9 FORMAS DE POTENCIAR EL CLÍMAX DE UN EFECTO DE MAGIA por Mariano Vílchez

Ya está. Has construido un buen efecto, lo has ensayado y estás listo para hacerlo en público. Ahora quieres que el impacto en el momento del clímax sea máximo.

Si fallas a la hora de revelar el efecto o no potencias ese momento como es debido, entonces puede que todo el trabajo hecho hasta llegar a este punto sea baldío o, como poco, no rinda tanto como esperabas.

En este artículo te voy a explicar 9 formas de potenciar el clímax, 9 detalles que le puedes aplicar a tu revelación para hacerla más impactante.

Obviamente no todos estos detalles son aplicables a cualquier efecto. Tendrás que decir cuál o cuáles le pueden ir mejor y comprobarlo cuando realices el efecto en público.

 

1. Cuida la frase final

Es clave que encuentres una buena frase que decir para cerrar tu rutina. Esta frase tiene que dar rotundidad al juego y contribuir, además, a transmitir toda su fuerza y emoción.

René Lavand, maestro en esta cuestión y cuya foto protagoniza la cabecera de este artículo, habla en su libro Lentidigitación, citando a Gila, de cómo éste tardaba meses en encontrar la frase final que le daba al gag su máxima comicidad.

Y no sólo eso, sino que además Gila contaba que, una vez que había encontrado esta frase final que cerraba el giro o remate cómico, luego tardaba unos cuantos meses más en encontrar la mejor manera de pronunciarla.

En nuestro caso, como magos, tendríamos que:

a. Encontrar la frase más adecuada para el momento de la revelación.

b. Encontrar la entonación más adecuada para que haga el máximo efecto posible en los espectadores.

c. Optimizar la cadencia y el timing de la pronunciación de la frase en relación con el manejo de la revelación final.

Para lograr este último punto, ensaya una y otra vez la pronunciación  de la frase a la vez que realizas el manejo final de la revelación del clímax, hasta encontrar la perfecta sincronización manejo-frase.

Luego prueba esta combinación en público hasta rodarla y llevarla a la perfección.

Supón que has realizado una asamblea de ases Mcdonald y que ahora vas a revelar que los ases han viajado bajo la mano de una espectadora. Entonces ensayas una y otras vez tanto el volteo de esas cartas de dorso como la frase final, hasta automatizar ambos factores.

Porque los ases… (tu mano se acerca a la mano de la espectadora) han viajado… (tu mano levanta delicadamente la mano de la espectadora -haces el gesto, como si estuviera la mano ahí-, apartándola de sus cartas. Haces una breve pausa y volteas las cartas una a una) bajo tu mano (terminas la frase bajando un poco el volumen de voz).

Esta secuencia (u otra a la que decidas llegar) ensáyala por sí sola repetidamente unas cuantas veces hasta automatizarla.

 

2. Cuida la mirada

Es especialmente relevante cómo y adónde miras en el momento del clímax.

A este respecto, podemos distinguir tres tipos de miradas finales.

a. Mirada de efecto

Algunos clímax se potencian mirando al lugar donde suceden.

Esto sucede sobretodo en efectos que suceden muy  rápidamente, por lo que no quieres que tu espectador se los pierda. El mirar tú hacia el sitio donde ocurre el efecto te asegura la atención del espectador a esa zona, evitando que pueda perdérselo total o parcialmente, en detrimento de la claridad.

Se me ocurre ahora como ejemplo la técnica del pop up, pase de carta ambiciosa donde la carta combada “sube” instantáneamente encima de la baraja.

Al mago le conviene mirar intensamente el lomo de la baraja unos instantes antes de que se produzca la anonadante subida, de modo que ningún espectador se la pierda.

Otro ejemplo es el de la llamada baraja cobra, cuyo efecto, como en el caso anterior, sólo dura un momento.

b. Mirada chula

Por otro lado, hay clímax que se potencian más mirando a los espectadores, dando un toque de chulería que le va muy bien a la revelación.

Entre los juegos a los que le van bien este tipo de mirada se encuentra algunas revelaciones de predicción o el resultado de un reparto de póker en juegos de tahuromagia.

Ascanio cita este modo de revelación en su efecto Hambre de Soñar. En esta carta al número el maestro, una vez que llega a la posición indicada, no mira la carta mientras la gira, sino que opta por mirar a los espectadores con desparpajo, transmitiendo una mezcla de seguridad y chulería que le va muy bien a la revelación.

Hay que señalar, por otro lado, que esta forma de mirar es contraintuitiva si el mago no tiene total seguridad en lo que hace, ya que en muchos caso tendrá la necesidad de mirar hacia donde se revela el clímax, por no estar del todo seguro de haberlo conseguido.

c. Mirada contenida

Finalmente hay efectos que se potencian más mirando o fijando la mirada en una zona totalmente distinta a la que se señala o insinúa que el efecto tiene o va a tener lugar. A esta mirada yo la denomino “mirada contenida”, porque supone contener el impulso natural de mirar hacia el efecto en el momento en que se está dando.

En estos casos, la mirada sólo se contiene un instante para inmediatamente dirigirse de lleno a la zona del efecto.

Esta mirada, ya descrita por Ascanio en algunos de sus conferencias, es sobretodo muy adecuada en juegos donde queremos potenciar el atisbo (un concepto teórico que potencia enormemente el clímax y que veremos en algún artículo más adelante).

Un ejemplo lo podemos encontrar en el juego Chicago Opener en la presentación de Daryl.

En la segunda fase del juego el mago extiende la baraja en busca de una segunda carta de dorso rojo, mientras la primera que cambió de color permanece apartada a un lado del tapete.

Entonces Daryl extiende la baraja preguntando a los espectadores si ven alguna carta roja. Ellos lo niegan pero entonces dice que él sí ve una (refiriéndose a la que se transformó primero).

Entonces los espectadores caen en la cuenta y se produce el ATISBO de que la primera carta transformada y apartada puede haberse transformado ahora en la segunda carta elegida.

Si realizas esta presentación del juego, es CLAVE que sigas mirando la extensión de cartas mientras preguntas a los espectadores si ven una carta roja. Luego, cuando comentes que tú sí la ves y, a continuación, señales la carta apartada, tu mirada HA DE SEGUIR FIJA EN LA EXTENSIÓN.

Sólo un instante después dirigirás por fin la mirada hacia la carta apartada, completándose el atisbo para los espectadores que aún no lo hubiesen vislumbrado.

Ahora sí, procedes a la revelación girando la carta roja apartada y mostrando que se ahora se ha transformado en la segunda elegida.

El clímax se potencia enormemente con este manejo.

 

3. Sube o baja la intensidad

Esta tercera idea sobre cómo potenciar un clímax consiste en jugar con el volumen y energía de tu voz y tu lenguaje corporal para amplificar el clímax del juego. El uso de esta energía se verá determinada tanto por tu propia personalidad y estilo como mago como por el tipo de juego, los espectadores y el contexto.

Contemplo dos opciones básicas en cuanto al uso de de la energía a la hora de la revelación.

a. La primera opción es subir la energía al final, sobre todo en juegos donde el clímax es largo y/o múltiple. Recordemos el efecto Coincidencia Total de Tamariz y ese loco in crescendo final que tanto potencia los distintos clímax que suceden al final.

b. La segunda opción es bajar la energía, a veces hasta el más absoluto silencio, para darle al clímax la fuerza que necesita pero de un modo distinto. A pesar de no ser tan intuitiva como la anterior, esta opción puede llegar a ser muy potente al final de ciertos juegos. Esta estrategia es bastante recurrente en el maestro Eugene Burger.

Tu experiencia e intuición te dirán cuál de las dos opciones puede ser relevante para tu efecto.

 

4. Expande el clímax

En este punto se trata de subir la energía inmediatamente después de que el clímax se ha revelado y asumido.

Esta idea es INDEPENDIENTE de que hayas revelado el clímax en un in crescendo de energía o bajándola. Ahora se trata de que lo expandas, de hacer que el público vibre un poco más con él.

Para expandir el clímax puedes recurrir a alguna de estos estratagemas:

a. Puedes adoptar un tono de voz más excitado, subiendo el volumen y el tono. Esto es independientemente y compatible con el hecho de que lo hayas bajado previamente en el momento de revelar el clímax.

b. Puedes generar otro clímax añadido que potencie o confirme el anterior.

Supón que has revelado una predicción y que el público ha reaccionado con tibieza, entonces revelas otra predicción aún más completa y definitiva.

Un ejemplo de esto es el juego La apuesta de Miguel Gómez, que viene descrito en su libro El placer de la magia, donde anticipa la carta en la que el espectador se va a parar mientras éste va echando cartas en su mano. Al final se corrobora de dos modos distintos que se sabía en qué carta el espectador iba a parar. La segunda revelación termina de extender y redondear el clímax iniciado con la primera.

c. Puedes expresar una emoción de alegría, logro o excitación con tu cuerpo, levantándote, bailando, haciendo mutis y regresando o realizando algún gesto personal. Recuerda por ejemplo el entrañable violín de Tamariz.

d. Puedes incluso poner pose de aplauso u ovación alzando los brazos y exponiendo las palmas al público.

e. Puedes pedir un aplauso añadido para el espectador voluntario o para una persona especial vinculada al juego.

f. Puedes dar a examinar los elementos usados recalcando con energía que la magia sucedió a pesar de su normalidad e inocuidad.

g. Puedes dar las gracias al público si el juego cierra la actuación.

Es este punto es importantísimo que, cuando vayas a realizar el último efecto de tu sesión, lo avises claramente a tu público. De estas forma evitarás una posible frustración de expectativas de aquellos espectadores que esperaban alguna efecto más en la sesión. Por otro lado, también permitirás que el público anticipe un emocionante final de espectáculo, sobre todo si al introducir dicho juego comentas algo de lo especial que es.

h. Puedes recurrir a artificios ajenos a tu propia voz y expresión corporal, por ejemplo efectos de luz y sonido (subiendo el volumen de la música, cambiándola, usando cañones de lanzamiento como kabukis, etc).

Esto es especialmente indicado para la rutina de cierre de un espectáculo de salón o de grandes ilusiones.

i. Expresar tú mismo facialmente emociones vinculadas al efecto.

No puedes ser insensible a tu propia magia poniendo cara de estaca ante los milagros que vas realizando para los espectadores.

Al contrario, tu rostro debe expresar alguna emoción coherente con el imposible y maravilloso efecto que le estás regalando al espectador, ya sea asombro, fascinación o  fastidio.

Recuerdo una anécdota de Derren Brown narrada en su libro Pure effect que, según cuenta, cambió su forma de ver la magia (y de hacerla).

Dice que en una ocasión Eugene Burger lo estuvo observando mientras hacía magia de cerca por las mesas en un restaurante. Al terminar Eugene le dijo que los efectos le habían parecido buenos pero que había echado en falta más entusiasmo y energía.

Estas fueron más o menos las palabras de Eugene que tanto le impactaron a Derren:

Para ti los efectos que haces en cada mesa son conocidos y rutinarios, pero para los espectadores son totalmente nuevos. De hecho ÉSTA PUEDE SER LA ÚNICA OPORTUNIDAD QUE TENGAN EN SU VIDA DE PRESENCIAR MAGIA DE CERCA. Lo que para ti es una breve insignificante actuación, a ellos les puede suponer a ellos una anécdota que contarán durante años.

Y es cierto. Una vez leí que la probabilidad de que un profano presenciara la actuación de un mago de cerca en vivo era de 1.6 veces en la vida. Esta estadística debería estimularte a dar siempre lo máximo en tus actuaciones, ya sea en situaciones formales o más improvisadas.

Para ello también te puede ayudar el recordar la emoción que sentiste la primera vez que presenciaste el efecto que vas a realizar (o alguno similar), sabiendo que ahora puedes transmitirles, a tu vez, tal emoción a tus espectadores. Además, esa emoción se contagiará por simpatía.

 

6. Deja que el espectador se haga una foto o instantánea final (Jay Sankey)

Esta idea, que he escuchado de varios autores incluyendo a Ascanio, Gabi o Jay Sankey, consiste en realizar una pausa de asimilación, dejando reposar los elementos tras el clímax para que los espectadores lo asimilen mejor, facilitando, de paso, que lo sucedido quede bien registrado en la memoria.

Se trata de cuidar la colocación exacta de los elementos buscando un equilibrio de composición propicio a una bonita foto, al tiempo que queden en la misma indicios precisos del efecto que acaba de suceder.

Si por ejemplo en tu rutina una carta ha viajado al estuche, no conviene que dejas dicha carta fuera del mismo tras el efecto. Más bien te conviene volverla a introducir en él hasta la mitad y dejarla así para que la consiguiente foto mental evoque lo sucedido.

Este punto contribuye a la potencia de la revelación de forma indirecta, ya que afecta principalmente a la claridad, y por tanto al recuerdo y a la amplificación del clímax en la memoria del espectador.

 

7. Usa el sonido

Se trate del detalle de usar algún sonido como potenciador del clímax.

Hay juegos que se basan primariamente en el sonido para generar su impacto.Es el caso del sueño del avaro en el que, durante buena parte de la rutina, es el sonido del tintineo de las monedas chocando unas con el fondo de la cubitera y entre sí el que va generando la emoción mágica.

Este principio es fácilmente aplicable en numismagia. Supón que estás realizando una rutina de monedas a través del vaso.

Para reforzar el efecto, puedes recurrir al sencillo detalle de que las monedas que vayan atravesando el vaso caigan precisamente sobre las que ya han viajado (idea de Gea), reforzándose sonoramente el efecto con el sonido del choque de  los medio dólares.

Sin duda encontrarás aplicaciones de este principio a otros elementos.

 

8. Simula un posible fallo

Este es un clásico. Se trata de fingir un posible fallo un instante antes de la revelación del efecto. De este modo se crea un conflicto dramático justo antes del final, potenciando así la emoción del logro cuando se consigue.

Esta interesante estratagema es aplicable a muchas rutinas tanto de cerca (asambleas, matrix, revelaciones de tahuromagia) como de escenario, (escapismo, grandes ilusiones, etc).

A menudo aporta un toque de suspense y riesgo que potencia el efecto cuando, tras superar la dificultad, al final se logra el reto mágico.

Sin embargo, este recurso puede tener también sus inconvenientes. Voy a poner un ejemplo muy común en magia de cerca, la adivinación de una carta elegida.

Situación típica. Eligen una carta, la pierden y se mezcla.

Ahora, como magos, buscamos la carta. Ya la tenemos. Le preguntamos al espectador qué carta era. Nos lo dice y ponemos cara de apuro, preguntándole si no era tal otra. Tras un instante de duda, revelamos que SÍ teníamos la suya.

Es posible que el clímax pueda llegar a potenciarse con esta estratagema pero, a mi juicio, también presenta tres inconvenientes importantes.

a. Se abusa de él. Algunos magos lo utilizan en casi todas sus revelaciones, con lo que los espectadores pueden empezar a anticipar dicha treta, consiguiéndose así precisamente lo contrario a lo pretendido, un cierto anticlímax.

b. No es tan fácil interpretar esta sensación de fallo de forma convincente.

En primer lugar tienes que procurar no sobreactuar. Según Tamariz, la mejor forma de fingir un error no es poner cara de circunstancias, sino simplemente hacerse interiormente la pregunta “¿En qué he fallado?, quedándose pensativo y, opcionalmente, tocarse el cuerpo y/o la cara.

c. La tercera pega de usar el error como potenciador del clímax es que esta estrategia no siempre encaja con el estilo personal del mago o su personaje.

Para terminar este punto, te propongo una sencilla alternativa, una opción ambigua que puede funcionar bastante bien.

Una vez que has encontrado la carta y que te han nombrado la elegida, permaneces en silencio unos instantes, sin comentar nada de fallo o acierto, mirando alternativamente al espectador y a la carta para, al cabo de cierto tiempo, girarla dramáticamente hacia los espectadores.

Por cierto, he de decirte que hasta el giro de la carta para mostrarle a los espectadores es relevante. No es lo mismo girar la carta de en un sentido o en otro. Dependiendo de la altura a la que estén los espectadores en relación con la carta (más altos o más bajos) girar en un sentido supone más suspense que en el otro, ya que la carta tarda un instante más en identificarse.

Prueba ambos giros en un espejo sosteniendo la carta por encima de los ojos, en un caso, y por debajo, en otro.

 

9. Descubre por experiencia el detalle definitivo

A parte de todos los apartados anteriores, a  lo largo de la práctica mágica y por medio de errores y casualidades, los magos vamos descubriendo ciertos detalles que potencian inesperadamente el impacto mágico de una rutina en cuestión.

Y estos detalles finales que da la experiencia a lo mejor no entran en ninguna de las precedentes categorías, o al menos no en apariencia.

Al Schneider cuenta que, a la hora de realizar una rutina en la que hacía desaparecer un salero, el juego que no terminaba de suscitar la reacción que esperaba del público.

El salero se iba envolviendo en un montón de servilletas de papel. Las servilletas, tras la oportuna descarga al regazo, se estrujaban, mostrándose que el salero se había volatilizado. La reacción de los espectadores era más bien tibia.

Un día, por casualidad, se le ocurrió darle un golpe de dedos a la bola, cual lanzamiento de fútbol chapas. La bola salió despedida hacia el público, lo que provocó una tremenda e inusitada reacción en los espectadores.

Desde entonces, como es obvio, cada vez que hizo el juego recurrió al golpecito final.

 

¡Y AHORA TE TOCA A TI!

1. Coge alguna de tus rutinas favoritas y lee cada uno de los 9 potenciadores. ¿Cuál de ellos le podrías aplicar a tu efecto? Ensaya el final del efecto aplicando el potenciador.

2. ¿Cuál de estos potenciadores utilizas habitualmente? ¿Cuál de ellos usas poco o nunca?

3. ¿Utilizas el fallo aparente en alguno de tus juegos? ¿En cuál y de qué modo?

Deja algún comentario más abajo y cuéntanos algo relacionado con estas preguntas o con lo que te ha parecido el artículo (también puedes hacerlo de forma privada al email “potenciatumagia@gmail.com”.

 

NOTA

La foto de cabecera está sacada el blog www.tandilario.com

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2 pensamientos en “9 FORMAS DE POTENCIAR EL CLÍMAX DE UN EFECTO DE MAGIA por Mariano Vílchez

  1. Impresionante la cantidad de información que viertes en el artículo. Me apasiona el mundo teórico que hay detrás de cada juego; mundo teórico que ya de por sí puede convertir un juego de prefil bajo en un gran juego…o al revés. Infinidad de detalles sutiles a tener en cuenta.

    De verdad, muchísimas gracias.

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