ALREDEDOR DE MIGUEL GÓMEZ (IDEAS Y PRINCIPIOS INSPIRADOS POR EL MAESTRO) por Mariano Vílchez

Hace unos meses hice un viaje a Madrid con el propósito exclusivo de visitar a Miguel Gómez y asistir a un espectáculo en la Grada Mágica. Era un viaje de placer y también una oportunidad para hacerle una entrevista para publicarla en el blog. Previamente, había revisado su material (libro, vídeos disponibles…) y había elaborado un archivo con toda la información.

Sorprendentemente, al volver a casa, no encontré los folios donde anoté las respuestas a la entrevista en mi mochila de viaje. Ni tampoco el archivo en el ordenador. Ambos se habían esfumado como por arte de magia.

Para colmo, habíamos quedado para aclarar por teléfono unas últimas ideas y tampoco encontramos el momento en los días siguientes por circunstancias varias.

El proyecto se enfrió y quedó olvidado.

Sin embargo, hace unos días me vino la idea de hacer un artículo sobre las ideas claves que extraje de mi investigación y que estaban aún en mi cabeza. No importaba que el artículo no tuviera forma de entrevista. Al fin y al cabo, lo importante son las ideas y principios que podemos aprender de alguien y cómo nos influyen, no las palabras exactas enunciadas en una conversación.

Y si ha habido un mago que han influido directamente en mí, ese ha sido Miguel. Si mi pasión por la teoría mágica se activó leyendo a Ascanio, sus conferencias avivaron definitivamente ese fuego.

Los principios que voy a enunciar a continuación han sido muy inspiradores para mí (algunos contienen consejos muy prácticos.)

Espero que algunas de estas ideas te sirvan como fuente de inspiración y aprendizaje.

Al menos, lo han sido para mí.

 

 

 

La teoría al servicio de los juegos

En mi serie de ebook Los Pilares del Asombro, me empeñé en enunciar principios teóricos uno a uno, descontextualizados de un juego principal que le dieran sentido.

Eso sí, di varios ejemplos del funcionamiento de cada principio con dos o tres juegos conocidos donde operan bien. El problema es que no necesariamente estos juegos o referencias son conocidas por todos los magos que leyeron los textos.

Quizá lo más natural sea poner la teoría al servicio de los juegos, como lo hacen otros grandes maestros de la magia.

Es decir, te hacen el juego, flipas. Luego te explican la teoría y entiendes por qué has flipado. El principio teórico tenía un propósito y lo entiendes porque acabas de vivirlo en tus carnes. Esta es una práctica habitual de Tamariz y de Gabi.

Es la forma ideal de explicar y transmitir un principio teórico.

Miguel, además, es muy pillo. (Él mismo reconoce que usa esta estrategia.) En sus charlas te hace el juego y no te lo explica directamente, sino que te suelta primero la teoría para que no desconectes y la asimiles antes de la explicación. Como él dice jocosamente: “Si lo explico primero y luego empiezo a soltar la teoría, la gente se larga…”

Son muchos los principios teóricos que desarrolla en sus charlas. Te vuelve a explicar con máxima claridad conceptos ascanianos y luego apunta sus propias conceptualizaciones.

Miguel me honró con el prólogo del ebook sobre la limpieza en magia. Una maravilla, y eso que él dice que no es escritor.

A propósito de esto, una frase muy recurrente suya es “Es peor que se sienta a que se vea.”

Claro, si ves algo pero el mago está relajado y te está seduciendo por otro camino, lo más probable es que no lo proceses y te pase inadvertido lo que has visto. Ahora bien, si estás nervioso en el momento de la trampa y eso refleja en tu lenguaje corporal, entonces el espectador sentirá que algo has hecho, aunque no sepa el qué.

Y el problema es que, no sólo se mermará la magia en sí, sino que el espectador se distraerá y la rutina perderá claridad.

También dentro de la limpieza, Miguel es un maestro cubriendo acciones con la cobertura explicativa.

Al explicar algo, realiza el movimiento oculto con la justificación de la explicación. Es algo que lo espectadores no registran y es muy eficaz. Yo lo aplico en varias de mis rutinas.

Si por ejemplo le dices al espectador que se guarde la carta que acaba de elegir en el bolsillo y al mismo tiempo introduces la mano con la baraja en tu propio bolsillo para señalarle el modus operandi, puedes aprovechar ese instante para cambiarla. El espectador no recordará luego este gesto, ya que se hizo para explicarle lo que tenía que hacer.

Encontrarás más principios teóricos en su libro y en sus vídeos, como la estupenda conferencia que tiene en GrupoKaps. Consigue todo el material sobre Miguel que puedas. Es oro.

 

 

 

Magia hasta para profanos

Esta idea, giro de la afirmación de Ascanio de “magia hasta para magos” constituye un toque de atención para muchos magos.

Para Miguel, el mago debe priorizar la reacción de los profanos. La magia debería en su esencia estar enfocada a ellos.

El problema es que los magos dedicamos mucho tiempo en hacernos juegos para sorprendernos unos a otros, juegos a menudo de poco alcance, pero cuya explicación es ingeniosa y tiene en jaque al personal hasta que los explicamos.

Podemos realizar una serie de adivinaciones basadas en un principio nuevo que tiene mosqueado a nuestro colega de sesiones hasta que, o da con el principio, o se lo explicamos. Todo eso es un placer para nosotros.

Pero ese mismo jueguecito, si bien interesaría a un profano, es algo nimio, comparado con todos los efectos potentes y clásicos que podríamos realizarle y que son los que debemos priorizar en una sesión de magia.

El profano debe asistir a los mejores efectos y rutinas posibles, independientemente de que los magos se las puedan explicar y conozcan el método.

Esto lo logramos con efectos claros, bien estructurados y construidos. Y sí, los clásicos encajan con este patrón.

Si realizamos un triunfo al espectador que no conoce ese efecto, va a flipar. Pero no empecemos haciéndole el Triunfo de Bannon, por ejemplo. Es más lógico que disfrute el clásico en primer lugar -salvo que sea un colega profano que ya lo ha visto y queramos sorprenderle con la variación de Bannon.

Como dijo Jovi en una conferencia que dio en el Círculo Mágico Granadino, construyamos una rutina con ambas versiones. Primero le hacemos el triunfo clásico, que lo paladee y disfrute y luego, en otra fase, la versión de Bannon, por ejemplo.

Además, como dice Miguel, hay público conocedor o experto, que no sabe nada de métodos pero que disfruta yendo reiteradamente a espectáculos de magia. A ese público también hay que cuidarlo, ofreciéndole rutinas clásicas, variaciones o secuencias como la descrita en el párrafo anterior.

¿Entonces para qué sirven esos jueguecitos que nos buscamos los magos para retarnos en sesiones? ¿No valen de nada?

Por supuesto que sí. Sirven para nuestra diversión, para estimular nuestro sentido de búsqueda y, de vez en cuando, nos proporcionarán un método ingenioso aplicable a alguno de nuestros juegos o incluso un nuevo efecto, digno de ser paladeado por ellos.

Y ese método engañará a los magos que asistan a la sesión. Y será un plus al disfrute, ya que los magos disfrutamos de una rutina bien construida para profanos con su buena y original presentación, aunque conozcamos la mecánica que la hace posible.

 

 

El arte del ensayo

Una de las mayores bendiciones que puede tener un mago es que le guste ensayar, porque entonces mejorará de forma natural con el paso del tiempo.

Miguel nos ofrece múltiples estrategias para optimizar esta parte esencial de la magia.

Aquí van algunas de ellas:

  • Tener la baraja (la moneda o el elemento que sea) en las manos siempre que se pueda.
  • Aprovechar los tiempos muertos: en una cola, en un atasco, en los intermedios de un programa de televisión…
  • Ensayar un movimiento no sólo con repeticiones, sino de una vez. Como dice Miguel, en una rutina una técnica difícil tiene que salir a la primera, no podemos calentar.
  • Póntelo más difícil. Si tienes que ensayar el salto, utiliza dos barajas. Luego, será más fácil con una. Si tienes que practicar sostener el empalme con una carta, lleva varias empalmadas durante la jornada. Luego, sostener solo una será muy sencillo.

Si quieres más consejos suyos -y anécdotas sobre el ensayo-, consulta este artículo del blog.

10 trucos para ensayar

Para terminar, una anécdota que describe muy bien como es Miguel.

En el último Hocus Pocus de Granada, un festival que nos ha dado mucho a los granadinos -Gracias Migue, una vez más- Miguel vino a actuar y a dar conferencias. Mi amigo, mago Voty, lo trató durante el festival y confirmó que, aparte de tener una personalidad jovial y encantadora, Miguel era todo un currante.

En esas veladas del Hocus en las que se duerme más bien poco -o nada, los más jóvenes- Miguel disfrutó algo de las mismas, pero siempre quería irse al hotel pronto para descansar… ¡y para que le diera tiempo de ensayar un par de veces el número de la antología antes de la actuación del día siguiente!

Sí señor. Volver a ensayar lo que has hecho miles de veces.

Me recuerda aquella jugosa anécdota de Rubinstein, en la que al gran pianista -no el numismago, aunque seguro que también Michael ensaya lo suyo- le preguntaron por qué se empeñaba en ensayar cada día, si ya dominaba las piezas de su repertorio. A lo que Rubinstein contestó:

«Si dejo de tocar un día lo noto yo; si dejo de tocar dos días lo nota mi familia; si dejo de tocar tres días lo nota el público».

 

No hay recurso mejor que otro

Recuerdo un congreso mágico de Alicante -gracias por aquellos años, Ángel Valera– donde, tras la conferencia de Miguel, hablando con Rubiales, comentábamos jocosamente una frase de Miguel. “Tiene cojones”, decía Rubiales.

La idea era más o menos la siguiente:

“No hay recurso mejor que otro, ni los técnicos ni los psicológicos. Si tengo que hacer ocho mezclas perfectas en mesa para conseguir un efecto, las hago, pero si puedo girar una carta con una cobertura explicativa, también la uso.”

Y esa es la clave. Miguel usa todos los recursos por igual. No se trata de la técnica por la técnica, sino como herramienta para un fin, entre otros muchos.

(Bueno, lo anterior tiene matices, porque Miguel también a veces mete detalles técnicos en sus rutinas solo por placer, para él mismo o para homenajear al creador de la rutina original.)

Pero, volviendo a la idea principal de este apartado, no deseches nada.

Estudia las técnicas que te van, domínalas y hazlas en público, si tienes cojones (ese es otro apartado que veremos a continuación). Y estudia igualmente los principios teóricos y sutileza psicológicas a tu alcance. Así encontrarás un equilibro de herramientas que te permitirán resolver prácticamente cualquier problema en tus rutinas.

Algunos os inclinaréis más hacia la técnica psicológica (es mi caso), y otros hacia la técnica manipulativa, pero sea como fuere, vuestro timón será sólido.

 

 

 

 

Con un par

Sí, la magia es frágil, un castillo de naipes frágil -como diría Gabi– cualquier error, sospecha, manejo sucio… y todo se viene abajo.

Por eso, hay que tener valor, sobre todo en los comienzos para actuar ante público o incluso en nuestros primeros juegos a la familia y a los amigos.

No queremos que nos pillen el truco, que se nos vea una técnica, que salga mal el efecto, estropear ese conocimiento mágico que ha costado siglos apilar.

Recuerdo a Luis Arza y a otros miembros veteranos del Círculo Granadino -gracias Mago Marín– literalmente pegándome un empujón para salir a hacer magia en pequeños escenarios o entre las mesas del banquete de una cena de San Juan Bosco.

Como dice Miguel, una cosa es torear a una carretilla con cuernos y otra enfrentarse a un toro de verdad.

Muchos magos dominan técnicas difíciles en soledad o entre magos de su sociedad mágica. En cambio, son incapaces de presentarlas en público.

Miguel parece disfrutar de la adrenalina de hacer en público lo más difícil.

Y lo hace no sólo porque lo disfruta, sino porque es necesario para conseguir el efecto buscado.

¿Qué consejos nos da para superar la timidez y el miedo que pueden atenazarnos en los comienzos o incluso en la actualidad?

He aquí algunos de ellos:

  • Habituación. Acostúmbrate a la técnica. Si quieres empalmar -una técnica cuya dificultad empieza, según Miguel- cuando ya la has realizado, es decir tener que sostener secretamente la carta el rato que toca sin que el personal se percate- lleva siempre un grupo de cartas empalmadas.

Con el tiempo, comprobarás que nadie repara en ellas y ganarás confianza.

  • Realiza la técnica en una sesión mágica, pero en un contexto inocuo. Por ejemplo, estás realizando un efecto de mentalismo, mientras que tienes empalmada una carta blanca. Estás charlando y adivinando algo y compruebas que nadie se percata de la carta.
  • Ten una salida por si te pillan. Por ejemplo, en el caso anterior, en la carta puedes poner: “gracias por pillarme”, como si te hubieses anticipado al espectador.
  • Comprobar con los magos, la familia, los amigos y con la cámara, que nada se ve ni se siente. Y una vez que tengas esa seguridad, repítete en tu interior algún mantra del tipo “esto funciona, todo está bien, los ángulos están cubiertos…”

Sabes que funcionan, siéntelo así y relájate cuando actúes en público.

Miguel cuenta una anécdota que le contó Bill Malone en una ocasión. Bill había empalmado un grupo de cartas al principio del juego y se había girado más de la cuenta, de modo que un espectador había visto las cartas.

Bill fingió asustarse al verlas y las soltó de repente, como si fuese un gag.

¿Y qué hiciste después?, le preguntó Miguel.

Tiré para adelante y volví a realizar la rutina desde el principio.

Claro, podemos tener un descuido, pero lo que hemos ensayado y sabemos que funciona, confiamos en que lo hará siempre. No hay más.

  1. En la charla que tuve con Miguel en mi viaje a Madrid, le pregunté explícitamente por algún secreto especial de cómo perder el miedo y tener tranquilidad ante el público.

Me contó que, hablando con Miguel Muñoz de este tema, Miguel (Gómez) le había contado a Miguel (Muñoz) que a él le servía la siguiente idea:

“Si te pones nervioso, la cosa te va a salir mal, por lo tanto, no te pongas nervioso.”

Esta idea tipo zen parece una contradicción en sí misma, pero, a modo de koan zen, encierra una verdad que a lo mejor te serena un poco más, la próxima vez que tengas que realizar una rutina difícil en público.

 

La magia es importante

Recuerdo la extraña y maravillosa sensación de asistir a una conferencia de Miguel Gómez a primera hora de la mañana en un Alicante mágico.

Casi siempre los hobbies y las aficiones las dejamos para después del trabajo, por la tarde o al final del día, una vez que hemos cumplido con el deber de nuestra profesión principal, como si fuese algo menos importante o secundario.

En este mi primer congreso, empezar el día escuchando hablar de magia me hizo comprender lo importante y serio que puede ser un hobby. ¡No podía creer estar escuchando hablar de magia con tanta gente a primera hora con los ojos recién despegados con el café mañanero!

Y así deberíamos tomarnos cualquier afición -aunque no seamos profesionales-, con el máximo esfuerzo, disciplina y gozo que nos sea posible experimentar.

La magia es importante y así lo demuestran magos, tanto profesionales como amateurs. Y Miguel, como Ascanio, Bannon y tantos otros, demuestran que la no profesionalidad no está reñida con la seriedad y el trabajo.

 

 

La necesidad de actuar

Lo mismo que el amor romántico, que adquiere su dimensión máxima cuando se hace, la magia también, se hace realidad cuando se expresa a través de un público, de un espectador.

Todos nuestros esfuerzos de ensayo, estudio, construcción y presentación alcanzan su razón de ser cuando emocionamos a una persona con el misterio de nuestro arte.

Miguel es un ejemplo de ello. En colaboración con Armando Gómez, ha creado su propio teatro para la magia de cerca, la Grada Mágica, y disfruta actuando regularmente -y propiciando que otros grandes magos lo hagan- en unas condiciones inmejorables de visibilidad, iluminación e intimidad.

Si eres amateur, aprovecha toda oportunidad para compartir tu arte. Es lo que le da sentido.

Y no esperes la perfección antes de lanzarte al público. Llegados a un dominio aceptable del juego, hay que probarlo. Y será el público quien te confirmará si funciona o no, qué es lo que hay que mejorar y qué otras ideas, frases de tu guión, puedes incorporar para mejorarlo.

 

 

La magia existe

Miguel me contó que, con los años, estaba cada vez más convencido de que la magia existe de verdad.

Nuestro trabajo de magos, la composición del juego, su estructura, métodos, composición, todo está ideado para crear la sensación mágica en el espectador.

Y esa sensación es real, esa vivencia maravillosa es auténtica.

Y es real, independientemente de todo el artificio que hemos montado para crearla, incluyendo, por supuesto, un entorno ideal que mete al espectador en ambiente desde que entra y se sienta en la sala, como es el caso de su sala Grada Mágica.

Miguel también habla de que se necesita más que la trampa, que la construcción o la limpieza para que el juego sea mágico, como la presentación adecuada, que evoque cosas en los espectadores y la propia emoción que siente el mago al hacer el juego, porque a él mismo le despierta algo especial.

Si no existe esa relación especial con el juego, Miguel simplemente no lo hace en público.

¿En qué consiste esa relación?

Puede que disfrute en el proceso de creación del juego, puede que disfrute ensayándolo o puede incluso que se lo haya regalado un maestro y, aunque no le gustase demasiado de primeras, el empeño y el trabajo lo hayan convertido el algo digno.

Muchas veces es retomar un clásico de la magia y poner algo tuyo en él.

En nuestro encuentro también hablamos de simbolismo, de tomarse en serio al espectador, así como de la posibilidad de que la magia pueda ser transformadora y dejar huella, más allá de su función primera de asombrar y entretener.

Su reciente espectáculo Buscando un Deseo apunta en esta dirección.

Pero también podemos encontrar ejemplos anteriores, con en el Juego de los Cuatro elementos (en su libro El placer de la magia), que incluye un pequeño ritual donde el espectador incluye o descarta aspectos de su vida para llegar a una sorprendente aparición de los cuatros ases.

El espectador es quién vive la magia. Es importante y deberíamos -me incluyo porque a veces fallo en esto- conectar con él al máximo nivel que podemos y nos permita. No usarlo como simple medio para lucir nuestra magia, sino como lo más importante de la misma.

Escucharlo, responder auténtica y espontáneamente a sus comentarios, reconducir la charla -¿y en ocasiones el efecto?- según lo que vayamos percibiendo de él.

Esto es un reto de humildad, atención y amor que a menudo redundará en una mayor emoción e impacto de nuestra magia.

 

Gracias, Miguel, por tu magia, tu arte y por inspirarnos tanto.

 

 NOTA: La estupenda foto de cabecera está extraída de la web de la editorial Páginas, www.librosdemagia.com.

 

 

 

 

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