5 RAZONES ERRÓNEAS PARA HACER UN JUEGO Y OTRAS 6 MENOS EVIDENTES PARA SÍ HACERLO por Mariano Vílchez

 

Los verdaderos secretos duermen olvidados en la penumbra de las somnolientas bibliotecas.

Este artículo te puede interesar si:

  • Tienes dudas a la hora de incluir un efecto o no en tu repertorio.
  • No terminas de tener claro qué juegos forman parte de él.
  • Quieres que tus juegos tengan un halo especial, más allá de su efecto.
  • Quieres que tus juegos impacten profundamente en tus espectadores.
  • Pretendes que tu magia haga gala de cierta originalidad.

 

5 RAZONES ERRÓNEAS PARA HACER UN JUEGO

El juego es fácil, automático

Que un juego sea fácil de hacer no tiene que suponer automáticamente que lo hagas, a no ser que haya otras razones para sí hacerlo, tal y como veremos en la segunda parte.

Lo fácil seduce, es verdad. No tener que preocuparse tanto por la técnica, enfocarse totalmente a la presentación… son factores que animan.

¡Y sin embargo cuántos juegos automáticos son un coñazo de pesados recuentos y tediosas distribuciones de cartas! Otros no, afortunadamente.

Si eres principiante, no te prives del placer de hacer juegos fáciles y automáticos en tus comienzos, te darán confianza y supondrán un estímulo para actuar cuando tu bagaje técnico es aún somero.

Pero de ahí a incluir automáticamente estos juegos en tu repertorio a largo hay un largo trecho.

Necesitas otras razones.

 

 

El juego está de moda

Quizá el juego está de moda. Ha surgido de un DVD muy popular o de una conferencia especialmente carismática o es una novedad comercial muy llamativa, un bestseller.

O quizá simplemente algún mago relevante lo ha descubierto y ha empezado a ser copiado masivamente por otros magos menos creativos.

Hazlo si sientes el impulso, experimenta con él pero, una vez más, cuestiónate la necesidad de incluirlo en tu repertorio a largo plazo.

Como poco, serás poco original cuando lo hagas.

Recuerdo en una noche de Hocus-Pocus en Granada recorrer tres pubs donde se magieaban y asistir tres veces al juego de la carta en el pañuelo.

Hay cientos de miles de juegos en la literatura mágica. ¿De verdad tres magos tenían que coincidir en un mismo juego en una misma noche festivaleña?

Si el juego realmente te fascina, al menos hazlo tuyo con una presentación sui generis que revele quien eres. Y no hablo de cambiar un par de palabras del guión, sino rehacerlo por completo, con otra temática a la que seas más afín.

Igualmente, cuestiónatelo siempre. Que un juego esté de moda no significa que necesariamente debas incluirlo en tu repertorio.

 

 

Se lo he visto hacer a otro mago y funciona muy bien

Una vez más. Hay miles de efectos en la literatura mágica. ¿De verdad vas a copiar a un compañero que se ha esforzado creativamente para lograr un efecto suyo y personal?

Ni siquiera te va a quedar como le queda él. Cuando él haga el juego, rezumará su esfuerzo, estudio, creatividad y el halo de una presentación que a lo mejor refleja su singularidad y autenticidad.

Y eso tú no lo vas a transmitir.

En cambio, si el juego lo has rescatado tú de algún libro o VHS olvidado y le has dado tu toque y una presentación única, aparte de la satisfacción de hacer algo tuyo, te aseguro que el impacto en los espectadores va a ser mucho más profundo.

Recorre tu propio camino. Más sobre todo esto en la segunda parte del artículo.

 

 

Me he gastado una pasta en él

Hombre. Eso en principio es una buena razón para hacer un juego. Pero no te quedes a un nivel superficial.

Personaliza el juego todo lo que puedas. Trabaja para conseguir manejos tuyos. Encuentra una presentación que sea original y exclusiva tuya, de modo que los espectadores, aun cuando hubieran presenciado el juego anteriormente, les parezca ahora algo nuevo gracias al sentido que le confiere la nueva temática de tu presentación.

Y si no puedes lograr nada de todo eso, o aun a pesar de lograrlo, no dejes de plantearte la posibilidad de que, a pesar de su precio, quizá puedas cambiarlo en tu número por otro juego más potente y personal.

 

 

Me permite practicar una técnica y terminar de dominarla

Lo mismo que hay estudios de piano que se tocan para mejorar la digitación de una mano o aprender un ritmo determinado, hay también juegos con los puedes practicar alguna técnica cuando ensayes en casa.

Pero, lo mismo que un estudio de piano no se toca (normalmente) en un concierto, tampoco tienes que realizar necesariamente ese efecto en público.

El hecho de que con él estás puliendo una técnica determinada no es razón suficiente para realizarlo ante tus espectadores. Tiene que reunir otros factores. Quizá alguno de los siguen a continuación.

 

 

6 RAZONES MENOS EVIDENTES PARA SÍ HACERLO

Expresa algo de mí, de la verdad de quién soy

Si el juego, o su presentación, habla de ti, de tus hobbies, de tus valores, de lo que te gusta, de lo que no te gusta (o incluso de lo que odias), entonces tendrá un halo especial y único, lo que hará que los espectadores queden especialmente subyugados por él.

Ésta es una de las razones fundamentales para que sí lo hagas, casi como un deber de artista.

He aquí unos cuantos ejemplos sacados de mi propio repertorio:

1. Cuando realizo el juego del triunfo y mezclo caóticamente las cartas cara arriba y cara abajo, hablo de que soy muy desordenado y de que me gustaría tener un poder mágico por las cosas se ordenasen mágicamente (a lo Mary Poppins). Como estoy siendo sincero acerca de mí, esta presentación se siente auténtica y cobra más fuerza.

 

2. Mi pasión por las artes marciales y la meditación Zen me han inspirado una presentación ad hoc con el juego de la baraja nudista (Mental Photography). En ella hablo de cómo sería fantástico que de vez en cuando pudiéramos apagar de forma consciente nuestros pensamientos para, alcanzar así, durante unos instantes, una paz total.

Entonces, por un momento se ven las cartas blancas (esto se asocia con la idea de poner la mente blanco y dejar pasar los pensamientos como nubes en el cielo).

Además, las dorsos de las cartas (que asocié previamente con las preocupaciones generados por los pensamientos) también se vuelven blancos, lo que expresa metafóricamente la idea de que, una vez parado el pensamiento, las preocupaciones también desaparecen, aunque sea mientras dura la meditación.

 

3. Al realizar mi versión de las cartas generales (Cartas generales in crescendo, que publicaré en un próximo libro), uso una presentación acorde con mi personalidad.

Soy una persona muy conciliadora que tiende a querer agradar a todo el mundo y evitar cualquier conflicto. Mi mujer me dice que me pongo incluso de parte de los vendedores a la hora de negociar algún descuento.

Esto hace que venga a huevo el decir que esas tres cartas son tan conciliadores como yo, ya que se transforman en cualquier otra con la que entren en contacto.

Como referencia extrema de esta idea -también usable en alguna presentación-, recuerda la deliciosa película Zelig, de Woody Allen.

Te propongo ahora el siguiente ejercicio:

Escribe la lista de tus hobbies, de las cosas que ames. También de las cosas que odies.  Dedica un buen rato a esta tarea.

A partir de ahí tienes dos opciones:

a. Coge uno de tus hobbies, pasiones (o incluso cosa odiada) y piensa en qué juego podrías utilizar para expresarla.

O…

b. Coge un juego para el estés buscando una presentación y recorre la lista a ver si casa con alguna de las cosas enumeradas.

Cuando se dé una coincidencia, ponte a concretar una presentación para el efecto. Te sorprenderás del resultado y del impacto posterior en el público. La autenticidad siempre seduce a los espectadores.

 

Expresa algo hermoso para los espectadores.

Si la idea latente o explicitada del juego es bella, hermosa o inspiradora para los espectadores, entonces merece la pena hacerla, sí o sí.

Efectos de coincidencia que reflejen la armonía y el buen rollo entre las personas.

Efectos de ordenación donde se muestra que es posible luchar contra el caos.

Asambleas que expresan felices reuniones y encuentros.

Juegos que vaticinen la buena suerte para los espectadores.

Y un largo etc.

En las bodas suelo hacerles a los novios un juego de Jon Allen publicado en su libro Experience.

De modo suscinto, ésta es la trama.

Los espectadores escriben en un Post it la cualidad de su pareja que los enamoró en un principio. Luego voy echando una a una sobre la mesa las cartas de una baraja blanca con diferentes nombres de persona. Cuando cada uno de ellos me detiene en una carta, le coloco el correspondiente Post it.

Al final, no sólo se comprueba que han colocado su notita sobre el nombre exacto de su pareja, sino que, al leer el detalle que los enamoró, se genera una emoción muy bonita, ideal para ese día.

Si el juego expresa algo hermoso para tus espectadores, no dudes en hacerlo.

 

 

No me acaba de convencer pero le gusta a la gente.

A veces sucede que pruebas un juego que ni fu ni fa, pero resulta que lo peta con los espectadores. No te gusta pero te lo piden continuamente. ¿Qué haces entonces?

Eugene Burger cuenta en uno de sus vídeos que odiaba el juego de las bolas de esponjas que los espectadores le reclamaban una y otra vez. En él al final aparecían decenas de esponjitas pequeñas en la mano del espectador.

Cuenta que con el tiempo terminó claudicando y al final integró el juego en su repertorio.

Si éste es tu caso, si te piden con frecuencia un juego que no te gusta hacer, ¿por qué no le das la vuelta para hacer que te interese al menos un poco?  Quizá te baste con crear una nueva presentación que esté en tu línea y que le dé una nueva luz al efecto.

En tu caso las bolitas que se multiplican podrían ser unos cachorritos si te gustan los ánimales o unos fotones que manan de las manos del espectador si te interesa la física, o nubes del cielo si te chifla la meteorología o las oportunidades para alcanzar un sueño si, como a mí, te apasiona del desarrollo personal.

 

Es adecuado para el contexto

Un efecto usado en el contexto correcto brilla mucho más.

Es algo como un chiste contado a partir de la temática que surge en una determinada conversación. Siempre será más gracioso contado al hilo de algo que dicho de un modo aislado y forzado.

Hay efectos ad hoc que quizá sólo realizarás en un determinado evento, por ejemplo en una boda o un cumpleaños. Ya te he contado previamente el efecto de Jon Allen.  Además te incluyo la referencia de un juego muy eficaz para cumpleaños inspirado por Daryl en sus Revelations y al que le añadido un falso autocorte del propio espectador para dificultar aún más el análisis.

Ver La carta del cumpleaños. El juego viene descrito y explicado en la parte final del artículo tras una primera parte teórica sobre ficción.

 

 Me lo transmitió un maestro.

Si el efecto te lo transmitió o regaló directamente un maestro, entonces tienes un tesoro porque, aparte de lo valioso del regalo, siempre que lo hagas destilarás un halo especial por el respeto y la gratitud que sientes hacia quien lo ha puesto en tus manos.

Estoy pensando ahora en la fuerza de tiene el juego Las dimensiones del tiempo del maestro Miguel Aparicio en manos de Miguel Ángel Gea. Puedes disfrutarlo en este enlace.

Si has tenido o tienes la suerte de tener un maestro directo, intenta realizar, con su permiso o regalo, alguno de sus efectos, o al menos inspírate de ellos para llegar a alguno propio. Es algo muy hermoso que los maestros se perpetúen y homenajeen a través de sus discípulos (en vivo o a través de libros o DVDs), y además transmitirás un plus de carisma y profundidad a tu actuación.

 

Estaba enterrado en un libro o en un VHS OLVIDADO.

No hay nada más satisfactorio que rescatar un efecto enterrado en un libro o VHS olvidado y sacarlo a la luz.

Un efecto que ya nadie hace –o que incluso que nadie hizo jamás- y que, como perla hallada y pulida por nuestro pensamiento, esfuerzo y trabajo, sale a luz y brille al fin como se merece.

Además así te aseguras la originalidad. El efecto será nuevo tanto para público como para magos.

Y si alguno te copia el juego, o incluso llega a ser tendencia, no te mosquees. Más bien siente la satisfacción de que esa perlita circule por ahí como se merece, un poco gracias a ti.

 

 

NOTA FINAL

La foto de cabecera es de la biblioteca del Hospital Real de Granada y está sacada del álbum Bibliotecas de Pepe Almendros en Facebook.

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