10 IDEAS PARA POTENCIAR LA CAPACIDAD DE ASOMBRO (2ª PARTE: EL MAGO)

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En el último artículo vimos algunas ideas para potenciar la capacidad de asombro desde el punto de vista del espectador.

Recordémoslas por encima.

1. Blindar nuestros juegos ante el análisis del espectador analítico e informado.

2. Cuidar la duración de los efectos, así como las rutinas donde el efecto se repite varias veces.

3. Potenciar lo lúdico, el juego y la diversión, aspectos claves de la infancia.

4. Encontrar presentaciones que seduzcan la imaginación del espectador: enfoque ficcional.

5. Encontrar presentaciones que aporten un plus a los espectadores: el enfoque trascendente.

Hoy vamos a ver otras ideas a seguir, pero desde el punto de vista del mago.

 

6. Recupera tu entusiasmo de neófito (y de profano).

Realizar un juego una y otra vez puede hacer que te canses de él, que dejes de pulirlo y lo abandones en busca de nuevos efectos que parecen más atractivos de inicio pero luego son menos impactantes para el público.

Y no sólo eso, sino que a la hora de hacer estos efectos, los haces con menos energía y entusiasmo, sin pasión.

Derren Brown narra en su libro Pure Effect una anécdota que, según cuenta, cambió su forma de ver la magia (y de hacerla).

Cuenta que en una ocasión Eugene Burger lo estuvo observando mientras hacía magia de cerca por las mesas en un restaurante. Al terminar, Eugene le dijo que los efectos le habían parecido buenos, pero que había echado en falta más entusiasmo y energía.

Estas fueron más o menos sus palabras:

Para ti los efectos que haces en cada mesa son conocidos y rutinarios, pero piensa que esos 2 ó 3 minutos de magia que les regalas a esos espectadores son totalmente nuevos para ellos. Es más, ésta puede ser la única oportunidad que tengan en su vida de presenciar magia de cerca. Tu breve actuación les puede suponer una anécdota que contarán durante años.

Y es cierto. Una vez leí que la probabilidad de que un profano presenciara la actuación de un mago de cerca en vivo era de 1.6 veces en la vida. Esta estadística debería estimularte a dar siempre lo máximo en tus actuaciones.

Cuando vayas a realizar un efecto, recuerda la emoción que sentiste la primera vez que lo presenciaste de otro mago (si no es el mismo, recuerda alguna variación u otro similar), y sé consciente que es esa misma emoción la que pueden llegar a sentir ahora los espectadores cuando lo presencies en tus manos.

Intenta revivir esa emoción en el momento de revelar el clímax.

 

7. Haz los efectos que más te emocionan o te tocan.

En ocasiones he dicho que hay que darles a los espectadores lo que piden, que si les gusta un efecto, aunque a nosotros no nos chifle, que sigamos haciéndolo por ellos.

Pero también es cierto que, si un efecto nos toca a nosotros personalmente y nos obsesiona, entonces, hay que hacerlo. Incluso aunque al principio no impacte lo esperado –o nada en absoluto- hay que perseverar, hacerlo una y otra vez, darle vueltas y pulirlo hasta encontrar el punto que conecta con los espectadores.

Si un efecto te apasiona, entonces probablemente contagiarás esa pasión a los espectadores.

Por eso, una vez más, aguanta una temporada en soledad esa falta de respuesta del público. Con el tiempo darás con la tecla.

 

8. Consume magia continuamente.

Asiste a espectáculos de toda índole para seguir sorprendiéndote con efectos nuevos, métodos que te funden los plomos y presentaciones y enfoques originales. No evites ir a un espectáculo por prejuicio, al dar por hecho que lo conoces e imaginas su contenido. Siempre te vas a sorprender con el enfoque del artista.

Incluso si asistes a un espectáculo que supones de poco nivel, siempre vas a aprender algo. En ocasiones contemplarás tus propios errores desde fuera, en otras –la mayoría- tus expectativas se verán superadas.

Y no te limites a la magia. Asiste a todo tipo de espectáculos artísticos (música, cine, teatro, exposiciones). Todo estimula y todo puede sorprenderte.

En muchas ocasiones encontrarás la inspiración y el entusiasmo perdido en un tipo de arte totalmente inesperado.

 

9. Sigue estudiando magia.

No des por hecho tu formación. Sigue asistiendo a conferencias y congresos. Hazte de DVDs y libros nuevos. Estimularán tu práctica, tu creatividad y, sobre todo, estimularán tus ganas de compartir magia con el mundo. Esto incluye sesiones regulares con compañeros magos para compartir ideas y rutinas.

 

10. Pasa tiempo con niños.

Si tienes la suerte de tener hijos o sobrinos pequeños, pasar tiempo con ellos te volverá a conectar con la magia de las cosas sencillas. En sus ojos recuperarás momentáneamente el placer de chapotear en el agua de una fuente el agua o la mirada de asombro ante una mascota.

Los niños son maestros del asombro.

En ese sentido hacer magia para niños pequeños nos facilita esa reconexión con la mirada prístina del profano más absoluta para la que todo es un absoluto descubrimiento.

 

IDEA EXTRA: PRACTICA LA GRATITUD

La gratitud evita que demos por hecho las cosas. No des por hecho tu Smartphone, el agua corriente de tu piso o una puesta de sol en el mar; agradécelos.

Realiza el trabajo espiritual de volver a enamorarte de todos los aspectos de la vida. Da gracias por tus amigos, tu familia, tus conocimientos mágicos (y en otros campos), los maestros que has tenido, tu vocación de mago, la tecnología de la que disfrutamos en esta época de la historia.

Da gracias cada día al levantarte por cosas que gozas habitualmente en tu vida (techo, comida, trabajo, familia, amigos, mascotas, etc.). Y por la noche agradece las cosas buenas que específicamente has vivido ese día.

Hay muchos libros buenos para practicar la gratitud. Uno especialmente bueno es La magia de Rhonda Byrne (sí, curiosamente lleva ese título).

Cultivar la gratitud te hará más feliz y volverá a activar tu capacidad de asombro. Y ese halo se contagiará cuando compartas tu magia con los demás.

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