LA OBSESIÓN DEL BOLERO

 

Tic tac. Tic tac. Tic tac.

Estoy obsesionado con los boleros, es oficial.

PAUSA PRIMERA

El asunto empezó hace unas tres semanas al toparme con un CD recopilatorio en unos grandes almacenes de cuyo nombre no puedo olvidarme.

No sé qué me atrapó exactamente, pero al cabo de unos días mi mujer me tiró el CD por la ventana con el coche en marcha. Tal ha sido la saturación.

He desempolvado mi vieja guitarra, me he comprado un libreto de canciones latinas y anduve rasgando las cuerdas combinando acordes, arpegios y melodías susurradas, eternas.

Solamente una vez. Esta tarde vi llover (¡Qué armonía más exquisita!).

Y la que me obsesiona especialmente: Aquellos ojos verdes.

Puedes ponértela mientras lees este artículo. Así compartiremos la obsesión unos momentos, de modo que, al final, a lo mejor así consigo exorcizarla.

Aunque también me vale que te la quedes tú.

O puedes ponértela mientras ensayas una rutina. Así impregnarás tu práctica con su ritmo interno.

O puedes escucharla mientras te armas de valor para salir al escenario.

O al confesarle la verdad a esa persona amada.

Yo la tengo puesta mientra escribo este post.

PAUSA SEGUNDA

¿Me crees si te digo que funciono por obsesiones?

Algunas de ellas me duran años, otras, meses, muy pocas, toda la vida.

Pero las peores son las que sólo duran unos días. Aparecen sin fin ni razón, se ciernen sobre mí incesantemente… hasta que, al final, sin pelos ni señales, se desvanecen.

Sé que me lo tendría que hacer mirar.

Y lo hice.

PAUSA TERCERA

Me psicoanalicé yo mismo y llegué a algunas conclusiones.

¿Por qué los boleros?

Quizás por el puñetero ritmo. El reloj de una muerte anunciada. La belleza de lo efímero.

Empiezan como acaban. Estructura circular, eterna, como en las rutinas mágicas más redondas.

Si te fijas, en los boleros se escucha un tic tac de despertador antiguo.

Tic tac. Tic tac. Tic tac.

La belleza de lo efímero.

Quizá por las pausas, ésas que anticipan el exquisito final.

Si las cuentas, encontrarás cuatro en esta pieza.

Las pausas y silencios que el espectador rellena con sus delirios, sueños y caprichos.

Hasta la exquisita pausa final, la que anuncia el clímax.

Y esa sensación agridulce de orgasmo malogrado e interrumpido, demasiado breve, que nos deja con ganas de más.

Volverías a poner la canción nada más terminar, y eso a pesar del falso final propiciado por el intervención inesperada de la orquesta.

Volveríamos a poner la canción nada más terminar.

De hecho la ponemos.

Bueno, tú no. El que está obsesionado aquí soy yo.

Desde los finales sinfónicos de Tchaikovsky jamás disfruté tanto de un clímax repetido una y otra vez.

El clímax del que no podemos escapar.

La razón de ser de un buen juego de magia.

O quizá por el eco de la melodía que te persigue obsesivamente tras la escucha.

Como el eco de un efecto metafórico que resuena tras el clímax, semilla con opción a florecer.

PAUSA FINAL

Ya me siento mejor.

Me libré de mi obsesión.

Ya no volveré a escuchar Aquellos ojos verdes en voz de Nat King Cole.

Prometido.

Tic tac. Tic tac. Tic tac.

 

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LA IMPORTANCIA DE LOS HITOS EN UN GUIÓN MÁGICO

En todo guión de u mágico -mejor dicho en todo guión en general- hay una serie de HITOS o momentos que dirigen el pensamiento de los espectadores, captando su atención, interés y suscitando, de paso, sensaciones, emociones y sentimientos en ellos.

Es una habilidad de todo buen guionista reconocer intuitivamente esos momentos y potenciarlos en aras de un mejor guión. Algunos de estos momentos son narrativos, dramáticos, teatrales y teóricos.

El en el caso del guión mágico, además, algunos de estos momentos están destinados a despistar o dirigir la atención, confundir el razonamiento analítico o engañar la percepción de los espectadores, para que no adivinen, ni sospechen –ni se planteen siquiera- el método del efecto.

Concretemos un poco.

Vamos a recurrir a un efecto sencillo, potente y conocido, como es del Chicago Opener, también conocido como La Dama que se ruboriza, realizado de primeras por un mago que sale a un escenario.

 

Te recuerdo el efecto. Sólo voy a hablar del desarrollo, no del método. Si no conoces el método aún, no dudes en investigar un poco. Un sitio ideal para buscarlo es el libro Cartomagia fundamental de Vicente Canuto.

 

EFECTO

Un espectador  elige una carta. Se devuelve a la baraja. Tras un pase mágico, al extenderla, se ve una carta roja en la extensión. Al girarse esta carta, se ve que es la elegida.

La carta roja se aparta y se deja, de dorso, en una esquina del tapete.

El mago dice que va a repetir el efecto. Da a elegir otra carta. Se pierde de nuevo en la baraja. Tras un pase mágico, el mago vuelve a extender la baraja pero no se ve ninguna carta roja. De nuevo recoge la baraja, realiza otro gesto mágico y la vuelve a extender. Pero nada. Ninguna carta roja aparece.

Entonces dice que él sí que ve una carta roja. Entonces los espectadores reparan en la primera carta roja que se dejó previamente en una esquina. Al girarla, se ha convertido ahora en la segunda elegida.

 

HITOS DEL JUEGO

Vamos a enunciar y comentar un poco los hitos del juego para que entiendas mejor el concepto de hito y lo que supone para un guión.

 

El mago sale al escenario

Aquí tenemos el momento o hito de introducción o presentación del mago. Este hito capta la atención en sí mismo. Los espectadores aguardan el espectáculo y por fin sale el oficiante.

(Podríamos comentar mucho de cómo optimizar este hito pero en este ejemplo –y artículo- sólo pretendemos enunciar los distintos hitos, para que veas de qué van.)

A continuación, el mago suelta una frase de inicio sugerente. Dice, por ejemplo, la frase siguiente: “Un clavo saca otro clavo.”

El hito de frase inicial de gancho aparece antes de sacar al espectador o de introducir siquiera el elemento mágico. Es un discurso que empieza estimulando el imaginario de los espectadores, predisponiéndolos a interpretar lo que van a ver de un modo significativo y captando su interés desde un primer momento.

 (Insisto, no me adentro más en analizar este hito pero daría muchísimo de sí a nivel conceptual y concreto, dentro de esta rutina.)

 

El mago saca un espectador.

Este el hito común de introducción del espectador presente en la mayoría de situaciones de magia. Siempre es interesante y emotivo, sobre todo si el mago sabe sacarle partido. El mero hecho de salir el mago a buscar al espectador entre el público, ya despierta la atención, interés o miedo del resto de los espectadores.

(Hasta aquí puedo leer.)

Fíjate que hasta ahora todos los hitos han sido narrativos y dramáticos, envueltos en el halo de la teatralidad. Todavía nada específico relativo a la magia o a la teoría.

 

El mago saca la baraja.

Hito de presentación del elemento. Éste hito ya es propio de la magia. El mago saca la baraja. Éste es un momento despreciado por muchos magos, pero en realidad puede ser fascinante para los espectadores.

Se puede crear expectativas, jugar con ellas (por ejemplo sacar un monedero –dando a entender que se van a usar monedas- y luego sacar una baraja de él). Se puede soltar una sugerente explicación sobre el elemento en cuestión.

En resumen, no es un hito baladí y hay muchas que se pueden aprovechar en él.

 

El mago da a elegir una carta.

El hito de la elección de carta es un clásico, que te voy a contar. Hay espectadores incluso que bostezan ante tal alternativa.

A veces interesa que este evento pase inadvertido, es decir minimizarlo como hito, como es el caso de forzajes mediocres que no resisten demasiada atención.

En cambio, otras veces sí debería potenciarse este hito, cuando el forzaje es muy bueno (forzaje a la séptima, baraja mirage, etc.) y nos interesa que se recuerde especialmente la –aparente- libertad de elección de la carta.

También aquí en este hito se pueden incorporar algunos gags (donde se pretende forzar descaradamente una carta o se descubre de modo obvio su identidad, etc.), siempre que se adecúen al estilo del mago y al efecto en cuestión.

 

La carta se pierde en la baraja

Éste es otro hito propio de la cartomagia: la pérdida de la carta en la baraja. Éste momento es clave en juegos de localización y adivinación. Tenemos que hacer que el espectador SIENTA y RECUERDA que la carta está perdida.

No es momento especialmente emocional pero podemos añadirle algún hito para sacarle más chicha.

Por ejemplo podemos echar un vistazo a la carta o forzarla (o usar baraja marcada) y pretender un control evidente de la carta para que algún espectador –de ésos que interrumpen- se niegue, ponga la carta donde quiera o incluso mezcle.

Éste el hito de la falsa complicación y dispara el interés (reto) de los espectadores. También, como imaginas, potencia el impacto de la revelación o localización posterior.

El hito de la falsa complicación es un momento a la vez dramático y teórico, en el sentido en que potencia tanto el conflicto como la imposibilidad.

 

El mago realiza un gesto mágico

El gesto mágico es un hito, del tipo dramático, que debemos sentir y potenciar.

Ya ha sido tratado en un artículo previo y en el libro Los Pilares del Asombro: potencia del clímax. Como único comentario aquí diré que:

  1. Debe realizarse de forma seria e intensa.
  2. Debe detener el tiempo unos instantes, crear cierta expectativa.
  3. Podría expresar metafóricamente el efecto que pretendemos generar. Por ejemplo en este caso, yo suelo realizar un gesto ondulante con la mano derecha, como si llevase un pincel en la mano y fuera pintando la carta a distancia (recuerda que al extender la baraja se verá una carta roja).

 

El mago extiende la baraja y se ve una carta roja

Aquí hay dos hitos: el de la revelación (parcial) del efecto y el del atisbo (de la segunda parte del efecto).

El espectador flipa con la aparición de una carta roja y, a continuación, supone o comprende que esa carta va a ser la que eligió.

 

Se ve que es la elegida

Hito de la revelación final del efecto. La carta roja es, efectivamente, la elegida.

Ahora viene un momento teórico de tiempo de asimilación. ÉSTE NO ES UN HITO PROPIAMENTE DICHO, PUES NO ACTIVA, NI MUEVE, NI INTERESA, NI DIRIGE LA MENTE DEL ESPECTADOR. Simplemente –y nada menos- permite que la emoción del efecto se expanda y consolide en el espectador.  

En este caso no puede durar mucho, ya que no se da el hito de la corroboración del efecto por el hecho de que no puedo entregar la carta sin más a los espectadores (es un doble).

Observa que la corroboración del efecto sí que sería un hito, ya que movería la mente del espectador a confirmar del todo el efecto (Joder, mi carta se ha vuelto realmente roja).

 

El mago ofrece repetir el efecto

Anunciar la repetición del efecto es un hito ya que suscita el interés de los espectador y mueven su mente (No fastidies, ¿lo va a hacer de nuevo? Ahora me voy a fijar más.)

(Recuerda que en este momento se realiza un doble volteo y se deja la carta superior roja en una esquina del tapete, siendo un duplicado de la que se va a forzar a continuación.)

 

El mago da a elegir otra carta

En este caso se realiza un forzaje hindú, adecuado para la rutina. Estaría bien justificar el hecho de que en este caso el mago es quien pasa las cartas hasta que el espectador pide para y no éste quien la coge directamente.

Para ello tienes dos opciones.

  1. En la primera parte del efecto das a elegir así (cogiendo una de las que vas pasando de arriba a la mano izquierda).
  2. Para la elección de la segunda carta, te diriges a un espectador más lejano, lo que justifica que no se tenga que levantar a coger la carta (estrategia de Manu Montes).

Éste sigue siendo un hito poco dramático (que el espectador coja una carta es algo sabido y aburrido) pero, como dije, tiene que potenciarse o desdeñarse según nuestros propósitos.

 

Gesto mágico

No hay que dejar pasar este hito. La mano se mueve sobre la baraja como si pintase la carta (o el gesto que a ti te guste).

 

El mago extiende la baraja y nada ha sucedido.

Éste es un hito poderoso, el hito del fallo aparente. Importante no sobreactuar. Para ello (consejo de Tamariz) mirar sin mucha expresión la extensión al tiempo que se piensa “¿Qué pasa aquí? ¿Por qué no se ve la carta roja?”.

Desde este punto podríamos ir directamente a la revelación de la carta de la esquina pero aún no se ha creado la tensión suficiente como para potenciar al máximo su revelación. El efecto resiste aún un segundo intento y error.

 

El mago lo vuelve a intentar. Cuadra la baraja y de nuevo realiza el gesto mágico

Aquí hay dos hitos: el hito del segundo intento. El mago cuadra la baraja y se dispone a intentar de nuevo el efecto. Esto es bastante dramático, pues la intención del mago se ha visto obstaculizada y ahora lo intenta con más ahínco, con toda la atención de los espectadores. Y a continuación, claro está, de nuevo tiene lugar el hito del gesto mágico. Se simula pintar la carta con más intensidad (realiza con más dramatismo el gesto que hayas elegido).

 

El mago vuelve a extender la baraja… Pero nada. Ninguna carta se ha vuelto roja.

De nuevo el hito del fallo aparente, ahora consolidado. Máximo conflicto. Así ha de expresarlo el mago.

(El recrearse en un tercer intento y fallo antes de la resolución sería aburrido para los espectadores, al repetirse tres veces seguidas el mismo hito.)

 

De pronto el mago afirma que ve una carta roja… Ante la incomprensión de los espectadores insiste. Veo una carta roja… ahí. (La mirada se gira, sin mover la cabeza, hacia la carta roja de la esquina. También existe la opción de señalar la carta sin mirarla. Ver más modos de propiciar el atisbo en el ebook Los Pilares del Asombro: Potencia del Clímax.)

Se acaba de propiciar el hito del atisbo. Los espectadores han caído en la cuenta por nuestras señales sutiles de cuál va a ser el efecto. Es probable que también se genere un hito de melacorto, mediante el cual algunos espectadores se dirán a sí mismos: “No jodas, ahí no puede estar mi carta”. (Ver los cuatro factores de un melacorto en Los Pilares del Asombro: Potencia del Clímax.)

Como ves un hito no tiene que ser necesariamente una acción o un conflicto narrativo, sino que puede ser cualquier detalle nuestro que provoque un pensamiento específico –y controlado- en el espectador.

 

La carta se gira y se ve que es la segunda elegida.

Aquí tenemos, obviamente, el hito de la revelación del efecto. Éste es el gran acontecimiento de cualquier juego.

A continuación, el mago hace una pausa para que se asimile el efecto. Tras el mismo, el mago puede repetir la frase del inicio, dándose por cerrado el efecto. Un clavo saca otro clavo. La frase de cierre es otro hito. En ella se deja una semillita, una idea que con la que se invita al espectador a jugar, a cuestionarse algo o a descubrir algo dentro de sí.

La carta se puede inspeccionar y dar a examinar ahora a otros espectadores, dando lugar al hito de corroboración del efecto.

En estos momentos el mago deja que el efecto –y la frase final- se asimilen, al tiempo que tiene la opción de realizar algún manejo secreto o preparación para el efecto siguiente.

Ésta la ventaja de la todopoderosa misdirection post efecto.

 

Espero que tengas ahora una idea más exacto de lo sería un hito en un determinado guión de magia.

Después de ver mucha magia y de tipificar muchos conceptos teóricos, se me antoja conveniente en este punto recopilar los principales hitos posibles y efectivos en un guión de magia.

Sé que la empresa es magna, pues cualquier mago en su afán creativo puede crear un hito único e irrepetible en un efecto determinado.

Sin embargo, con estudio y reflexión se pueden conceptualizar los hitos más comunes y eficaces, de modo que su conocimiento puede suponer una herramienta bastante valiosa para el mago que esté buscando pulir una presentación hasta el último detalle.

 

¿Qué ventajas nos daría el conocer todos estos diferentes momentos o posibles hitos tipificados conceptualmente?

1. Podríamos reconocerlos en el guión, potenciarlos y ponerlos en valor.

2. Podríamos añadirlos en rutinas donde fuese relevantes en el sentido de potenciar la narrativa, el dramatismo y la fuerza del guión.

3. Podríamos obviar alguno. Al entenderlos profundamente, sabríamos cuando el hecho de prescindir de ellos potencia el guión, por elipsis o economía, ya sea porque lo agilice, ya sea porque así se resuelve un problema teórico.

4. Podríamos extender una rutina para que durase más tiempo sin que los espectadores perdieran interés en ella.

5. Podríamos dirigir aún mejor la mente del espectador. Sabríamos lo que pasa por su mente en cada momento porque lo que pasa por su mente lo hemos orquestado nosotros a través de unos hitos precisos y calculados.

6. Nuestras habilidades para la misdirection y la cobertura se verían acrecentadas, pues a las herramientas teóricas se añadirían otras no desdeñables desde la perspectiva del dramatismo, la narrativa o la teatralidad.

7. Nuestro espectáculo tendría menos tiempos muertos y más ritmo.

Y es que la pérdida del ritmo no es otra cosa que la ausencia o falta de hitos o momentos de interés. Y tener más ritmo es tener controlados los momentos potenciables y saberlos potenciar con efectividad.

Se puede tener ritmo yendo muy despacio si los hitos son potentes y se puede carecer de él aun corriendo como una moto, si hay pocos hitos o son poco relevantes.

Pues bien, en ello andamos…

 

COMENTARIO TÉCNICO SOBRE EL FORZAJE HINDÚ

 

Yo suelo sustituir el forzaje hindú por una mezcla por arrastre donde la carta forzada parte en BOTTOM como en el hindú.

Para ello, desde la posición de mezcla por arrastre, corto un paquete de abajo de la baraja con la mano derecha y voy pelando cartas sobre el paquete de ese paquete (que tiene la carta a forzar abajo) sobre el paquete que sostiene la mano izquierda hasta que me detienen.

Cuando me paran, dejo un momento el paquete de la mano derecha (con las cartas que me quedan sin pasar) sobre el paquete de la mano izquierda, ladeado, el tiempo suficiente para cambiar el agarre de la mano derecha (el pulgar se pone encima y los demás dedos debajo, tocando la carta a forzar).

Entonces, desde este nuevo agarre, levanto este paquete y pido a los espectadores que se fijen en la carta de abajo.

Es el mismo concepto que el forzaje hindú pero a partir de un mezcla por arrastre, lo cual puede resultar más anodino o natural.

(Aunque el forzaje hindú, realizado con las dos sutilezas clásicas -o incluso sin ellas- sigue siendo totalmente efectivo y engañoso para los profanos.)

 

 

COMENTARIO FINAL (SÓLO PARA AMANTES DEL ENFOQUE TRASCENDENTE)

La presentación basada en la frase Un clavo saca a otro clavo está basada en el enfoque trascendente que, como he expuesto en otros artículos, pretende transmitir de un modo metafórico y simbólico una idea que inspire a los espectadores en algún sentido (en el mejor de los casos el que ellos quieran entender o necesiten).

La frase hace referencia a que sólo se termina de superar un amor del todo cuando estamos listos para que aparezca el siguiente y lo dejamos entrar en nuestra vida.

En este caso la carta enrojece metafóricamente la primera vez por ser objeto del amor primero, el que se pretende dejar atrás.

Y al final del juego, otra carta enrojece (el segundo amor) pero no en la baraja, sino que ocupa el lugar de la otra carta y que representaría simbólicamente ese nuevo amor que traería renovadas esperanzas e ilusiones para esa persona.

También podríamos presentar el efecto como metáfora de un defecto personal que se transforma en una cualidad deseada.

Por ejemplo, imagina que una persona desordenada me cuenta que le gustaría ser más organizada.

Entonces le doy a elegir una carta diciendo que representa su –supuesto- defecto, el desorden. A continuación le digo que ponga la mano encima y que la impregne de su identidad. Entonces la carta se vuelve roja (el color representa la identidad del espectador).

Aparto la carta y le pido que piense ahora en la idea de ser ordenado y que elija otra carta. Esta segunda carta elegida representará el orden. Una vez devuelta, le pido al espectador que coloque su mano encima de la baraja, impregnando de nuevo su identidad en la carta.

Sin embargo, al extender ahora, ninguna carta se vuelve roja. Es como si la identidad del espectador no pudiera “casar” con la carta que representa el orden.

Tras este conflicto –que se puede reiterar opcionalmente una segunda vez- le digo al espectador que ahora yo sí veo una carta roja.

Cuando cae en la cuenta y gira la carta roja de la esquina, comprueba que se ha convertido en la segunda elegida. Es decir, la carta del orden ha ocupado el lugar de la carta del desorden.

La cualidad se ha instalado donde estaba el defecto.

Normalmente, le entrego la carta roja para que se la quede de recuerdo tanto del juego como de su propósito de mejorar ese aspecto de su vida.

 

NOTA FINAL

La estupenda imagen está sacada de la siguiente web:

El IRAM del PICO VELETA, un hito histórico para La Vuelta

 

 

 

 

 

 

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9 IDEAS QUE DAN QUE PENSAR


 
1. La primera reacción de un buen porcentaje de espectadores a la hora de enfrentarse a un espectáculo de magia es la de “a ver si es bueno y no le pillo los trucos” o simplemente “voy a ver si le pillo el truco”.
 

2. El espectador necesita una explicación genérica ante el misterio de lo imposible. Si los magos no se la procuramos, entonces se verá impelido a buscar trucos, trampas manipulativas y trucajes.

Ésta explicación genérica que nos convendría buscar y expresar con nuestra magia fue conceptualizada por Tamariz con el término de solución efecto.

(Esto es especialmente cierto si realizamos efectos con enfoque realista. No lo es tanto si recurrimos a enfoques ficcionales o trascendentes.)
 

3. Cada mago debería buscar cuál es la solución efecto que mejor funciona para él.
 

4. Un principio de la filosofía hermética indica que, como es adentro, es afuera.

Mi interpretación de esta sentencia es que percibimos las cosas configuradas por lo que llevamos dentro de nuestra psique (miedos, deseos, expectativas, creencias, conflictos y traumas no resueltos, lectura de experiencias vitales previas, etc.).
 

5. Las personas se asombran antes las capacidades de la mente y las perciben como ilimitadas, quedando aún muchas por explorar. Las capacidades de los mentalistas ocupan parte de este hueco en su imaginario.
 

6. Ello hace que el mentalismo sea la rama de la magia que mayor credibilidad tiene. Muchos espectadores lo perciben como producto genuino de las capacidades especiales de los mentalistas, no planteándose trucos ni trampas a este nivel.
 

7. De todas las capacidades demostradas en efectos de mentalismo, la más aceptada por los espectadores profanos es la de la sugestión, o sea la capacidad del mentalista de dirigir y llevar el pensamiento por determinados laderos y recovecos.
 

8. A diferencia del ilusionismo, en que a menudo existe la sospecha de trampa manipulativa, en mentalismo cualquier manejo pasa mucho más inadvertido, al asumir los espectadores que los métodos del mentalista son de índole más psicológica.
 

9. Una vez que el espectador se convence de lo que lo que está experimentando es producto de la habilidad psicológica del mago (o mentalista) para sugestionarlo y alterar sus percepciones, tenderá a seguir con esta percepción al presenciar el resto de los efectos, siempre que éstos cumplan unas pautas determinadas.

 

De todo lo cual se deduce una concepción mágica que planea en mi desde hace bastante tiempo pero que se ha ido concretando mucho más en este último año.

La vía mental es el ebook resultante de este trabajo.

A puntito de salir.

 

 

 

 

 

 

 

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LA SOLUCIÓN EFECTO por Mariano Vílchez

 

Hay un concepto de Tamariz que aparece en La Vía Mágica que se descuida bastante en magia.

Es el de la solución efecto.

La solución efecto sería la forma mágica última a través de la cual el efecto podría tener lugar.

Es la explicación sobrenatural, psicológica o, llanamente, mágica que seduce al espectador una vez que ha terminado el efecto -y en los días siguientes-, de modo que no se ve tan impelido a analizarlo en busca de trucos y trampas.

Concretamente, en su libro, Tamariz cita seis tipos de soluciones efecto.

  1. Poderes supra normales de los magos.
  2. Fenómenos inexplicables que suceden en determinadas condiciones.
  3. Poderes no admitidos por la ciencia oficial, pero que todos tenemos potencialmente (telepatía, precognición, etc.).
  4. La casualidad, el azar y la suerte que nos favorece especialmente como magos.
  5. Capacidades especiales a nivel de memoria, fuerza, olor, tacto,…
  6. Capacidad de hipnotizar y sugestionar colectivamente y hacer ver lo que deseamos.
  7. Alucinaciones producidas por sustancias que llevamos nosotros mismos.

El hecho es el siguiente. Si bien una presentación o ficción adecuada puede seducir el imaginario del espectador por un momento, distrayendo su tendencia al análisis durante el mismo, una vez acabado el juego, su halo desaparece y el espectador analítico queda sólo con su racionalidad, lo que lo lleva –en un plazo más o menos largo- a intentar analizar el efecto.

En cambio, la solución efecto es un puente de plata por el que podemos seducirlo más allá del tiempo en que dura el efecto. Será algo a lo que podrá agarrarse, una vez pasados los efectos embriagadores de la presentación, aun cuando no esté del todo convencido sobre su veracidad.

Analicemos un poco las implicaciones de este crucial principio.

¿Por qué funciona el juego? ¿En qué radica la magia del efecto? ¿Qué solución psicológica, metafísica o simplemente mágica tiene el efecto que acabo de presentar?

Si el espectador no encuentra una solución más o menos verosímil a este nivel, su pensamiento irá en busca de trampas y métodos de engaño.

Quizás puedas pensar que esto es lo normal, que hay un acuerdo tácito entre espectador y mago por el que tanto él como nosotros asumimos que en ilusionismo se utilizan trampas, trucajes y otros lides que ayudan al mago a dar sensación de imposibilidad.

Y puede que esto sea cierto, no te lo cuestiono.

Sin embargo -y al mismo tiempo- creo que es necesario desafiar esta premisa en aras de una magia más profunda, misteriosa y mágica.

Precisemos un poco más y veamos qué tipo de soluciones en el imaginario del espectador puede llegar a ser soluciones efecto. Dicho  de otro modo, de todas las opciones dadas por el maestro Tamariz, veamos cuáles son más susceptibles de funcionar en la práctica.

1. El ritual del juego

La combinación de elementos y manejos a veces puede ejercer un poder de seducción posterior al tiempo del efecto, llevando al espectador a creer –o al menos cuestionarse- la capacidad de esta combinación para generar el efecto o parte de él.

Al fin y al cabo, la magia blanca tradicional basada parcialmente en el ritual (al margen de otros factores como el halo del mago) funciona por su poder simbólico y metafórico que nos seduce e impacta profundamente a nivel inconsciente. Se crea o no en ella, su influencia no es menor en la psique de quien la presencia.

Veamos un ejemplo concreto sacado de mi último ebook Tetraedro, el comercializado efecto WhiteStar.

Whitestar es un Fuera de este mundo con fotografías de personas en blanco y negro.

El mago introduce el tema de la tragedia del Titanic y saca dos objetos, por ejemplo una pluma y un viejo reloj de cadena.  A continuación, los espectadores mezclan las fotos y las reparten de cara en dos montones delante de ambos objetos.

Entonces el mago explica que la pluma es una reproducción de la que se usó para redactar la lista de supervivientes del naufragio y que el reloj de cadena es similar a uno que perteneció a una de las víctimas.

Entonces se vuelven las fotos. Cada una tiene detrás tienen el nombre y una breve biografía de cada personaje. Al final, en mayúsculas, figura el término de “muerto” o “superviviente”.

¡Resulta que todos los personajes que se colocaron delante del reloj de cadena perecieron en el naufragio, mientras que los de la pluma fueron todos supervivientes!

Aunque el efecto es una aplicación directa del principio del Fuera de este mundo, el ritual, la ficción y la temática del efecto lo convierten en algo diferente. Todo el imaginario del espectador –conocedor desde hace mucho tiempo de la historia del Titanic- se verá sin duda seducido por la trama.

Te aseguro incluso que para algunos espectadores, la posibilidad de que los objetos influyan en la elección correcta de las fotos, ya sea por alguna recóndita razón esotérica, mágica o simplemente psicológica, puede llegar a ser absolutamente verosímil.

Y una vez más, si una rutina seduce hasta ese punto, la solución efecto dificultará el análisis certero del efecto, al despistar y llevar al espectador hacia una explicación que no necesita ni trampa ni cartón.

 

2. Alguna creencia, mito o tópico comúnmente compartido, aun cuando sea cuestionado.

Si la presentación se apoya sutilmente en algún mito o tópico compartido, su grado de seducción en el espectador va a ser poderoso, aun cuando el espectador se cuestione la veracidad de este tópico.

Por ejemplo, en mi presentación del efecto de Cardtoon de Dan Harlan utilizo un detalle que creo influye a nivel profundo en los espectadores como solución efecto.

Como el efecto se basa en el principio del cine, pregunto a los espectadores si han escuchado hablar de la publicidad subliminal. Automáticamente alguno me habla del conocido rumor del experimento con fotogramas ocultos durante cierta proyección que llevaron a los espectadores a consumir muchas más Coca-Colas y palomitas.

Entonces le digo que en realidad todo eso es un mito que realmente nunca sucedió.

A continuación rifleo un poco las cartas de dorso para que se vea el comienzo de movimiento del pequeño mago dibujado. Le digo que mire la baraja y repito el rifleo un par de veces. Sólo entonces, le pido que nombre espontáneamente la carta que le venga a la mente.

Te aseguro que, cuando al final se revela que la “película” acaba con la carta elegida, muchos espectadores no pueden por menos que pensar que, de algún modo, al pasar las cartas al principio, les he colado algún “fotograma” para que nombren la carta en cuestión.

En este caso la metáfora del cine y la publicidad subliminal es extraordinariamente pertinente, a lo que se añade el maravilloso -e inimaginable para los profanos- método de la propia baraja.

Quizás en este ejemplo el guión sea demasiado directo. Sin embargo, fíjate en que también niego la posibilidad de la idea que quiero sugerir.

Por otro lado, quizá sea probablemente más efectivo aún limitarse a anunciar el efecto con el nombre del juego y decir algo así como:

Voy a haceros el misterioso efecto de la carta subliminal.

El término “subliminal” ya hará su trabajo en el imaginario de los espectadores.

 

3. Alguna capacidad específica y concreta del mago aplicada en un determinado efecto.

A veces los manejos y la propia presentación pueden sugerir este tipo de solución efecto.

Te pongo un par de ejemplos.

El espectador escoge y devuelve la carta al mazo. Por algún procedimiento (vistazo, marca, forazaje, etc.) conoces la identidad. Ahora vas enseñando las cartas una a una al espectador fijándote mucho en su mirada. En un momento determinado le enseñas la carta elegida, te detienes y anuncias que es ésa.

En este caso la solución efecto es que eres capaz de reconocer en la mirada del espectador –o en su lenguaje no verbal-  en qué momento está viendo su carta.

Para llevarlo a esta solución efecto, tienes dos caminos.

a. Anunciar abiertamente que tienes esta capacidad –Puedo detectar lo que piensas en determinadas circunstancias– y realizar el efecto, confirmando esta afirmación.

b. O simplemente puedes realizar el procedimiento, procurando sentir que esta solución efecto es real. Para ello, puede repetir en tu guión interior algo así:

Voy a fijarme en su mirada. Ahora, lo noto, acabo de verla.

De ambos opciones, creo que la segunda opción es la más sugerente y más convincente para el espectador. Por el concepto de autoconvencimiento, menos es más, además del hecho que todo lo que decimos directamente se cuestiona automáticamente, salvo que sea palpable y evidente en el momento en que lo decimos.

Otro ejemplo. He visto a algún mentalista (ya no recuerdo si Blake, Osterlind o Benji Bruce) realizar el efecto de adivinar el dinero que hay en el bolsillo del espectador de una forma peculiar.

Cuando el espectador ha cogido las monedas en su puño, el mago le ha pedido que sacudiera el puño para que se escuchase el entrechocar de las monedas. Sólo entonces ha escrito la cifra en su cuaderno.

En esta caso la solución efecto es que el mentalista es capaz de adivinar las monedas sólo con el sonido momentáneo de su entrechocar en la mano del espectador, algo sugerente pero poco viable una vez que te pones a considerarlo.

De no hacer esto, la solución efecto tendría que ser la de que el mentalista tiene la capacidad de adivinar directamentelas monedas que puede tener el espectador en su bolsillo sin más, algo no fácil de asumir.

De esto se deriva que es menos probable que el espectador buscase truco o trampa en el caso de la versión de  entrechocar las monedas que en el caso de anunciar directamente la cantidad.

Aunque esto es el relativo. Si el carisma o el halo del mago es lo suficientemente fuerte (el del maestro Blake, por ejemplo) es más probable que algunos espectadores compren la solución efecto de la capacidad directa del mentalista.

 

 4. La capacidad de sugestión del propio mago.

La capacidad de sugestionar y ser sugestionados está sobrevalorada en el imaginario de los espectadores.

De todos los poderes psíquicos atribuidos del mentalista: telepatía, adivinación, clarividencia, telequinesis, sugestión…, éste último es el más aceptado por los espectadores, quienes se saben influidos y manipulados por el poder de la publicidad y los medios.

Es más fácil comprar una presentación mental basada en el poder de la sugestión que en el de la adivinación, por ejemplo. Esto no  significa que un mentalista no pueda conseguir adivinar de forma creíble la mente del profano, sino que ello requiere un mayor trabajo y cuidado.

La creencia y asunción de que somos sugestionables es mucho mayor, de ahí la eficacia de las presentaciones mentales que venden o sugieren esta solución efecto.

Como ejemplo de esta estrategia, no puedo dejar de citar ciertos mentalistas (como César Vinuesa o Jon Zabal) de explicar o sugerir, al final del efecto, las razones ocultas por las que los espectadores se han dejado influenciar durante el mismo para llegar al resultado previsto.

En un efecto de Zabal, un voluntario va eliminando espectadores con camisetas de distintos colores (prestadas al principio por el mentalista) a partir de un texto escrito y de las propias decisiones de los espectadores con respecto a él.

Al final, sólo queda el espectador que lleva la camiseta verda, hecho que Zabal revela en una predicción que estuvo en todo momento en manos de otro espectador.

Como corolario, cuando parece que todo ha terminado, Jon recuerda que, al principio del efecto y en otros momentos del mismo, ha repetido constantemente la frase “Vienen extraños rumores de esperanza”.

Entonces escribe la frase en una pizarra y, no sólo se sugiere que la palabra esperanza ha evocado el color verde durante toda la rutina, sino también que las iniciales de las palabras de la dicha frase (Vienen Extraños Rumores De Esperanza) forman, curiosamente, la palabra “verde”.

Para terminar, si quieres plantear aplicar una solución efectos a algún juego, te animo a hacerte la siguiente pregunta:

¿Qué detalle, motivación, presentación, parte del guión, falsa pista explicativa o manejo puedo encontrar para este juego que pueda seducir a mis espectadores sugiriéndoles una solución plausible, verosímil y mágica en su imaginario?

 

 

NOTAS Y ACLARACIONES

1. Si quieres saber más sobre autoconvencimiento, consulta mis ebooks Los Pilares del Asombro: limpieza y Los Pilares del Asombro: resistencia al análisis.

2. Si quieres más ejemplos de soluciones efecto, encontrás algunos más en mi último ebook Tetraedro.

3. El poder que tiene la posibilidad de sugestión en el imaginario de los espectadores me ha llevado a toda una concepción mágica basada en esta solución efecto como piedra angular de toda la sesión mágica, y es la utilizo actualmente cuando actúo.

Muy pronto saldrá un ebook con esta concepción: La vía mental.

 

 

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CARA Y CRUZ DEL SIGNIFICADO EN MAGIA

¿Cuál es la cara y la cruz que querer expresar ideas a través del ilusionismo?

¿Cómo actúan nuestras presentaciones? ¿Favorecen o empañan nuestra magia?

¿Cómo conseguir guiones que realcen nuestros juegos sin quitarles fuerza?

 

VENTAJAS DE EXPRESAR SIGNIFICADO A TRAVÉS DE LA MAGIA

1. Como dijo, Robert E. Neale, el significado (o sentido, según se quiera traducir) es la mejor misdirection.

Si el espectador asiste a un efecto puramente realista, donde sólo cuenta la imposibilidad, sólo le queda una vía: enfrentarse al conflicto racional de la experiencia vivida. Cierta frustración que conduce a la búsqueda de una explicación que lo puede llevar buscar en YouTube el efecto revelado.

En cambio, un efecto con mensaje puede dejar buen sabor de boca a pesar del reto intelectual.

Recuerda una ocasión en que realicé un efecto de coincidencia para una pareja con la intención de expresar su compatibilidad como novios.

Cuando vi la satisfacción de la chica por la coincidencia, jugueteé un poco proponiendo- como farol experimental- explicar el efecto. Enseguida ella saltó:

Déjate de explicaciones. Ha salido y ya está.

Claro.

Era más importante la sensación de armonía con su pareja que el hecho de desintrincar cómo diantres se había producido la coincidencia.

Cuando el sentido o el mensaje del juego nos llega de verdad, importa muchos menos la necesidad de averiguar el porqué.

 

2. En segundo lugar, los contenidos y mensajes de nuestros juegos pueden ocasionalmente inspirar a espectadores.

La misión del arte, aparte del placer estético es hacernos despertar, hacernos crecer, transformarnos.

El ilusionismo como arte no puede ser distinto. Aparte del impacto del asombro ante lo imposible, también puede servir para vehiculizar –en términos de Luis García– ideas inspiradoras y provechosas para nuestros espectadores.

Sin olvidar el mensaje básico subyacente a cualquier efecto de magia que a Woody Aragón tanto le gusta verbalizar:

No hay nada imposible.

 

3. Asimismo, la magia como vehículo nos sirve para expresarnos nosotros como artistas: nuestra visión, nuestros valores y nuestra filosofía. Las cosas que nos apasionan o las que odiamos.

Darle nuestra identidad a nuestra magia es darle halo, vida y fuerza, algo que percibirán nuestros espectadores y los llevará a la máxima emoción.

Por otro lado nos hará gozar a nosotros al crearla y al interpretarla.

 

4. El expresar mensajes a través del ilusionismo estimula la creatividad. No sólo te toca construir bien un juego aplicando los conceptos teóricos relevantes, sino que ahora te toca cuidar la estructura y el texto para que el juego transmita la idea que pretendes. Conseguir la mejor presentación, la que realza el efecto, emociona y deja poso en los espectadores.

 

5. Finalmente, si tus presentaciones son originales, tus juegos se percibirán distintos a los que hagan otros magos, aunque el efecto sea el mismo.

Si haces, por ejemplo, una Pesadilla del Profesor donde hablas de que todas las personas tienen el mismo potencial (cuando las cuerdas se igualan) a pesar de ser “distintas” en apariencia, pues esa versión se recordará especialmente por el halo especial que le confiere la presentación.

Mini reto: ¿Qué temas personales podrías expresar con esta rutina de cuerdas tan increíble?

Pero no es oro todo lo que reluce.

Vayamos al reverso de la moneda. Éstos son algunos inconvenientes de expresar significado a través de la magia.

 

INCONVENIENTES DE EXPRESAR SIGNIFICADO A TRAVÉS DE LA MAGIA

1. En palabras de Gea, el significado puede llegar a diluir el efecto.

Si tu guión está muy recargado, si usas demasiadas palabras en tu charla o cuentas historias no sincronizadas con tus juegos, entonces te estás cargando parte de la fuerza de tus efectos.

Es cuestión de sentido común. Si alimentas la atención del espectador con un exceso de significado, le quedará menos energía mental para procesar lo imposible.

Eugene Burger recomienda revisar el guión una y otra vez hasta quedarnos con el mínimo de palabras. Lo mismo que cuando se edita un cuento o una novela.

Menos es más.

Lo que pasa es que conseguir este equilibro charla justa/potencia del efecto no es nada fácil.

Magos como Eugene Burger, Gabriel Pareras o Gea lo alcanzan en muchas ocasiones.

Porque no basta con que haya un mínimo de palabras, sino que éstas deben ser relevantes y subrayar los efectos subliminalmente.

 

2. El segundo problema es cómo hacerlo. Así como hay una metodología clara para construir buena magia iniciada por el maestro Ascanio, no hay una metodología clara y establecida para asociar un efecto a una idea o mensaje.

Ése ha sido gran parte de mi trabajo junto a Vicente Mustieles en la revista El Sapo Alquímico (coeditada por Vicente, Paco González y un servidor).

Inspirados por el colosal trabajo de Luis García, nuestro reto fue intentar conceptualizar los principios que permitiesen conseguir ese reto de forma clara y didáctica.

Aunque algunos magos consigan expresar sus ideas con su magia de forma consciente o intuitiva, hay muchos todavía que no se ven capaces de hacerlo con eficacia.

 

3. Expresarte a ti mismo a través de tu magia requiere saber quién eres en primer lugar.

Si no te conoces, no puedes meter  en tus presentaciones esas facetas tuyas que daría poso a tus juegos.

Y encontrarse a sí mismo supone un largo camino de exploración sostenida y valiente, con experimentos fallidos, ensayos, errores, tropiezos y, de vez en cuando, alentadores aciertos.

 

4. Finalmente, otro problema importante es el pudor que sienten algunos magos de volcarse en su magia. Pudor por mostrar su mundo interior. Pudor por la posibilidad de influir en los demás.

Creo que a estas alturas de la película tales pudores son absurdos.

Cualquier arte siempre ha sido un medio de transmitir ideas, inspirar a los demás, contribuir a liberar a las personas haciéndolas conscientes de ideas, situaciones y valores que nunca se habrían planteado de otra manera.

Y si la magia es arte, no puede por menos que ser, ella también, un vehículo para expresar lo que el artista es, sin que éste tenga miedo a influir en su público ya sea de un modo inconsciente o intencionado.

 

NOTA: La preciosa foto de cabecera está sacada de www.caosyciencia.com

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LA UTOPÍA DE LA IMPOSIBILIDAD EN MAGIA por Mariano Vílchez

La imposibilidad mágica es un reto para la mente racional del espectador profano.

Necesitamos saber, explicarnos cómo, averiguar la manera…

Es la fascinación del enigma, de la novela de misterio, de la búsqueda científica o de la simple adivinanza.

No podemos evitarlo.

Hoy en día, además, el espectador cuenta con medios que antes no existían:

1. Sabe que la magia ilusionista tiene truco. A estas alturas no le queda ya la más mínima duda.

2. En muchas ocasiones ve magia en vídeo y, si quiere, puede rebobinar mil veces el juego grabado.

Y ahora yo te pregunto:

¿Cuántos juegos resisten un rebobinado y visionado sostenido para la mirada del espectador curioso y avezado?

Menos de lo que se podría pensar en un primer momento. Si no consiguen ser desmantelados por completo, al menos revelarán algún detalle o manejo que conduzca a alguna solución,  sea ésta falsa… o verdadera.

(Conozco a un profano que necesitó rebobinar un vídeo una tarde entera para lograr detectar el mecanismo del Hang Pien Chien.  Fíjate si es buena esta técnica.)

3. El profano también puede acudir a Internet, a YouTube, y encontrar claves valiosas para satisfacer su curiosidad en el acto.

4. Finalmente –y esto es de toda la vida- el profano puede discutir con sus amigos tras una actuación y entre todos destripar el show presenciado.

Una vez, tras una actuación de magia de escena, cenando con amigos profanos comprobé  –mudo y consternado, aunque traté de disimularlo- que de dos horas de espectáculo, al final lo único que no llegaron a destripar estos amigos fue lo de la caja que siempre estuvo colgada en el escenario y al final contenía una predicción de todo lo sucedido, esas tres cuerdas desiguales que se igualaron y desigualaron de nuevo, y aquél mago que producía incesantes cartas de sus manos vacías.

Todo lo demás había sido destripado. ¡Y en la mayoría de los casos de forma certera!

La cuestión es…

¿Qué podemos hacer en estos tiempos para seguir luchado por esta utopía de la imposibilidad en magia?

Te voy a dar 8 ideas que quizá puedan ayudarte a acercarte un poco más a esta formidable empresa. Estos 8  puntos son inherentes a mi estilo y forma de ver la magia ilusionista.

1.Meaning is the best misdirection.

En palabras de Robert E. Neale, el sentido (o significado) es la mejor misdirection.

Si tu efecto tiene una presentación sugerente, una ficción que envuelve desde el principio y/o un mensaje esperanzador para el espectador, entonces hay muchas menos probabilidades de que el espectador se ponga a analizar el efecto, y mucho menos buscar posteriormente información sobre cómo fue posible su realización.

Y esto es así porque el profano  va a quedar satisfecho por el sentido que, consciente e inconscientemente, percibe del efecto.

Y esa satisfacción compensa sobradamente la frustración de la racionalidad rota.

Y si no mira este vídeo de Eugene Burger realizando su versión del hilo roto y recompuesto.

¿Qué te ha parecido? ¿Crees que alguien va a pensar en el método al presenciar este efecto?

Claro que no. La atmósfera mágica  creada –y es vídeo, imagínate verlo en vivo-, la alegoría, el simbolismo, la profundidad del texto hacen que al espectador se la sople cómo se reconstituye el hilo.

Y no le va a apetecer analizar ni rastrear el método porque ha quedado profundamente satisfecho con el impacto de la emoción mágica.

Recuérdalo. El sentido es la mejor misdirection

 

2. Estudia teoría mágica a jopo. ¿Qué te voy a decirte yo?

Como twitteé una vez, los trucos son fácilmente rastreables en internet, en cambio los principios de teoría mágica son invisibles e insondables.

La teoría requiere tiempo y estudio metódico. Y normalmente es que un profano curioso busca métodos y trucajes. Rara vez llegará al punto de estudiar principios de teoría mágica. Y si lo hace, a lo mejor es que lleva un mago dentro  (o un neurocientífico).

El caso es que existen un montón de principios teóricos que pueden blindar tu magia ante el intento de análisis de un profano. Y éste ni se imagina que la base principal de la imposibilidad es la combinación de detalles y sutilezas psicológicas relevantes para el juego en cuestión.

Dicho sea de paso, los principios teóricos que pretenden salvaguardar la imposibilidad de un juego son el objeto de mi inminente libro sobre resistencia al análisis, el cuarto y último de la serie Los Pilares del Asombro.

3. Domina la técnica y, si no, esfuérzate en buscar juegos automáticos y semiautomáticos maravillosos.

Si la técnica que has de usar para un determinado juego no está templada, óbviala y no hagas ese juego aún. Ten paciencia y sigue ensayando.

Si estás empezando y estás aún verde a nivel técnico, busca, estudia y presenta esas perlas que son los juegos automáticos y semiautomáticos.

Hay verdaderas joyas (Fuera de este Mundo, rutinas de Póker, el Triunfo de Bannon, localizaciones imposibles…).

Merece la pena dedicar años de esfuerzo en  buscar y recopilar estos juegos estudiando a los mejores magos, ya sea en libros o en DVDs.

En estos efectos, además, puedes dedicar tu energía a encontrar una presentación sugerente, que llegue al espectador y suspenda su tendencia analítica (ver punto 1.).

 

4. Prueba el juego en ambientes de confianza.

Tus familiares y amigos conocen bien tu gestualidad y expresiones faciales. Si el juego los engaña, a pesar de que te conocen bien, entonces es bastante probable que engañe también a tus espectadores.

Además, esto te dará la confianza necesaria para transmitir con más seguridad la emoción de lo imposible a tus espectadores.

Pero no abuses.

Como decía un compañero del Círculo Mágico Granadino, “Cuando me ofrezco a probar un juego en casa, mi mujer y mis hijas salen despavoridas. Sólo se quedan mis dos gatas. Eso sí, nunca ponen pegas.”

 

5. No escatimes el esfuerzo. Cuida los detalles que la mayoría no cuida.

Recuerdo que un profano me comentó una vez que sabía que los magos “obligábamos” a elegir una carta.

Y es que resulta que en una boda había seguido de mesa en mesa al mago contratado para ese banquete. El mago daba a elegir una carta – según, me comentó- y luego calentaba un alambre que se retorcía solo para formar el nombre de la carta.

Lo que más le asombró a aquél profano fue que “en cada mesa elegían la misma carta: el dos de corazones”.

Moraleja: Cuida los detalles. Si vas a hacer el wiregram, lleva tres cuatro diferentes para ir variando en cada mesa. Claro que eso requiere el esfuerzo de comprarlos, de clasificarlos en la chaqueta y de acordarte de la carta a f… en cada una de las mesas.

Otro ejemplo, si haces magia con una baraja “especial” que no puede darse a examinar en ningún momento, busca la manera de cambiarla por otra normal entre el final de esa rutina y el principio de la siguiente.

Luego déjala en la mesa y espera… Si algún profano te pregunta por ella, pide examinarla o le echa mano directamente, el misterio está completamente servido.

(Ahora bien, no sugieras tú que la examinen. Sería mucho menos impactante.)

 

Yo he llegado incluso a hacer magia para una espectador sin que él lo sepa.  En alguna ocasión, tras transformar la baraja en omni deck (bloque de metacrilato), al final de una rutina de carta ambiciosa, me he situado solitariamente en algún rincón del pub con el bloque en mano y he reparado en que algún espectador me miraba de reojo.

A la que se descuidaba este espectador –mi visión periférica es bastante amplia- y dejaba de un momento de mirar, he cambio de nuevo el bloque por la baraja. Entonces, cuando noto que vuelve a mirar, levanto el mazo –como si fuera aún el bloque- soplo en él con intención y de repente extiendo las cartas, mostrándole indirectamente a ese espectador que el bloque se ha vuelto a convertir en una baraja.

Entonces, siempre mirando de reojo, disfruto de su exacerbada reacción y de cómo comenta inmediatamente lo que acaba de ver con sus vecinos de barra.

 

Una vez más, no escatimes en esfuerzo. Encuentra ese detalle adicional que hará tu rutina demoledora e impenetrable.

 

 

6. Si tu espectáculo no resiste la grabación y los múltiples rebobinados, niégate a que te graben.

No dejes pistas. Me ha pasado. En mis comienzos he hecho galas en bodas y cumpleaños donde he permitido que me grabasen.

Recuerdo que en una actuación todos los juegos colaron sin problemas e impactaron bastante en los allí presentes. Sin embargo, al cabo del tiempo, me encontré a uno de los asistentes que me dijo que ya sabía cómo hacia tal y cual juego.

Y es que al cabo de unos días se reunió con sus amigos para ver la grabación y sí… rebobinaron una y otra vez.

Por eso, insisto. No permitas que graben tu actuación si no está a prueba de rebobinado.

Y estos es mejor que lo anticipes.

Me explico. Adviértelo desde el principio, antes incluso de ir al bolo. Si hay algún juego que resista la grabación, ofrece entonces dejarte grabar un momento para el recuerdo y haz el juego ése que resiste el implacable  ojo de la señora cámara, como diría René Lavand. De este modo tu actitud resultará más simpática para el que te contrata.

Y, huelga decirlo, ten cuidado con lo que subes a YouTube.

Y ahora una pregunta de reflexión antes de pasar al siguiente punto.

¿Cuántos de tus juegos resistirían perfectamente más de un rebobinado?

Ponte a pensar y momento en tu repertorio y reflexiona sobre esta idea antes de pasar al siguiente punto.

 

7. Atiende a ese espectador que te persigue de mesa en mesa

¿Qué pasa con ese espectador que te sigue te mesa en mesa cuando haces magia de cerca en un banquete?

Joder, a mí me ha pasado. Ese tipo pegajoso que pretende ver los mismos juegos una y otra vez para ver si logra analizarlos (en el peor de los casos) o simplemente por revivir el impacto de los mismos y ver la cara que se les pone a los demás (en el mejor de ellos).

Para solucionar esto, no sólo tendrás que hacer juegos resistentes al rebobinado, sino resistentes a la visión de varios “pases” del mismo juego, que es distinto y más delicado aún.

Porque un juego grabado una vez no delata el forzaje. En esa ocasión salió esa carta o esa información y punto.

Pero de mesa en mesa, si tienes que hacer un forzaje -ver el punto 3.- ese espectador persistente será testigo de cómo te cogen la misma carta una y otra vez, o de cómo eligen la misma información a nivel.  Al final los mecanismos implicados en el forzaje –técnico o psicológico- se volverán más asequibles, si no evidentes.

¿Solución a esto?

1. Ten un espectáculo a prueba no sólo de rebobinado, sino de pases múltiples, con juegos que pueden ser presenciados una y otra vez, y mantengan -aun así- su misterio e imposibilidad.

2. La segundo opción es la que yo utilizo. Cuando veo que un espectador me sigue por las mesas, hablo con él y le ofrezco y hacerle un par de juegos exclusivos a cambio de dejar de seguirme.

Siempre accede.

Entonces le hago las gomitas enlazadas, un pasa pasa de monedas en su mano o algún efecto de mentalismo de cerca con alguna tarjeta que le entrego al final.

Llegados a este punto, se queda satisfecho y deja de seguirme.

 

 

8. No digas el nombre del juego.

Aquí me vas a decir que estoy rizando el rizo.

Da igual. Lo he comprobado.

Si dices el nombre del juego, te garantizo que algún espectador analítico y curioso se va a lanzar a la piscina de YouTube y va a bucear hasta encontrar la versión “revelada” del dicho juego.

“Chicos voy a haceros un clásico de la magia. Se trata del F… (Ese juego en el que los espectadores separan las cartas en dos grupos y resulta que han separado las cartas rojas de las de negras.)

“Y ahora los Ases M… (Esa asamblea de ases maravillosa que haces tomándote una hamburguesa, y que, con ciertos manejos –gracias Faustino Palmero-, es prácticamente resistente al rebobinado de vídeo.)

¿Para qué dar pistas?

Cierto que lo de los puntos suspensivos en un artículo como éste puede resultar excesivo.

¿Qué profano va a llegar hasta este punto?

Bueno, nunca se sabe.

Aunque también puede tratarse de un mago en ciernes o, mejor aún, de un neurocientífico.

 

BONUS FINAL: LA PARANOIA DEL ENSAYO VIGILADO

Definición de la paranoia del ensayo vigilado

Síndrome consistente en el cuidado que ponen los magos cuando ensayan en un bar o en un pub, por si algún parroquiano del local los puede estar observando desde atrás o desde los laterales, descubriendo así secretos inconmensurables de la magia.

 

Si tienes este síndrome, quédate tranquilo, nadie le va a dar sentido a lo que pueda observar en tales circunstancias.

Limítate a cuidar los puntos anteriores.

Si todos cuidásemos estos puntos, nos acercaríamos un poco más a la maravillosa utopía de la imposibilidad en magia.

 

 

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J.J. Abrams y la misteriosa caja Tannen

J.J. Abrams, el creador de series como Lost, Fringe y Alias, así como de algunas de las últimas secuelas de Star Trek y Star Wars, cuenta en una charla Ted una experiencia maravillosa que lo marcó definitivamente cuando era niño.

Su abuelo lo llevó a una vez a la tienda de magia de Tannen en Nueva York. En esa ocasión le regaló una misteriosa caja de magia que costaba 15 dólares, aunque la promoción decía que el valor de contenido ascendía a unos 50.

El precio a pegar por este sustancioso descuento era que no sabías qué juegos que te llevabas exactamente.

El caso es que, cuando salieron de la tienda, su abuelo le pidió un favor personal. Tenía que esperar al menos una semana para abrir la caja.

El joven Jacob Jeffrey aceptó a regañadiente el reto de su abuelo.

Imagínate la situación. Eres niño. Te encanta la magia. ¿Habrías resistido resistir una semana sin abrir la caja?

Abrams se pasó cada día de la semana entera imaginando con mil detalles qué podía contener aquella caja. Cada día que pasaba, su firmeza se tambaleaba más y más…

 

En el fondo ésa es la grandeza del misterio.

El no saber.

Te sientas antes una pantalla blanca, las luces del cine se apagan. Todo es posible en ese momento.

Posibilidades infinitas, en términos de J.J. Abrams.

Es como cuando empiezas una relación, la deleite de revelar algo nuevo de ti a esa persona cada día, el de descubrir tú poco a poco cosas nuevas de ella.

El misterio es deseado y detestado al mismo tiempo. No encanta no saber, pero al mismo tiempo estamos deseando de llenar ese hueco del desconocimiento para sentir que todo encaja. Y ello nos empuja hacia adelante.

Es como la excitación sexual, nos encanta pero necesitamos resolverla y ese proceso nos mueve con una energía infinita…

Si has visto la serie Lost, lo entenderás. Cada capítulo formulaba una pregunta maravillosa, que se resolvía en el siguiente, al tiempo que surgía otra, y otra…

Una caja dentro de otra, sin parar.

Y cuando acaba una temporada, te llevas un mazazo por una revelación enorme, inesperada, de la que surgían infinitas preguntas, y así…

La esencia de la magia es el misterio, profundo e insondable.

Nos flipa lo imposible, necesitamos resolverlo y, al mismo, tiempo, nos encanta el no poder hacerlo.

Es como ese espectador analítico que va a por ti y, al final, cuando le fundes los plomos de verdad, se viene abajo y se ríe como un niño.

Les has hecho el favor de liberarlo de su carga racional por un momento.

Yendo regularmente a la antigua librería Urbano de la Calle San Juan de Dios, en Granada, me obsesioné por un libro polvoriento que llevaba años muerto de risa en una estantería. Nadie pagaba su prohibitivo previo.

La Vía Mágica de Juan Tamariz.

Al principio lo ignoré, pues no entendía el exacerbado precio. Luego empecé a hojearlo. A tomármelo más y más en serio. Al final me lo leí de cabo a rabo y no tuve más remedio que comprarlo.

Con él despertó mi pasión por la teoría. Con sus principios uno podía sellar la caja del misterio de cualquier juego. Y nadie podría abrirla, ni siquiera atisbar lo que había dentro.

Llegué a creer incluso que gracias a la divina teoría uno podría perfeccionar un juego antes de presentarlo por primera vez.

Estaba equivocado.

No sé puede construir todo de antemano.

Tienes que probar y ver si el método engaña.

Tienes que sentir las reacciones y su falta.

Tienes que sopesar los momentos, las palabras y los tiempos.

Observar la danza de las miradas y de la atención de tus espectadores.

Tienes que estrellarte a veces, y aprender.

Eso sí, la búsqueda de la construcción perfecta a priori me llevó a investigar y a cosechar un buen puñado de principios para que un juego fuese realmente “resistente al análisis”.

Pronto publicaré el cuarto libro de la serie teórica con esta temática.

Un mago al que le tengo mucho cariño ha accedido a prologarlo.

Ya sólo falta ultimarlo. Tiene casi tantas páginas como las de los tres primeros juntos.

La teoría está muy bien, casi tan bien como esa patada que te saca al escenario por primera vez…

 

Una semana. Un mes. Un año.

Pasaba el tiempo y J. J. Abrams postergaba una y otra vez el momento de abrir la caja.

Realmente gozaba cada día de esa mezcla de impaciencia y posibilidades infinitas.

Han pasado más de cuarenta años.

Todavía sigue cerrada.

Esa caja es para él un símbolo permanente de su forma de concebir los guiones para cine y televisión.

La teoría de la Caja. La teoría de las infinitas posibilidades.

Si acabas de conocer a alguien, o estás sentado en la oscuridad del cine esperando a que empiece la película, sabes de qué hablo.

 

 

 

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YA DISPONIBLE EL NUEVO EBOOK SOBRE POTENCIA DEL CLIMAX

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Ya está disponible el nuevo ebook LOS PILARES DEL ASOMBRO 3: POTENCIA DEL CLÍMAX.

Gracias a Manuel Ojeda por su exhaustiva revisión.

Gracias a Pedro Bryce por su valiosa asesoría.

Y a gracias a Miguel Puga por el regalo de su exquisito prólogo.

Aquí te dejo la información sobre el ebook. 

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LIBROS, DVDS Y CINTAS DE VÍDEO

 

estantería

Los maestros nunca se van.

Bueno en realidad nadie se va nunca.

La desaparición de Daryl me ha trastornado y entristecido como a muchos otros que, bien lo conocieron, bien disfrutaron de su trabajo a través de su extraordinaria producción audiovisual para magos.

También se ha ido Bob Cassidy, un científico del mentalismo.

Al enterarme, mi primer impulso ha sido acudir a la estantería donde guardo mis libros y DVDS de magia.

No ha sido complicado localizar a Daryl. Trabajos suyos como el de la carta ambiciosa, el de pases de trileros o la serie Revelations han sido impagables para mí. Una enorme fuente aprendizaje y alimento para gran parte de mi repertorio real durante años.

Sin embargo, al buscar el único libro que tengo de Bob Cassidy, mi frustración es total. No está. Ha desaparecido de mi librería.

De pronto siento un enorme fastidio. Algo que das por hecho, que olvidaste que tenías, de repente, en un instante, se convierte en lo más importante de tu vida.

Busco, busco y rebusco, y aunque por el camino voy descubriendo cosas olvidadas que reclaman mi interés, mi frustración va a más porque el ansiado libro no aparece.

¿Has tenido esa sensación alguna vez? Cuánto más lo buscas, más lo echas en falta.

Sin embargo tiene que estar aquí. Recuerdo sus juegos excelentemente construidos, sus principios de mentalismo, sus ingeniosos manejos de papeletas…

Al final desisto. Supongo que me lo llevé a  alguna parte. Tal vez esté en en el pueblo en casa de mis padres. A lo mejor se extravió en algún viaje, o quizá se lo presté a alguien, aunque esto lo dudo porque, salvo contadísimas ocasiones, no presto libros jamás.

Contemplo una vez más la estantería que cubre toda la pared. Un dineral gastado en magia. ¿Pero se puede poner precio al conocimiento que te permite construir lo imposible? De repente me acuerdo de un cajón secreto.

Lo abro. ¡Qué va! Otro intento frustrado.

Es mi área pirata, un puñado de discos grises con nombres de rotulador permanente que el tiempo ha ido borrando y que no se sabe ya de quiénes son, pero que fueron fundamentales para mi aprendizaje cuando era adicto a la información mágica y no tenía un centavo para pagarla.

Entonces caigo en la cuenta de una diferencia personal en cuanto al uso de libros y DVDs.

Soy consciente de que un DVD lo puedo volver más de una vez, sólo por el placer de volver a ver la actuación y la reacción de los espectadores, aunque a veces sea tan afectada como en vídeos de L&L publishing (John, Oh my God).

En cambio los libros, los estudio religiosamente, con un proceso minucioso (que en algún futuro artículo compartiré contigo, si quieres acompañarme), les saco todo el jugo y me olvido de ellos para siempre.

Rara vez los vuelvo a consultar.

También cometo el error de no probar ciertos juego en público, sólo porque no me parece interesante el efecto que leo en la descripción.

Y sin embargo, ¡cuántas veces mi amigo Voty me ha sorprendido con juegos de libros que supuestamente yo ya había estudiado!

Sólo valoré los efectos cuando me explotaron a la cara.

¿De dónde sacaste ese efecto?

Está en el libro La Magia Pensada de Riobóo que me recomendaste el mes pasado.

Moraleja: prueba los efectos de tus libros, aunque, a priori, por la descripción, no te parezcan muy efectivos en un primer momento.

En esto, el DVD se apunta el tanto. Ves el efecto realizado, y a veces la reacción de unos espectadores (más o menos genuina, pero no importa, porque la tuya sí que lo es).

Hablando de DVDs, qué maravilla la enseñanza privada que en ellos recibes de los maestros. Te lo explican todo con suma paciencia, una y otra vez, a cualquier hora del día, o de la noche.

Con los cintas de vídeo también rebobinabas pero a otro ritmo. El tiempo llevaba otra cadencia entonces.  Me contaba Luis Arza la celebración del fin de semana de varios magos ojipláticos alrededor de una cinta que había llegado de Estados Unidos tras meses de sequía. ¡Todo un acontecimiento!

Una cinta que guardabas en una caja de Faraday, si no querías que se desvaneciese poco a poco su contenido por arte de magia…

Daryl. De repente soy consciente de lo que te debo. La mayoría de los pases de mi rutina de cartas ambiciosa, ésa que realizo en situaciones de cocktail e informales de pie, sus pases los aprendí de ti. Y mi rutina de trileros, ¿qué habría sido de ella si Darwin Ortiz y tú no me hubierais enseñado de primera mano sus pases en sendos libro y DVD.

Tu forma de revelar la segunda carta en el Chicago Opener también me hizo reflexionar sobre el potencial del atisbo para elevar la fuerza clímax de un efecto hacia el infinito.

Gracias a los maestros. A lo que están. A los que se fueron.

Si finalmente conoces a algún maestro que estuvo enseñándote en la intimidad de tu salón a través de tu reproductor DVD o de un libro, dale las gracias como si te fuera la vida en ello.

Recuerdo el brillo de los ojos de Michael Ammar cuando le estreché la mano agradeciéndole todo su trabajo. Y cómo se puso a enseñarme un pase determinado, sólo por tener, por un vez en la vida, un momento de transmisión directa, no virtual.

Lo mismo me sucedió con el gran Colombini.

 

Y cuando -vía mensaje de Facebook- llegué a Gérard Majax, quien despertó mi vocación de niño en mi infancia en Albi.

Gracias a los maestros.

Y así es como, inmerso en esta sensación de gratitud y dando vueltas en mi silla giratoria como, sin esperarlo, reaparece ante mis ojos el libro de Cassidy.

Gracias a los maestros presentes y ausentes, ausencia falaz porque en realidad todos sigues presentes.

Gracias por hacernos soñar, por permitirnos construir lo imposible. Como esa bella ciudad de cristal del poema de Mallarmé, un instante antes de que un rayo surja del cielo y lo haga todo añicos.

Coloco el DVD de esponjas de Daryl en el reproductor DVD. Y aquí está el maestro: presente, elocuente, preciso en sus explicaciones, radiante de entusiasmo y energía.

Y mi tristeza se esfuma de inmediato.

Confirmado.

Los maestros no se van nunca.

 

 

 

 

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ÍNDICE DE MI PRÓXIMO EBOOK SOBRE LA POTENCIA DEL CLÍMAX

POTENCIA

 

En pocos días estará disponible el siguiente libro de la serie LOS PILARES DEL ASOMBRO dedicado a todos los conceptos y principios que pueden potenciar el clímax de tus juegos. 

Éste es el índice. ¿Qué te parece?

 

PRÓLOGO DE MIGUEL PUGA (MAGOMIGUE)

 

DEFINICIONES Y CONCEPTOS PRELIMINARES

Concepto de potencia del clímax

Relación de la potencia del clímax con los demás factores

Adecuada selección de efectos (Ken Weber y otros)

El punto g  (Miguel Gómez)

Las dos expresiones reactivas (Darwin Ortiz)

Efectos retrospectivos (Darwin Ortiz)

 

CONCEPTOS QUE FOMENTAN LA POTENCIA DEL CLÍMAX RELATIVOS AL EFECTO EN SÍ O A SUS LAS CONDICIONES

Sin tocar y lo hace el espectador

En la  mano del espectador

El clímax no es anticipable

Juegos suspense versus juegos sorpresa

10 soluciones para evitar que los espectadores anticipen el clímax en los juegos sorpresa

 

CONCEPTOS QUE FOMENTAN LA POTENCIA DEL CLÍMAX PREVIOS AL GESTO MÁGICO

Empezar desde un nivel de interés alto: tres formas de lograrlo (tamariz)

Evitar crear falsas expectativas (Dani Daortiz)

Dos maneras de bajar las expectativas

Colocar los STOPS claves lo antes posible (Tamariz)

3 formas de vender la realidad mágica del efecto  (ficción, halo y trascendencia)

Falsa complicación (Mariano Vílchez)

Reto provocado (Pit Hartling)

Mostrar la dificultad del efecto (Manu Montes)

Avisar si se trata del último juego

Cuidado con la recapitulación previa de las condiciones

 

CONCEPTOS QUE FOMENTAN LA POTENCIA DEL CLÍMAX A PARTIR DEL GESTO MÁGICO

El gesto mágico

El gesto mágico como estímulo condicionado imaginario (Derren Brown)

Sugestión de la sensación mágica (Richard Osterlind, Luke Jermay)

Coherencia y respeto a los procesos ficcionales propios de rutinas de mentalismo

El atisbo (Ascanio)

Los 4 factores del melacorto tamariciano

8 formas de potenciar el clímax de un efecto durante la revelación

Cómo potenciar el impacto de las predicciones

 

OTROS CONCEPTOS QUE FOMENTAN LA POTENCIA DEL CLÍMAX EN RUTINAS REPETITIVAS CON VARIAS FASES (ASAMBLEAS, CARTA AMBICIOSA, AGUA Y ACEITE,  ETC…)

Acabar cada fase como si fuera la última (Miguel Gómez)

Reserva de eficacia (acuñado por Ascanio)

Reserva de efecto (según una idea de Darwin Ortiz)

Vender la dificultad in crescendo de los efectos (Darwin Ortiz)

Manejo de múltiples clímax

El aplauso liberador

 

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