¿CÓMO SER AMATEUR EN MAGIA Y NO MORIR EN EL INTENTO?

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El artículo de hoy surge de una problemática planteada por Pablo Morión, uno de mis suscriptores más activos, quien, por cierto, también me dio título del post (Gracias, Pablo).

Antes que nada, si eres profesional, no descartes aún este artículo pues, como bien sabes, la mayoría de los magos profesionales son amateur y aficionados de corazón, dedicándole también mucho tiempo de estudio a la magia en el tiempo que les queda libre entre actuación y actuación.

No sé si has escuchado alguna vez la idea de que el mago profesional hace los mismos juegos a distintos públicos, mientras que el aficionado le va haciendo a lo largo del tiempo juegos distintos a un mismo público.

El tema es el siguiente. Si eres amateur, aficionado a la magia no profesional, entonces sueles hacer en repetidas ocasiones tus juegos  a familiares, amigos, compañeros de trabajo, conocidos y quizá, con suerte, a algún extraño con el que coincidas por el camino de la vida.

De esta situación surgen tres problemas.

 

1. No llegas fácilmente al dominio último del efecto estudiado. No lo puedes hacer una y otra vez como hacen los profesionales, que exprimen sus rutinas actuación tras actuación. No te beneficias del filtro repetido de un público profano diverso y variado.

 

2. Por otro lado, aun cuando llegues a un cierto dominio y pulido del efecto, ¿Qué sentido tiene llegar hasta él? ¿De qué te han servido tantas horas de trabajo si sólo se lo vas a poder hacer a los amigos una sola vez?

Es así de duro. Todo el tiempo que le has dedicado a la rutina no es rentable frente al número de veces que podrás presentarla en público: dos o tres, quizá a diferentes grupos de amigos y conocidos (sin contar a tu mujer, padres y hermanos, si es que están dispuestos a soportar otro juego más…).

 

3. Finalmente hay tercer factor bastante molesto y del que quizás no has sido consciente hasta ahora.

Y es el síndrome del impostor.

Quizá no sea tu caso, pero en ocasiones el mago amateur siempre se siente inferior al mago profesional. Envidia secretamente su experiencia con el público y su capacidad de ganarse la vida haciendo lo que ama. El amateur tiene que actuar escasas veces y en círculos restringidos y siente en muchas ocasiones que no está a la altura, que le está robando al profesional una parcela que no le corresponde  (no hablo aquí de actuaciones pagadas, sólo del simple hecho de actuar) y que no tiene la experiencia suficiente como para rodar sus efectos como le gustaría.

Además, el hecho de tener la mayoría de las veces público amigo puede hacerle pensar que el aplauso puede venir más del cariño que de la calidad de la actuación.

 

A continuación te voy a enunciar 10 ideas para solucionar -o al menos aliviar- estas tres problemáticas, de modo que puedas recuperar y optimizar la magnífica sensación de llegar a ser -o simplemente dejarte ser- un amateur pro.

1. No eres un impostor. Cuando en una ocasión le plantee ese sentimiento a Javi Benítez, inmediatamente me replicó algo que se había pasado por alto, algo que todos los amateurs nos viene bien recordar. Y es que el gran Ascanio era amateur.

Pero es que muchos profesionales también pueden llegar a padecer el síndrome del impostor con mucho más motivo que nosotros, sobre todo cuando está en esa fase de semiprofesionalidad, en los que están realizando los primeros bolos pagados. Ellos saben que no tienen aún la experiencia ni las tablas necesarias para ganarse del todo lo que cobran. Y no sólo en esa fase. Otros grandes profesionales siente también este síndrome. A pesar de ser excelentes profesionales, en su fuero interno sienten que ocupan una profesión, posición o estatus que no les pertenece.

Te diré un secreto. En realidad todos hemos padecemos el síndrome del impostor en algún momento y aspecto de nuestra vida. Este síndrome es fruto de la inseguridad, a veces de problemas de autoestima, y otras muchas de un perfeccionismo exacerbado.

Tu pasión y las largas horas de estudio que le has echado -le sigues echando- a este arte te legitiman.

Siéntete orgulloso de ser amateur.

 

2. Como amateur, eres libre de estudiar todos los efectos que quieras sin ninguna necesidad de buscar la de comercialidad ni pensar en que tal efecto funcione adecuadamente en tu próximo show.

Eres libre estudiar y probar todo tipo de efectos simplemente porque te gustan o te da la real gana. Amor al propio conocimiento. Y no hay más.

Puedes estudiar variantes y métodos de un determinado efecto hasta la saciedad, sin pensar en que tal efecto tenga que funcionar profesionalmente. Después puedes probar esas variantes con tu público habitual de amigos y conocidos. Como son variantes, no te repetirás tanto y habrá menos peligro de que los aburras con la repetición. Al final podrá hacerte una idea bastante buena de la versión que mejor funciona.

No tienes prisa. Disfruta y aprende.

3. Puedes hacer largos viajes -y travesías de desierto- sin necesidad de llegar a buen puerto.

Puedes explorar a fondo un tema, efecto o autor.

Puedes, por ejemplo, dedicarle un año (o dos) a las asambleas, otro a los pasa pasa de monedas, un año a Vernon, dos meses a la predicción abierta, y así…

Al final llegarás a tu mejor versión de casi cualquier efecto clásico y habrás aprendido muchísimo por el camino.

Tu rutina no estará tan rodada como una rutina profesional pero hasta cierto punto la habrás pulido a base de reflexión, ensayo y el filtro de tu público habitual de amateur.

 

4. Estudia teoría a mansalva. Allanarás el camino y te ahorrarás años de ensayo y error.

Aprende conceptos teóricos de libros como el volumen 1 de La Magia de Ascanio publicado por Páginas y de otros libros sobre teoría mágica. En un próximo post enunciaré un listado de libros sobre teoría mágica que merece la pena estudiar a fondo.

Y, por supuesto, sigue conectado a este blog. En él iré compartiendo poco a poco diferentes conceptos teóricos que te permitirán pulir antes y mejor cualquier rutina a la que te enfrentes.

La teoría te ayudará a paliar -al menos parcialmente- esa falta te rodaje ante el público.

 

5. Sesiona. Relaciónate con magos frecuentemente, semanalmente si puedes. Los magos nunca se cansarán de tus infinitas variantes, ni de que les repitas un efecto de tal o cual manera.

Además, tus colegas magos, aunque sean amateurs, también tienen su propio público de amigos y conocidos diferentes al tuyo, con lo que os enriqueceréis con el feedback obtenido por unos y otros.

Sesionando también se puede llegar a pulir bastante aceptablemente una rutina.

¡Y lo bien que se pasa en estas reuniones!

 

6. Apúntate a un bombardeo. Di que sí a todo. Di que sí a tu círculo mágico, a esa asociación de vecinos, a ese cumpleaños del amigo de un amigo. Prodígate.

Eso sí, no seas pesado. Está bien que actúes motu propio la primera en cierto ambiente. Pero las veces siguientes que te encuentres en ese mismo contexto, espera a que te pidan magia para volver a actuar. Y hazte de rogar un poco. Que realmente desean esa magia única y maravillosa que sólo tú puedes darles.

 

7. Atrévete a hacer magia impromptu en pubs y bares. Empieza haciendo magia en tu mesa para los amigos. Y luego, si la mesa vecina muestra interés, da el salto.

Si tienes suerte y el camarero te lo permite, de vez en cuando podrás compartir algo de magia con sus clientes.  Pero, una vez más, no conviertas esto en algo habitual. El hacer magia regularmente en un local ya toca el ámbito profesional.

 

8. Da clases de magia. Realiza rutinas tuyas a tus alumnos en cada clase.

 Pero no conviertas las clases en una exhibición personal.

Las veces que hecho algún efecto dando clases de magia, siempre lo he hecho con dos motivaciones principales.

a. Para mostrarles el impacto de un determinado efecto que quiero enseñarles para su estudio.

b. Al final de la clase, para despertar su gusanillo, estimular su imaginación y hacerlos soñar con lo que se puede llegar a conseguir con el tiempo.

 

9. Escribe y guarda tus rutinas una vez que las has pulido. O si lo prefieres, grábalas en actuación y con la explicación completa. Con el tiempo sentirás la satisfacción de haber acumulado toda esta información que podrás compartir con colegas magos, o simplemente disfrutar viéndola o leyéndola tú mismo, evitando así que la olvides con el paso del tiempo.

Escribe un blog como éste. O escribe un libro. Estos dos ejemplos me suenan de algo.

 

10. Plantéate darte hacerte semiprofesional o profesional.

Si realmente eres un estudioso y apasionado de la magia, si has llegado a buenas rutinas y tienes el gusanillo de compartirlas con mucha gente,  si en el fondo en el fondo de ti deseas realmente dedicarte a esto y vivir de ello, plantéate, aunque sólo sea por un momento, esta posibilidad.

 

¡Una vez más, gracias Pablo, por la inspiración para haber escrito este post!

Lo mismo que Pablo, mándame tu problema, dificultad o deseo en relación a la temática del blog al correo potenciatumagia@gmail.com  o deja tu comentario a continuación. Me encantará contestarte y, si la respuesta se me alarga y el tema puede interesar a más lectores, es probable que la convierta en un artículo completo.

 

¡Y AHORA TE TOCA A TI!

¿Cuál de los puntos vistos te parece más interesante? ¿Cuál de ellas potencias ya personalmente?

Y si crees que me he dejado alguna idea importante sobre el tema, no te cortes y coméntalo más abajo.

 

NOTA

La foto de cabecera está dedicado o otro amateur maravilloso y, sobre todo, un gran creador de juegos: el carismático John Bannon.

La foto está sacada del enlace www. magifest.org

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4 pensamientos en “¿CÓMO SER AMATEUR EN MAGIA Y NO MORIR EN EL INTENTO?

  1. Gracias Mariano, como ya te he dicho en el correo, me alegra haberte sugerido este tema, que hayas dedicado tu tiempo y compartido tus ideas con nosotros. Me parece un acierto tu abordaje en todos los puntos y creo que personalmente me servirá de apoyo para seguir disfrutando de la alegría de la magia. Me ha alcanzado la sonrisa varias veces cuando me he visto reflejado en el pub o en la cafetería y recibido la mirada y la petición de desconocidos para compartir mis diversiones. Y siempre hay que agradecer la paciencia de la familia y los amigos, de la misma manera que ellos agradecen pasárselo bien con algo diferente. Las «curas» que comentas surtirán efecto seguro, aunque concretamente el tema de «impartir clases de magia» no sé si porque padezco de ese síndrome del impostor, se me hace más difícil asumirlo para los amateur. Para no liarme ni liar más, gracias de nuevo. 🙂

  2. Pablo, lo bueno de dar clase es que, al tener que preparártelas y establecer un cierto currículum u orden de contenido, resulta que aprendes a la par de tu alumnos (y de ellos).

    No descartes ninguna posibilidad.

    Que disfrutes de las fiestas y de ser mago amateur durante las mismas.

    Un abrazo.

  3. Muchas gracias por este post. Me ha subido la autoestima de mago aficionado desde hace 47 años!!! Empecé con 6 y sigo estudiando y leyéndolo todo, aunque como bien se deuce aquí, tenga pocas oportunidades de realizar los juegos en público. Felicidades por el blog. Lo he descubierto hoy y estoy disfrutando de lo lindo.

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