CARA Y CRUZ DEL SIGNIFICADO EN MAGIA

¿Cuál es la cara y la cruz que querer expresar ideas a través del ilusionismo?

¿Cómo actúan nuestras presentaciones? ¿Favorecen o empañan nuestra magia?

¿Cómo conseguir guiones que realcen nuestros juegos sin quitarles fuerza?

 

VENTAJAS DE EXPRESAR SIGNIFICADO A TRAVÉS DE LA MAGIA

1. Como dijo, Robert E. Neale, el significado (o sentido, según se quiera traducir) es la mejor misdirection.

Si el espectador asiste a un efecto puramente realista, donde sólo cuenta la imposibilidad, sólo le queda una vía: enfrentarse al conflicto racional de la experiencia vivida. Cierta frustración que conduce a la búsqueda de una explicación que lo puede llevar buscar en YouTube el efecto revelado.

En cambio, un efecto con mensaje puede dejar buen sabor de boca a pesar del reto intelectual.

Recuerda una ocasión en que realicé un efecto de coincidencia para una pareja con la intención de expresar su compatibilidad como novios.

Cuando vi la satisfacción de la chica por la coincidencia, jugueteé un poco proponiendo- como farol experimental- explicar el efecto. Enseguida ella saltó:

Déjate de explicaciones. Ha salido y ya está.

Claro.

Era más importante la sensación de armonía con su pareja que el hecho de desintrincar cómo diantres se había producido la coincidencia.

Cuando el sentido o el mensaje del juego nos llega de verdad, importa muchos menos la necesidad de averiguar el porqué.

 

2. En segundo lugar, los contenidos y mensajes de nuestros juegos pueden ocasionalmente inspirar a espectadores.

La misión del arte, aparte del placer estético es hacernos despertar, hacernos crecer, transformarnos.

El ilusionismo como arte no puede ser distinto. Aparte del impacto del asombro ante lo imposible, también puede servir para vehiculizar –en términos de Luis García– ideas inspiradoras y provechosas para nuestros espectadores.

Sin olvidar el mensaje básico subyacente a cualquier efecto de magia que a Woody Aragón tanto le gusta verbalizar:

No hay nada imposible.

 

3. Asimismo, la magia como vehículo nos sirve para expresarnos nosotros como artistas: nuestra visión, nuestros valores y nuestra filosofía. Las cosas que nos apasionan o las que odiamos.

Darle nuestra identidad a nuestra magia es darle halo, vida y fuerza, algo que percibirán nuestros espectadores y los llevará a la máxima emoción.

Por otro lado nos hará gozar a nosotros al crearla y al interpretarla.

 

4. El expresar mensajes a través del ilusionismo estimula la creatividad. No sólo te toca construir bien un juego aplicando los conceptos teóricos relevantes, sino que ahora te toca cuidar la estructura y el texto para que el juego transmita la idea que pretendes. Conseguir la mejor presentación, la que realza el efecto, emociona y deja poso en los espectadores.

 

5. Finalmente, si tus presentaciones son originales, tus juegos se percibirán distintos a los que hagan otros magos, aunque el efecto sea el mismo.

Si haces, por ejemplo, una Pesadilla del Profesor donde hablas de que todas las personas tienen el mismo potencial (cuando las cuerdas se igualan) a pesar de ser “distintas” en apariencia, pues esa versión se recordará especialmente por el halo especial que le confiere la presentación.

Mini reto: ¿Qué temas personales podrías expresar con esta rutina de cuerdas tan increíble?

Pero no es oro todo lo que reluce.

Vayamos al reverso de la moneda. Éstos son algunos inconvenientes de expresar significado a través de la magia.

 

INCONVENIENTES DE EXPRESAR SIGNIFICADO A TRAVÉS DE LA MAGIA

1. En palabras de Gea, el significado puede llegar a diluir el efecto.

Si tu guión está muy recargado, si usas demasiadas palabras en tu charla o cuentas historias no sincronizadas con tus juegos, entonces te estás cargando parte de la fuerza de tus efectos.

Es cuestión de sentido común. Si alimentas la atención del espectador con un exceso de significado, le quedará menos energía mental para procesar lo imposible.

Eugene Burger recomienda revisar el guión una y otra vez hasta quedarnos con el mínimo de palabras. Lo mismo que cuando se edita un cuento o una novela.

Menos es más.

Lo que pasa es que conseguir este equilibro charla justa/potencia del efecto no es nada fácil.

Magos como Eugene Burger, Gabriel Pareras o Gea lo alcanzan en muchas ocasiones.

Porque no basta con que haya un mínimo de palabras, sino que éstas deben ser relevantes y subrayar los efectos subliminalmente.

 

2. El segundo problema es cómo hacerlo. Así como hay una metodología clara para construir buena magia iniciada por el maestro Ascanio, no hay una metodología clara y establecida para asociar un efecto a una idea o mensaje.

Ése ha sido gran parte de mi trabajo junto a Vicente Mustieles en la revista El Sapo Alquímico (coeditada por Vicente, Paco González y un servidor).

Inspirados por el colosal trabajo de Luis García, nuestro reto fue intentar conceptualizar los principios que permitiesen conseguir ese reto de forma clara y didáctica.

Aunque algunos magos consigan expresar sus ideas con su magia de forma consciente o intuitiva, hay muchos todavía que no se ven capaces de hacerlo con eficacia.

 

3. Expresarte a ti mismo a través de tu magia requiere saber quién eres en primer lugar.

Si no te conoces, no puedes meter  en tus presentaciones esas facetas tuyas que daría poso a tus juegos.

Y encontrarse a sí mismo supone un largo camino de exploración sostenida y valiente, con experimentos fallidos, ensayos, errores, tropiezos y, de vez en cuando, alentadores aciertos.

 

4. Finalmente, otro problema importante es el pudor que sienten algunos magos de volcarse en su magia. Pudor por mostrar su mundo interior. Pudor por la posibilidad de influir en los demás.

Creo que a estas alturas de la película tales pudores son absurdos.

Cualquier arte siempre ha sido un medio de transmitir ideas, inspirar a los demás, contribuir a liberar a las personas haciéndolas conscientes de ideas, situaciones y valores que nunca se habrían planteado de otra manera.

Y si la magia es arte, no puede por menos que ser, ella también, un vehículo para expresar lo que el artista es, sin que éste tenga miedo a influir en su público ya sea de un modo inconsciente o intencionado.

 

NOTA: La preciosa foto de cabecera está sacada de www.caosyciencia.com

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