arriba ahora están cara abajo excepto una el centro: la carta elegida. Estoy tan sorprendido que sospecho que hay cartas de DD pero enseguida me muestra que no es así ya que la baraja es normal. Un regalito de sensación profana.

 

APRENDIZAJE

¿Qué aconsejarías a un mago que acabase de descubrir su vocación o estuviese en el inicio de la misma?

En primer lugar le aconsejaría que intentase buscar un buen maestro o guía que lo llevase de la mano en sus primeros pasos y que procurase ver en directo mucha buena magia.

¿Cómo tendría que enfocar su aprendizaje?

Lo mejor siempre es aprender magia a través de los libros, aunque al principio cueste más que con un vídeo, y mejor sí tiene un buen guía, no para que le enseñe sino para que le corrija. El esfuerzo en magia, como en cualquier otra disciplina, al final tiene su recompensa.

Tampoco debe desanimarse si no encuentra ese guía o si en su pueblo o ciudad no hay otros aficionados a la magia con los que hablar. Se puede ser autodidacta, y lo digo por experiencia, ya que yo mismo lo fui durante muchos años: no existía YouTube ni tenía Internet en casa y si tenía alguna duda la tenía que resolver yo solo. Entré en contacto con otros magos por primera vez cuando tenía unos catorce años ¡y por fin puede hablar de secretos de la magia con otra persona!

A pesar de estas dificultades, creo que me no me ha ido mal, lo cual demuestra que es perfectamente posible aprender magia correctamente únicamente a través de los libros.

¿Qué cosas debería hacer y en qué orden para su progreso en nuestro arte?

Creo que es un error empezar por “El Canuto” (“Cartomagia Fundamental” de Vicente Canuto) que es el libro que generalmente se recomienda a cualquiera que desea iniciarse en magia.

Este libro es maravilloso pero es algo muy específico: un inicio a la cartomagia técnica. Más bien recomendaría un libro que despertase su gusanillo por la magia en general, por ejemplo “Secretos de Magia Potagia” (también conocido como “Aprenda usted Magia”) de Juan Tamariz.

Si después de leerlo su afición continua, porque no es una moda o interés pasajero, después le recomendaría algunos libros de Wenceslao Ciuró o “Esto es Magia” de Alfonso Moliné, un librito encantador en formato comic lleno de consejos útiles que contiene juegos más elaborados, con algo de teoría y, al igual “Secretos de Magia Potagia”, enseña que la magia es mucho más que un truco.

Más adelante, si el interés sigue activo tras estos libros, entonces sí que le recomendaría que pasase a “Cartomagia Fundamental” o a los dos primeros tomos de la “Gran Escuela Cartomágica” de Roberto Giobbi y finalmente a “La Concepción Estructural de la Magia” de Arturo de Ascanio. Este podría ser un buen orden de lecturas en los inicios.

También es importante que compagine la lectura con el ensayo, ya que de nada sirve leer un libro de magia como si de una novela se tratase, y que al pasar el tiempo volviese a releer, ya que descubrirá muchos detalles importantes que al principio pasaron inadvertidos. Lectura, relectura, ensayo y, una vez que esté preparado para mostrar algún juego a un espectador profano sin que se descubra el secreto (o eso crea), que lo haga, que vaya probando ante el público y que reflexione constantemente sobre sus experiencias y sobre lo aprendido.

¿Introducirías de inmediato ciertos rudimentos teóricos en él o esperarías a que desarrollase cierta experiencia de base antes de iniciarle en el mundo teórico?

Sí, de inmediato. Precisamente “Secretos de Magia Potagia” y “Esto es Magia” me gustan como libros de iniciación porque desde el principio enseñan algo de teoría muy básica y sencilla.

¿Y además qué consejo le darías para lidiar con este maremágnum de información que hay a nuestro alcance en estos días?

Siempre digo que el actual problema del aprendizaje en magia no es que haya exceso de información, ya que cuanta más información compartida haya más rápido avanzará nuestro arte, el problema es que no hay un “priorizador” de información.

Ese maestro o guía del que hablaba puede servirnos como priorizador, para saber qué pasos dar primero, y si no tendremos que usar el sentido común como mejor sepamos… aunque hoy en día, en la era de la comunicación, es muy fácil encontrar a alguien que nos pueda orientar, aunque sea vía Internet.

También le diría, y esto creo que es muy importante, que no tenga prisa por aprender de todo… Es mejor aprender algunas pocas cosas muy bien que muchas mal, así que debe tener paciencia y tomarse su tiempo.

Siempre libros.  Y los DVD…

No recomiendo los vídeos en general en una primera etapa de aprendizaje ya que dirigen demasiado las presentaciones, los gestos, etc. Con ellos directamente copiamos, aciertos y errores incluidos, sin poner casi nada de nuestra parte. Vienen bien en una segunda etapa, cuando con los libros ya nos hemos imaginado los efectos a nuestra manera y hemos creado un mundo interior propio de lo que podría ser nuestra magia.

Entonces podemos ver la forma de hacer de otros magos, no para copiarla, pero si para aprender de ellos. Para mí lo mejor de los vídeos es que me han permitido ver en acción a grandes magos ya fallecidos. Si no fuese por los vídeos nunca podría haber visto a Frakson, Cardini, Dai Vernon, Slydini, Ascanio, Fred Kaps, Channing Pollock y tantos otros… aunque seguro que la experiencia en directo con ellos hubiese sido mucho más enriquecedora e impactante, por lo menos puedo hacerme una idea de cómo eran ellos y su magia.

 

MAGIA Y VIDA COTIDIANA

¿Cómo crees que nos influye a los magos nuestro conocimiento mágico en nuestra vida cotidiana?

Bueno… creo que este conocimiento sobre los principios del engaño nos puede volver más críticos y analíticos. Más conscientes de cuando quieren manipularnos y de ciertas estrategias que a veces usan con nosotros para conseguir algún fin.

O de usarlas nosotros para convencer y seducir a otros cuando nos conviene. En mi caso, por ejemplo, manejo ciertas variables teatrales y teorías de escenario que aplico cuando entro en alguna clase de la ESO más nerviosa de lo recomendado.

La forma de entrar, el colocarme a la derecha o a izquierda (según mi punto de vista) de la pizarra según mi intención sea conciliar y conectar con el grupo o manifestar mi desaprobación. Ésta y otras triquiñuelas me facilitan el control del grupo y su relajación, de modo que pueda estar más tranquilo para atender a la clase.

Lo que aprendemos en un campo nos puede servir para otro. Eso lo bueno de un principio teórico, que es extrapolable a mil situaciones.

(Pedro ríe). Sí, y aprender magia también tiene otros beneficios personales: mejora nuestras habilidades sociales y comunicativas, nos hace más empáticos, estimula nuestra imaginación y el pensamiento paralelo, nos vuelve más creativos y nos ayuda a solventar con más facilidad los problemas. ¿Quién da más?

 

SECRETOS DE ENSAYO

Pedro, gozas de un nivel técnico envidiable. ¿Por qué no compartes con los lectores algunos trucos y secretillos de tu metodología de ensayo?

El gran secreto del ensayo es que te guste ensayar y, como decía Dai Vernon, “si te aburre ensayar mejor búscate otro pasatiempo”.

Si es algo tedioso para ti, no le vas a dedicar el tiempo que merece. Debería ser un placer, el placer de llegar, según Ascanio, a esa perfección que solo alcanza cuando la técnica se alía con la belleza.

Es importante entender la técnica, su propósito, saber el porqué de cada indicación -si tal dedo va en tal posición, qué es lo que eso que permite-. El conocerla a este nivel te permite, con el tiempo, simplificarla y usarla de un modo más creativo.

Por ejemplo, recuerdo que llegué a una simplificación del primer método del empalme de las cartas inferiores de Erdnase a base de ensayo y cuestionarme ciertas indicaciones. Ahora es indetectable y se realiza con un mínimo movimiento de dos dedos. Es el empalme por debajo que habitualmente uso (me muestra el empalme simplificado).

También es importante la constancia para que no pase mucho tiempo entre ensayo y ensayo.

Es mejor ensayar solo una hora todos los días que quince horas seguidas durante un día a la semana. Así también dejamos actuar de forma más eficiente al aprendizaje reminiscente, es decir, la capacidad que tiene nuestro cerebro para seguir trabajando, aunque no estemos ensayando, creando conexiones interneuronales que nos ayudarán en el desarrollo de nuevas habilidades psicomotrices.

Si después de haber ensayado una técnica repetidas veces aun se nos atranca es mejor parar, dejarla reposar en nuestro cerebro y continuar al cabo de unos días. En muchas ocasiones notaremos que, sin haber hecho nada más, fluye mejor que antes y eso habrá sido gracias al aprendizaje reminiscente.

¿Qué horarios tienes?

No tengo horarios. Ensayo cuando puedo y me apetece, generalmente por la noche y, por suerte, ¡siempre me apetece!

¿Cómo lo enfocas? ¿Sigues una secuencia o un orden determinados?

De muy diversas maneras: a veces ensayo técnicas nuevas, o retomo técnicas cualesquiera e intento pulirlas aun más, o ensayo aisladamente las técnicas empleadas en algún juego, o ensayo varias rutinas en secuencia y en ocasiones espectáculos enteros… Simplemente hago lo que surge, lo que me apetece en ese momento o lo creo que debo hacer para seguir mejorando.

Dame un consejo concreto para el lector.

Pues en relación a la técnica y al ensayo, por ejemplo, que cuando vea alguna técnica publicada que no conozca en un libro, un DVD o una conferencia en vivo, que coja la baraja (yo casi siempre la tengo en la mano) o el elemento en cuestión e intente realizarla lo antes posible. Así podrá recordarla mejor, gracias no solo a la memoria visual y auditiva sino también a la memoria muscular.

Si deja pasar ese momento, puede que la olvide y que no vuelva a hacerla nunca, y de ese modo perdería una herramienta para su arsenal mágico.

He conocido dos tipos de magos en cuando a su relación con la técnica. Aquéllos, como es mi caso, que sólo se quedan con las técnicas que más les gustan, las que más encajan con su estilo, gestualidad y manejos naturales.

Y luego, los otros, los coleccionistas que se les encienden los ojillos cuando descubren una técnica nueva para conseguir hacer lo que ya pueden hacer con las otras sietes técnicas ya asimiladas. Recuerdo una comida donde mi colega Voty le explicó al gran Benatar una técnica que éste no tenía en su bagaje y cómo se le encendió la mirada ante esa nueva posibilidad, ensayándola de inmediato hasta adquirirla.

¿Tú de qué tipo eres? Déjame adivinar…

(Riendo) Pues sí, yo soy de los coleccionistas. Las técnicas son herramientas y cuantas más conozcamos y dominemos más variedad tendremos para elegir la que mejor se adapte a nuestros propósitos.

Además hay técnicas que al ensayarlas mejoran otras técnicas, por ejemplo, al ensayar el medio salto de Henry Christ hasta que sea totalmente invisible también estamos mejorando el salto conocido como “Herrmann Pass” (que en realidad es muy anterior a Herrmann y a Hofzinser, al que también algunos lo atribuyen) ya que, aunque los propósitos de estas técnicas son diferentes, la mecánica inicial es idéntica.

También habrá ocasiones en que ninguna de las técnicas conocidas o existentes se adapte como desearíamos a nuestras intenciones. En este caso habrá que solucionar el problema modificando la construcción o creando nuevas técnicas. Yo mismo me he visto en esta situación en varias ocasiones y gracias a ello he podido crear nuevas técnicas que luego me han servido para otros juegos.

Darwin Ortiz cuenta que en su caso el 80% de su tiempo de ensayo lo dedica a juegos de su propio repertorio, y que sólo dedica el 20 % a nuevas rutinas, lo cual choca con la tendencia natural de muchos magos, sobre todo cuando empiezan, de estar siempre trabajando en cosas nuevas.

¿En tu caso, qué porcentaje del tiempo le dedicas a efectos de tu repertorio habitual y qué porcentaje a rutinas y juegos nuevos?

Bueno, va por épocas. A veces solo me dedico a rutinas de mi repertorio, otras veces a nuevas rutinas, o compagino…

Por ejemplo, en este momento no estoy centrado ni en nuevas rutinas y ni en repasar las antiguas de mi repertorio, sino en una labor histórica: descubrir los orígenes de juegos que me interesan y profundizar aun más en otras ramas de la magia, como la magia con cuerdas que es una de mis favoritas. Gracias a ello estoy descubriendo muchas cosas creo que muy buenas, que apenas se conocen o que se han olvidado… tanto es así que hoy podrían pasar como autenticas novedades.

En cualquier caso tengo rutinas “cerradas” que no necesito ensayar regularmente. Si acaso en momentos previos a una actuación hay alguna rutina que no haya realizado en mucho tiempo, la ensayo y vuelvo a ultimar sus detalles. Pero como te digo, esas rutinas ya están muy dominadas. Por eso, en mi caso, sí suelo dedicar la mayor parte del tiempo a ideas nuevas que van surgiendo como, por ejemplo, la versión de la cuerda rota y recompuesta que te he comentado antes inspirada por un simple dibujo.

 

ENFOQUE TRASCENDENTE

¿Qué opinas de usar la magia como vehículo para expresar ideas positivas y esperanzadoras, más allá del asombro inherente al ilusionismo?

Para mí no hay nada más importante para el espectador que contempla un acto de magia que su experiencia mágica. No creo en la magia dentro de la realidad ordinaria, pero sí en la magia dentro realidad artística.

Para mí la magia es un fin, nunca garantizado, y casi nunca un medio para cualquier otro propósito distinto al de crear la experiencia mágica en el espectador. Para mí lo principal, y creo que esta es la esencia de la magia como arte, es “el misterio de lo imposible, fascinante y emocionante” (Juan Tamariz).

¿Tienes alguna rutina o efecto que coquetee con esta forma de enfocar la magia?

En alguna de mis rutinas sí que introduzco de vez en cuando algún mensajito más allá del juego que estoy realizando, pero no con grandes propósitos como transformar al espectador o despertar su conciencia, sino simple y humildemente para embellecer la presentación y crear dramatismo con la intención de aumentar la intensidad de la experiencia mágica en el acto.

Por ejemplo, en un “Pasa-Pasa” de cuatro monedas cada uno de los tres primeros viajes va precedido de una típica frase sobre el dinero pero, antes del viaje de la cuarta moneda, digo: “Yo no he venido aquí a hablaros de dinero, eso no es lo importante. Tan solo quiero que experimentéis un momento mágico, quizás como el que está a punto de ocurrir…”. Con esta frase culmino en una pausa dramática pre-efecto, esto es lo más importante, y además me sincero con el espectador revelando mi auténtica intención, lo cual me parece bonito, dejando por añadidura el mensaje de que el dinero no es lo principal en esta vida.

Por otro lado, estoy de acuerdo con Juan Tamariz, y otros autores como Luis García, Eugene Burger o Robert Neale, en que hay efectos que tienen su simbolismo implícito, que actúa en el espectador a través del lenguaje mágico, sin que haya que explicitarlo verbalmente.

Ciertos experimentos de Juan y de otros muchos magos realizados durante décadas sobre los efectos producidos a través de grandes clásicos como “La Carta Ambiciosa”, “La Bolsa y el Huevo” o “Los Aros Chinos”, no demuestran esto contundentemente, ya que es muy difícil demostrar inequívocamente algo que opera en el subconsciente, pero sí que aportan muchos indicios de que ese simbolismo es real y afecta al espectador.

El trabajo más extenso sobre el simbolismo en el arte de la magia aparecerá publicado próximamente en el libro “El Arco Iris Mágico” de Juan Tamariz, así que mejor yo me callo y que hable el Maestro de maestros.

 

PROYECTOS

¿Qué proyectos tienes? Creo que había por ahí un libro pendiente. Cuéntame algo de próximas publicaciones, conferencias, ponencias o lo que sea que te traes entre manos.

No soy una persona ambiciosa en cuanto a proyectos… En cuanto al libro: en las charlas que imparto siempre comento que no soy un vendedor y por eso no traigo nada para vender, solo comparto ideas con los demás que creo que les pueden ser muy útiles para su magia.

Sin embargo muchas veces me preguntaban por unas notas de conferencia, lo cual viene muy bien para recordar lo expuesto, y también me insistían para que las escribiese. Así que me puse manos a la obra ¡y cuando me di cuenta ya tenía un librito!

De vez en cuando sigo escribiendo y ya veremos cómo y cuándo publico todo ese material. Puede que extraiga parte de lo ya escrito y por fin publique esas notas de conferencias, y lo demás aparecerá publicado en otra ocasión, o quizás sea un solo libro con todo. No lo sé… aun no lo he decidido. Mi proyecto principal sigue siendo muy sencillo: seguir dedicándome a la magia, que es lo que más me gusta, y ser feliz.

 

Tras la entrevista que se extiende hasta medianoche -tapitas y helados incluidos-, Pedro se sube conmigo al coche para indicarme gentilmente la salida hacia Calasparra.

Al despedirnos, siento una agradable emoción, la emoción de la pasión compartida y la de una amistad recién nacida. Seguramente, si viviera más cerca de Cieza, sesionaríamos regularmente hablando de mil juegos, detalles y principios teóricos.

Una vez sólo en el coche, aprovecho la media hora de trayecto hasta Calasparra para intentar darle una explicación al Triunfo que me ha regalado.

 En vano.

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LA FRASE INICIAL por Mariano Vílchez

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Hoy vas a leer aquí un principio sencillo que puede poner patas arriba tu manera de presentar tus efectos de magia.

¿Qué es lo que hace que nos enganchemos con una buena novela desde el primer momento?

La trama? Los personajes? La ambientación? El estilo?

Todo eso y mucho más. Pero sobre todo una cosa que los escritores de éxito conocen muy bien.

La frase inicial.

La primera frase de una buena novela nos atrapa desde un primer momento y, a menudo, su efecto se prolonga durante toda la novela. Si no crees aún en la influencia de la primera frase, vuelve a leer el principio de este artículo. ¿Lo ves?

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ENTREVISTA A MIGUEL PUGA (MAGOMIGUE) por Mariano Vílchez

Entrevista a Miguel Puga por Mariano VílchezEntro en el piso y me recibe calurosamente. Nada más empezar a conversar se produce una extraña sincronicidad: Últimamente me estoy interesando por los juegos de mesa y, no sé cómo, pero sale el tema. Entonces se le enciende la mirada y me muestra estanterías enteras llenas de juegos de todos los tipos imaginables. He tocado sin saberlo otra de sus pasiones. Yo, que me quedé en el “Trivial” de los ochenta, de repente empiezo a familiarizarme con nombres hasta ahora desconocidos para mí -y muy sugerentes- como “Ikonikus”, “Jaipur” o “Patchwork”.

Seducido durante más de una hora por la charla apasionada de Migue sobre este tema, a duras penas consigo reconducir la entrevista hacia su propósito inicial, pero al final lo logramos.

Cuéntame algo de tus inicios. La primera imagen o recuerdo que te inspiró para empezar a convertirte en mago.

En relación a lo que me preguntas tengo dos recuerdos.

En primer lugar recuerdo de pequeño ir al circo con mi abuela María y obligarla varias tardes seguidas a llevarme a ver al mago que actuaba en él. Recuerdo  también perfectamente el olor de la pista de arena y de los animales.

¿En qué consistía la magia que viste?

Era el efecto de cremación: El mago metía a una señorita dentro de una caja y, tras trocearla y echarle gasolina, le prendía fuego. Recuerdo la impresión que me produjo la reaparición de la chica (viva) justo a mi lado.

El otro recuerdo que tengo es el de un tío lejano, primo de mi madre, que vivía en Barcelona y nos visitaba todos los veranos. Me hacía juegos de manos que no me explicaba hasta el verano siguiente. Imagina la deliciosa tortura que me procuraba esta anticipación de verano en verano.

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LAS 7 VENTAJAS DEL ESTILO MINIMALISTA EN MAGIA por Mariano Vílchez

las 7 ventajas del estilo minimalista en magia

 

El artículo de hoy es especial, habla de una opción personal que es casi una cuestión de estilo.

Después de años de aficionado, de estudio y de reflexión teórica he llegado a esta preferencia.

Soy minimalista.

Decía Vernon algo así como que un efecto tan simple como la desaparición de una sola moneda colocada clara y deliberadamente dentro de la mano puede llegar a ser el más potente de los efectos.

 

¿PERO QUÉ ES SER MINIMALISTAS EN MAGIA?

Ser minimalistas en magia es serlo en tres aspectos:

1. Ser minimalistas es minimizar al máximo el número de elementos en juego en una determinada rutina.

Es por ejemplo preferir una carta al número con una sola baraja en vez de otra que requiera dos de ellas.

Es optar con una rutina de aros con tres aros en vez de la tradicional con ocho.

Es envidiar a los mentalistas por ir tan ligeros de equipaje (o volverse mentalistas sin más).

 

2. Ser minimalistas es minimizar el número de efectos en la rutina y si hay un solo efecto, procurar que esté sea lo más sencillo y redondo posible, sin adornos que lo distorsionen.

Es por ejemplo optar por una rutina con un solo efecto potente (o una de tres bien construida) a otra rutina con tropecientos efectos que marean al espectador y de la cual no se recuerda luego prácticamente nada.

Es preferir un matrix donde las monedas viajen una a una claramente hasta una carta a otro donde se mueven sin parar de un lado a otro sin propósito ni orden o, en todo caso, preferir a ese caso un matrix claro con un antimatrix igual de claro.

Es priorizar una asamblea de ases Mcdonald clara y demoledora a otra no tan cristalina con infinitas fases y resortes.

Es realizar un siguiendo al líder donde sólo se cambian los paquetes de lugar y no los líderes.

Es evitar las típicas rutinas donde al final se producen (de propina) los cuatro ases que nada tienen que ver con los efectos previos.

 

3. Ser minimalistas es minimizar el guión mágico.

Es preferir una charla escueta,  huyendo de guiones cargados,  demasiado dirigidos y profusos, o de historias demasiado elaboradas o incoherentes  que distraen de los efectos que se van sucediendo.

 

ADVERTENCIAS

No pretendo que suscribas necesariamente este enfoque. Sólo lo comparto contigo por si alguna de sus características te seduce y te apetece quizá probarlo en alguna rutina o efecto en particular.

Eso sí, si he llegado a él, ha sido por propio convencimiento. Con el paso de los años, 7 razones me han llevado a adoptarlo.

 

VENTAJAS DE SER MINIMALISTAS EN MAGIA

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9 FORMAS DE POTENCIAR EL CLÍMAX DE UN EFECTO DE MAGIA por Mariano Vílchez

Ya está. Has construido un buen efecto, lo has ensayado y estás listo para hacerlo en público. Ahora quieres que el impacto en el momento del clímax sea máximo.

Si fallas a la hora de revelar el efecto o no potencias ese momento como es debido, entonces puede que todo el trabajo hecho hasta llegar a este punto sea baldío o, como poco, no rinda tanto como esperabas.

En este artículo te voy a explicar 9 formas de potenciar el clímax, 9 detalles que le puedes aplicar a tu revelación para hacerla más impactante.

Obviamente no todos estos detalles son aplicables a cualquier efecto. Tendrás que decir cuál o cuáles le pueden ir mejor y comprobarlo cuando realices el efecto en público.

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¿CÓMO MEJORAR TU JUEGO DE MAGIA?: 10 PREGUNTAS GUÍA por Mariano Vílchez

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A veces tienes dudas acerca de cómo mejorar tu juego de magia.

Ni siquiera sabes si quieres que siga formando parte de tu repertorio, y ello por alguna de las razones siguientes:

Tu juego de magia…

  • Tiene ciertas debilidades que no te acaban de convencer.
  • Por alguna razón, no lo haces casi nunca.
  • No causa el impacto que esperabas en el público.
  • Sientes que se le pueden aplicar conceptos teóricos para potenciarlo pero no atinas a ver cuáles.
  • Recientemente te has topado con información nueva (libro, dvd, conferencia…) que te ha hecho replanteártelo.
  • Ya no encaja en tu estilo personal por tu propia evolución mágica.
  • No encaja en una determinada concepción mágica a la que has llegado por madurez y/o por influencia.
  • Simplemente porque, a pesar de ser bueno, QUIERES INTENTAR MEJORARLO AÚN MÁS, por esa actitud tuya de cuestionarte continuamente.

En este artículo voy a compartir contigo 10 preguntas guía que te van a ayudar a revisar y mejorar ese efecto de magia que te trae de cabeza y que no sabes si rescatar u olvidar para siempre.

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5 COSAS QUE APRENDER CUANDO TUS ESPECTADORES REACCIONAN MÁS DE LO ESPERADO? por Mariano Vílchez

fictiontv.forosactivos.net

En el artículo previo vimos los posibles factores en juego cuando, al esperar una buena reacción por parte de los espectadores, ésta no se produce.

Hoy vamos a ver algo más revelador, si cabe.

¿Qué pasa cuando sucede lo contrario?

¿Qué pasa cuando esperabas poco de un determinado efecto y se produce una reacción enorme en los espectadores?

La tendencia natural en este caso es felicitarse y pasar a otra cosa.

Craso error.

En realidad, ésta es una magnífica oportunidad para entender un poco más la psicología del espectador profano.

Hay algo que no entiendes y que te ha pillado por sorpresa. Algo que no valoras.

En este artículo vamos a barajar los posibles factores que pueden explicar que haya sucedido esto, de modo que, la próxima vez que te ocurra, puedas aprender algo muy valioso de tus espectadores.

Te voy a exponer 5 factores posibles.

Atento.

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¿POR QUÉ TUS ESPECTADORES REACCIONAN MENOS DE LO ESPERADO? por Mariano Vílchez

thomas

Este artículo está dedicado a la memoria de Thomas Edison, por su extraordinaria vida llena de invenciones increíbles que cambiaron nuestra forma de vivir y por sus magníficas máximas de vida.

Una de ellas -que podríamos relacionar de algún modo con el artículo que sigue- surgió cuando, tras muchísimos intentos de crear un filamento que alcanzara la incandescencia sin fundirse (en busca del perfeccionamiento de la futura bombilla), finalmente alcanzó su objetivo en 1879.

Cuando le preguntaron cómo se sentía al haber fracasado miles de veces en su intento de encontrar el filamento adecuado, él contestó lo siguiente.

Yo no he fracasado 10.000 veces antes de encontrar el filamento que funciona, he tenido éxito 10.000 veces al descubrir cuáles no funcionaban.

 

Hay dos momentos especialmente reveladores, dos momentos de verdad que no puedes dejar pasar.

El primero se da cuando esperabas una buena reacción de los espectadores ante un juego y resulta que no se da, sino que se quedan fríos, como no valorando el milagro que les has ofrecido.

El otro momento es precisamente lo contrario. No esperabas gran cosa del juego y, sin embargo, para tu sorpresa, el personal flipa con él.

En ambos momentos se ha producido uno disonancia entre tu conocimiento mágico acerca del posible impacto mágico de juego y la realidad de cómo lo percibe el espectador. En ambos casos tienes que aprender de la situación. No sólo hay algo que se te escapa, sino que te conviene coger el toro por los cuernos en ese mismo momento y averiguar qué diantres ha pasado.

La sabiduría que puedes sacar por este pequeño esfuerzo es impagable. Este artículo contiene claves que te ayudará a hacerlo mejor.

En primer lugar, hazte alguna de estas preguntas.

¿Qué se me escapa aquí?
¿Qué factor no he tenido en cuenta?
¿Qué han visto los espectadores que yo no he visto?
¿Qué factor han valorado que yo no he considerado?
¿Por qué no han reaccionado tanto como esperaba?
¿Por qué han reaccionado tanto, si el juego es una tontería?
¿Por qué se han quedado fríos, si el juego es la pera?

Hoy veremos el primero de los dos casos: esperabas una gran reacción y ésta no se ha producido.

Veamos siete factores que pueden explicar lo sucedido.

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10 TRUCOS PARA ENSAYAR MEJOR EN MAGIA por Mariano Vílchez

eugene burger blog.mcbridemagic.comEl ensayo es un placer para mucho de nosotros. Disfrutamos manejando elementos e imaginando el impacto de nuestras rutinas en los espectadores.
Sin embargo, el ensayo a veces puede ser frustrante: una técnica que no sale, un timing que no terminamos de coger o el no poder evitar flashear algo indebido en determinado momento.
A veces incluso, el ensayo puede ser contraproducente. Ensayamos una técnica que no va con nosotros o que no entendemos y por tanto aprendemos mal, con lo que cuesta luego deshacer cualquier vicio adquirido.
En este artículo te ofrezco 10 ideas que me han ayudado personalmente a optimizar el ensayo de manejos y movimientos técnicos (incluidos juegos y rutinas en general).
Entre los autores cuyas ideas me guiaron para probarlas se encuentran grandes nombres como Michael Ammar, Miguel Gómez, Eugene Burger, Gabi Pareras y Gabriel Moreno.
Si sigues alguno de estos consejos, seguro que se te allana el camino, acortando el tiempo de aprendizaje y evitando errores y vicios difíciles que revertir.
Ahí van los principios, del 1 al 10.

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EL SÍNDROME YA LA TIENE ARRIBA (2ª PARTE):

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Vamos hoy con la segunda parte del artículo El síndrome “ya la tiene arriba”. La primera parte consiguió un récord inusitado de lecturas, lo que me anima a completarlo con esta segunda parte que espero disfrutes tanto como la primera.

En la primera parte, vimos la problemática que surgía de realizar un control demasiado inmediato al devolver una carta a la baraja, lo que podía dar lugar a la sospecha que da nombre al síndrome.

Vimos y desarrollamos los siguientes puntos.

1. Coloca un paréntesis de olvido cuando devuelvan la carta elegida a la baraja.

2. Controla la carta posición TOP 2 o TOP3.

3. Retorna a la bendita carta guía.

 

Prosigamos desde aquí:

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